El ex campeón unificado de los súper ligeros, el estadounidense Terence Crawford (32-0 con 23 KOs) invade la división welter para desafiar al campeón mundial OMB, el australiano Jeff Horn (18-0-1 con 12 KOs), en una pelea a doce asaltos en el MGM Grand de Las Vegas, NV, y que se podrá disfrutar a través del servicio de streaming por suscripción de ESPN+.
La batalla despierta muchas expectativas, pero también dudas e incógnitas. Las dudas caen para el lado del campeón, ¿conseguirá Horn seguir sorprendiendo al mundo tal como lo hizo ante Manny Pacquiao? ¿Hasta qué límite de peso le será conveniente o contraproducente subir para la hora del combate?
Las incógnitas, mientras tanto, le pertenecen al desafiante ¿Mantendrá Crawford la calidad de su desempeño en una división superior como las 147 libras? ¿Su pegada será más poderosa o por el contrario, se verá debilitada?
Los expertos, en general, le otorgan todo el favoritismo a Crawford para llevarse una victoria por la vía del KO. En la teoría simple no hay ningún misterio sobre las enormes diferencias entre la calidad de uno (Crawford) y los limites boxístico del otro (Horn), sin embargo, el dibujo previsible del combate dependerá en gran medida de las dudas y las incógnitas imposibles de descifrar de antemano. Algo que mejora las expectativas, deja abierta la posibilidad de que veamos una pelea más cerrada y hasta permite alguna sorpresa en el resultado.
VENTAJAS Y RESTRICCIONES DE CRAWFORD
Terence Crawford es el lado A en este combate y llega como amplio favorito en las apuestas. El campeón, que viene de noquear al namibio Julius Indongo en la unificación de todos los cinturones en las 140 libras, supera al australiano tanto en inteligencia táctica, como en velocidad y en cantidad de herramientas ofensivas.
Es de esperar que el estadounidense mantenga su estilo habitual, o sea, contener al rival con el jab, sorprenderlo con golpes largos, cambiar de postura de derecho a zurdo, entrar a la corta distancia a colocar combinaciones rápidas con las dos manos o retroceder para lastimar de contragolpe.
La ventaja en el alcance de brazo, le permitirá a Crawford ajustar su plan de pelea a la distancia de golpeo que más le convenga. Es decir, impondrá el ritmo y lo administrará a partir de sus mejores capacidades.
Eso es teoría previa, claro, esta pelea es un territorio desconocido en más de un aspecto y en ese punto es que nacen las restricciones. La primera es el peso, un rubro que tanto puede beneficiar como también podría perjudicar.
Empezando con el tonelaje con el cual Crawford llegará el sábado al combate ¿Cuántas libras por encima del límite en la balanza de 147 libras, aumentará luego del pesaje? Ese detalle puede ser crucial a la hora de mantener su ritmo habitual de desplazamientos como así también para su velocidad ofensiva y defensiva. No es poca cosa.
Un exceso en el peso lo puede enlentecer y ante un hombre tosco, pero más pesado y que pega duro como Horn, se podría ver perjudicado en la estrategia de pelea y hasta en el cardio. No siempre un púgil dominante en categorías menores, logra superarse a medida que va ascendiendo hacia divisiones superiores. Lo sabremos recién durante el combate y ello crea límites inevitables a cualquier especulación.
EL DESORDEN FAVORABLE O DESFAVORABLE DE HORN
Es vedad que Crawford es el gran favorito en esta pelea. Pero, cuidado, Jeff Horn tampoco era favorito ante Manny Pacquiao y ya conocemos esa historia. Con su estilo rústico, agresivo y desordenado, frustró primero y complicó después al filipino, llevándose una victoria que no figuraba en ninguna especulación ni pronóstico previo.
Para la pelea de este sábado en Las Vegas, no veremos nada diferente a su actuación contra Pacquiao. El australiano es agresivo, fuerte, golpea duro, resiste castigo y pone mucha presión.
Horn golpea desde cualquier ángulo y es muy peligroso cuando le permiten entrar a la corta distancia. Ocurre que embiste a lo toro, con la cabeza en punta detrás del brazo extendido. “Si no acierta con el puño, acierta con la cabeza”, Manny Pacquiao tiene un mal recuerdo de ese detalle.
En general, el boxeo de Horn puede ser catalogado de muchas maneras, no obstante, a mi juicio el que mejor le calza es el de “desordenado”. Y ese desorden puede funcionar a favor o en contra de acuerdo con la inteligencia táctica de su rival para aprovecharlo. El australiano recibe mucho castigo, cuando entra abanicando se expone antes de poder conectar y en esos momentos “su desorden es desfavorable”. Por el contrario, cuando atormenta, desquicia y frustra a sus rivales como lo logró ante el filipino, “ser desordenado lo beneficia” ¿Qué ocurrirá ante Crawford? Dependerá de Crawford, claro.
El otro factor, que pertenece al mundo de los intangibles, es el peso corporal a la hora del combate. Horn es casi “un 154 libras”. Tiene dificultades para mantenerse en welter, ya vimos lo ocurrido en la báscula este viernes. Y no falta mucho para que emigre a la categoría súper welter. La duda es que plan utilizará su esquina este sábado ¿Subirá pocas libras luego del pesaje para verse rápido y llegar entero a los asaltos de campeonato o elegirá aumentar de tonelaje - rondando las 160 libras - para mejorar el peso de su mano?
¿QUE PELEA VEREMOS?
La batalla de este sábado en el MGM Grand enfrentará la fuerza bruta y los posibles nervios del campeón contra la experiencia y la destreza táctica del desafiante. Es difícil imaginar a Horn venciendo, excepto un error de Crawford que le permita al campeón lastimarlo con alguno de sus trallazos de poder.
El estadounidense es superior, tiene mayor experiencia, mejores herramientas y por sobre todas las cosas, mucha precisión en el golpeo. Si Crawford mejora la pegada en 147 libras, hasta podría ganar por TKO tarde en la pelea, aunque la veo como una posibilidad remota. La sorpresa de una victoria de Horn, es una posibilidad lejana y sin duda, el australiano tendría que lograrla por KO dadas las enormes diferencias intelectuales a favor del desafiante. Mi pronóstico es de una victoria en las tarjetas para Terence Crawford.
