Con el ADN de Don Torcuato: la química de los hermanos Cancelliere para compartir el presente de Hindú

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Hindú perdía por 20, pero le ganó 43-37 a Alumni en un partidazo (4:09)

En una parada brava, los hermanos Cancelliere se hicieron fuertes. Sebastián le puso su firma a dos tries y Martín quedó a un paso de apoyar el suyo cuando ingresó en el segundo tiempo. Como dos flechas disparadas por el mismo arco, los wings resultaron piezas letales y sincronizadas en las puntas para sellar el triunfo ante Alumni por 43-37, correspondiente a la 21ª fecha del URBA Top 14. La victoria tuvo un sabor especial porque el elenco de Don Torcuato llegó a estar 20 puntos abajo con unas partituras iniciales que no sonaban bien. Sin embargo, logró dar vuelta ese destino que lo alejaba del objetivo.

Los de Tortuguitas salieron más atentos y lograron marcar la diferencia en el juego y en el tanteador. Hindú parecía desconcertado en el inicio. Sin embargo, en el segundo tiempo, con los ingresos de varios jugadores —entre ellos la vuelta de Nicolás Amaya— y el apuntalamiento de los más experimentados, los locales lograron torcer el rumbo de un destino que los tenía contra las cuerdas. Sobre aquellos que cargan más torneos sobre sus espaldas el tryman de la tarde manifestó que ese es nuestro rol, me parece que es el de liderar el equipo y después tenemos chicos chicos que tienen piernas, que tienen ganas”. Esa combinación fue letal, porque una ráfaga de tres tries en 15´ -Sebastián Cancelliere, Capurro y Ormaechea- dieron vuelta la chapa ante un Alumni que sintió el golpe y que, ante cada conquista, se fue desinflando en su juego y anímicamente.

“El equipo nunca bajó los brazos -cuenta Martín- y peleó todas las pelotas en todos los momentos del partido. Alumni es un equipazo y sabíamos que iba a ser así. Los dos equipos nos jugábamos mucho. La lucha por los cuatro lugares en el camino al ´titulo está en su mejor momento. Los ganadores siguen quintos con 65 puntos, pero recuperaron terreno ante el SIC (66) y Alumni (67). Con Newman (90) ya clasificado y el CASI (74) con un poco más de aire, Los Tilos (60) se acerca en silencio a fuerza de triunfos a cinco fechas del final.

Para el menor de los hermanos, Sebastián, que con 32 años ya lleva un año ininterrumpido desde su vuelta al club a mediados del 2025, la lectura del triunfo ante la Tortuga es clara: “creo que dimos un paso arriba en el juego”. Pero también hace autocrítica al repasar los 80´: “en el primer tiempo cometimos muchos errores, muchos penales que le dejamos a ellos jugar con ventaja, con el pie adelante. En el segundo tiempo lo corregimos. En el entretiempo nos fuimos con buenas sensaciones, sabiendo que el partido si seguíamos laburando iba a estar”.

Ahora quedan cinco finales para los hermanos, que comparten cancha desde el año pasado nuevamente pero que en este 2026 comenzaron a pasar mucho más tiempo juntos en el primer equipo. Martín se tomó un año sabático en 2024 y Sebastián no dudó en pegar la vuelta cuando se terminó su contrato con Glasgow Warriors en junio de 2025.

En la mitad de la cancha, post partido, se organiza una gran juntada familiar utilizando el análisis del encuentro como excusa. Pero, en el fondo, todos saben que la verdadera razón es compartir todos juntos ese momento único. Mientras tanto, el sol se desvanece y saluda por detrás de la tribuna de la cancha 1 de Don Torcuato. Allí se encuentran los padres, el tío y cuatro de los cinco hermanos (solo faltó Sofía), junto a esposas e hijos, que arman una gran foto de familia. “siempre es una alegría jugar con mi hermano, jugar en la primera del club, en esta cancha que jugamos toda la vida y para nosotros es un sueño poder hacerlo juntos”, describe Martín al referirse a la sensación de pisar el césped vistiendo los mismos colores que Sebastián.

“Martín es un jugador con muchísimas condiciones que entiende muy bien el juego. Me encanta jugar con mi hermano”, devuelve la pared Sebastián. “Afuera de la cancha es bravo -dice entre risas- pero la verdad que tengo una muy linda relación, no solo como hermano, sino de amistad también. Nos llevamos solo un año, así que crecimos prácticamente juntos en todos los ambientes de nuestra vida, compartimos grupo de amigos, grupo de primos, grupo de todo, es mi hermano, mejor amigo, estoy muy feliz de compartir todo esto”.

Se retiran últimos. Los chicos le piden fotos a Sebastián por su pasado Puma y él no duda en detener la caminata para cumplir. Deja una frase para el final sobre la definición de esta etapa decisiva del torneo, convencido de que la respuesta está en las bases: “el 100% pasa por enfocarse en el juego y en el partido que te toca el sábado siguiente [...] Cuando mirás la tabla, comenzás a hacer cuentas, a ver punto bonus y demás… ahí te empezás a marear o a desenfocar. Creo que es partido a partido y enfocarse 100% en el juego”. Hindú ganó un partido bravo y para los hermanos Cancelliere y para todo Don Torcuato, ese sueño que nadie quiere nombrar, sigue con la brasa prendida.