Que Cristiano Ronaldo ya entró en la historia como uno de los mejores y más exitosos jugadores del fútbol ya es un hecho sin discusión. Lo ha ganado todo y más de una vez. Pero siempre ha sido insaciable. Siempre quiso más. No quiere ser uno de los mejores. Él quiere ser el mejor. Y en el marco de su retiro internacional con Portugal, la Copa del Mundo pasará a la historia como su única cuenta pendiente.
El crack portugués es uno de apenas tres futbolistas que fueron parte de seis planteles mundialistas, junto a su gran rival generacional Lionel Messi y el histórico arquero mexicano Guillermo Ochoa (que no disputó minutos en 2006 ni 2010). Además, CR7 es el único en marcar goles en seis citas consecutivas. Sin embargo, levantar el trofeo más deseado ha sido el único registro inalcanzable, tanto para él como para su país.
Un tercer puesto fue lo máximo que ha conseguido Portugal (en 1966, con Eusebio como figura) y ni siquiera con Cristiano en su mejor momento ha podido igualarlo.
Cada etapa previa a un Mundial ha sido singular para Cristiano, la forma en la que llegó a cada cita ha sido diferente y no siempre tuvo una relación directa con su performance en el torneo. Aquí hacemos un repaso de esas seis temporadas de CR7 rumbo a una Copa del Mundo.
ALEMANIA 2006: CUANDO TODAVÍA NO ERA UNA ESTRELLA SINO UN DIAMANTE EN BRUTO
Con apenas 21 años, Cristiano disputó una tercera temporada frustrante y envuelta en polémicas en la Premier League. Con la camiseta de Manchester United jugó 33 partidos de liga y tuvo que conformarse con un segundo puesto detrás del Chelsea de José Mourinho, que celebró su bicampeonato, mientras el equipo de Sir Alex Ferguson ya llevaba tres años sin poder ganar el principal título local. El premio consuelo fue una Copa de la Liga ante Wigan.
Su nombre, en cambio, se ganó los titulares por cuestiones extrafubolísticas, como su mala relación con Ruud van Nistelrooy, quien en un en entrenamiento estalló porque Cristiano eligió gambetear, en lugar de pasarle la pelota y el neerlandés empezó a gritar que "debería estar en un circo, no en un campo de juego".
La discusión entre el goleador estrella de Manchester United terminó con el joven portugués llorando. Compañeros de aquella época como Río Ferdinand y Louis Saha consideraron la disputa entre los delanteros como una "guerra de egos".
En contraste con su presente en el club, Cristiano ya era parte del elenco estable de la Selección portuguesa desde los 18 años, ya había participado de la Euro 2004 y en las Eliminatorias rumbo a Alemania 2006, fue el segundo goleador del grupo con siete tantos.
Concentrado con el equipo nacional fue que se enteró de boca de Luiz Felipe Scolari que su padre de 51 años había fallecido por una insuficiencia hepática. Fue el 6 de septiembre de 2005.
"Fue muy duro y el momento en el que se creó una relación más allá de la de entrenador-jugador - relató el DT en The Daily Mail-. Cuando nos llegó la noticia, antes de un partido contra Rusia, nadie sabía como decírselo y nadie quería hacerlo. Dije que yo me encargaría (...) Fue muy triste, pero nos conectó como amigos. Al día siguiente, Cristiano jugó un gran partido y volvió a Portugal. Él pidió jugar. "No puedo hacer nada por mi padre hoy, así que jugaré mañana y me iré", nos dijo.
Su debut mundialista fue el 11 de junio de 2006, el día en que Portugal enfrentó a Angola por el primer partido del grupo D en el torneo en Alemania. En el encuentro siguiente, frente a Irán, Cristiano se convirtió en el jugador más joven en convertir un gol en un Mundial, con 21 años y 132 días: marcó el 2-0 de penal. Esa fue su única anotación en aquella Copa del Mundo, en la que igualmente fue una de las jóvenes revelaciones del torneo.
El partido de octavos de final, que quedó en la historia como la "Batalla de Nuremberg", por su alto grado de violencia, que terminó con el triste récord de cuatro expulsados y 16 tarjetas amarillas, el astro luso fue uno de los protagonistas de aquél encuentro por ser víctima de un durísimo planchazo de Khalid Bouhlarouz, que obligó al delantero a ser reemplazado entre lágrimas antes del final del primer tiempo.
El luso acusó al neerlandés: "Claramente una falta intencional que me lastimó". Sin embargo, Bouhlarouz no dio muestras de arrepentimiento. Tiempo más tarde comentó: “Lo más que supe fue a través de Van der Sar y me dijo que Cristiano aún tenía la cicatriz un año y medio después. Volví a ver a Cristiano en la Eurocopa de 2012. Sneijder estaba hablando con él y me llamó. Me dijo. “¡Mira Boula, tu amigo!”. La cara de Cristiano lo dijo todo... pero no le pedí disculpas tampoco”.
Los cuartos de final no fueron menos dramáticos: Portugal enfrentó a Inglaterra y Cristiano se encontraba con muchos conocidos de la Premier League y compañeros del Manchester United.
Con el partido 0-0, a media hora del final, Wayne Rooney pisó a Ricardo Carvalho, tras sacárselo de encima. Los jugadores portugueses, entre ellos Cristiano, le reclamaron al árbitro una sanción.
Rooney se fue expulsado, Inglaterra cayó en los penales y Portugal avanzó a la semifinal. "Le dije al árbitro que es falta, pero no tarjeta roja, porque es mi amigo", aseguró el luso tras el encuentro. Pese a su intento de suavizar lo sucedido con su compañero del United, tuvo consecuencias.
Los hinchas ingleses hicieron campañas para que Cristiano perdiera el premio a Mejor Jugador Joven del Mundial. Lo ganó Lukas Podolski, el polaco que jugaba para Alemania. Cristiano le pidió a Ferdinand que lo ayudara a arreglar las cosas con Rooney. "Sólo quiero hablar con él y decirle que no hay nada entre nosotros, que no hubo malicia en lo que hice, los dos estamos en el mismo equipo, nunca le haría eso, es mi hermano", comentó el defensor inglés que le dijo el portugués.
Pese a la reconciliación, CR7 afirmó en un diario de su país: "No me voy quedar en Manchester United. Luego de lo que pasó con Rooney, no me puedo quedar ahí. En un par de días voy a tener mi futuro resuelto. No quiero quedarme en Inglaterra", sentenció.
Portugal perdió con Francia en semifinales y con Alemania por el tercer puesto, pero consiguió una de sus mejores posiciones históricas con el cuarto lugar.
La novela sobre la continuidad o no de Cristiano en Manchester United se extendió por el resto del verano. El club no le permitió irse y tuvo que regresar para la temporada que sería su gran despegue, pese a la hostilidad que tuvo que sufrir por parte de los aficionados ingleses en las diferentes canchas de la Premier League. Alemania 2006, sin dudas, fue apenas una muestra de la súperestrella a nivel mundial en que se iba a convertir aquél chico de 21 años.
SUDÁFRICA 2010: CRISTIANO + 10
El camino a Sudáfrica fue largo y regado de éxitos para Cristiano, quien levantó tres Premier League, otras dos Copas de la Liga, dos Supercopas, una UEFA Champions League y un Mundial de Clubes con Manchester United antes de que Real Madrid se lo llevara por 80 millones de libras (pase récord hasta ese momento) a la Casa Blanca, donde se convertiría en leyenda.
No obstante, esa primera temporada con la camiseta merengue, justo la previa a su segundo Mundial, no fue particularmente buena para Real Madrid. Si bien Cristiano tuvo un gran rendimiento a nivel individual, con nada menos que 33 goles en 35 partidos, no tuvo nigún trofeo ni premio como recompensa. Incluso, en octubre de 2009 sufrió una lesión en el tobillo con la Selección, que para ese entonces, ya lo tenía como capitán y figura máxima, que lo marginó por siete semanas.
Eso significó que estuviera ausente en seis partidos de Liga y la recordada serie de Copa del Rey, en la que Alcorcón eliminó a Real Madrid. Además, faltó a los dos partidos con Milan por la Champions y su equipo no pudo ganar. Luego sería eliminado en octavos de final.
Y lo más importante para CR7 (que sólo había marcado un gol en las Eliminatorias), no pudo ser parte del repechaje para clasificar al Mundial ante Bosnia. No obstante, la Selecao de Carlos Queiroz cumplió con el objetivo.
En La Liga, Real Madrid tuvo que conformarse con el segundo puesto detrás de Barcelona, que también tuvo al Pichichi del torneo: Leo Messi (34), el mismo que le ganó al Bicho en la votación del Balón de Oro.
Lo que pasó en el Mundial de Sudáfrica fue un poco un reflejo de esa primera experiencia de Cristiano en Real Madrid: él se destacó dentro de un equipo que no estuvo a la altura. El capitán fue titular en los cuatro partidos que duró su segunda experiencia mundialista. Fue elegido mejor jugador en los tres encuentros de fase de grupos, en los que sólo le ganaron a Corea del Sur y el único en el que anotó un gol.
En los octavos de final, frente a España, el delantero fue el único capaz de inquietar al que más adelante sería campeón. Pero en soledad y muy marcado por la defensa roja, no pudo evitar la eliminación.
BRASIL 2014: LA MENTE DE UN GANADOR LUCHANDO CONTRA SU FÍSICO
La temporada rumbo a su tercer Mundial encontró a Cristiano Ronaldo en su esplendor. Ya sincronizado con Real Madrid, se cansó de hacer goles y batir récords en la célebre "BBC" junto a Gareth Bale y Karim Benzema y conducido por Carlo Ancelotti (que sucedió al despedido José Mourinho).
En La Liga, el Merengue sólo terminó en 3° puesto detrás de Atlético Madrid y Barcelona, pero el portugués fue el Pichichi con 31 tantos en 30 partidos. Para final de 2013, con la impresionante marca de 69 anotaciones en 59 presencias, Cristiano obtuvo su segundo Balón de Oro consecutivo.
"Es un momento inolvidable en mi carrera. No imaginé ganar el Balón de Oro tres veces. Espero no quedarme en esto, espero alcanzar a Messi, pero no me obsesiona. Quiero entrar en la historia del fútbol como el mejor, y esto se hace trabajando día a día", cerró su discurso en la premiación.
Fue campeón de la Copa del Rey, aunque se perdió la final ante Barcelona por una lesión muscular. Pero lo mejor iba a llegar en el siguiente año, vestido de blanco: la ansiada Décima.
Y el portugués fue clave para que Real Madrid pudiera alcanzar el título que se le venía negando desde hacía 12 años. Jugó cinco de los seis compromisos de la fase de grupos y convirtió 9 goles.
De octavos en adelante aportó siete anotaciones más y accedió a la final clásica frente al Atlético de Diego Simeone, que resultó especial para Cristiano por ser en su casa, Lisboa, y llegó muy justo físicamente, porque arrastraba una tendinitis rotuliana y un desgarro en el tendón, pero quiso jugarla contra el consejo médico.
Los hinchas merengues tuvieron que sufrir hasta el final, pero la remontada se concretó en el tiempo suplementario, con gol de Ronaldo incluído y la Décima se hizo realidad para la Casa Blanca.
CR7 ya era parte de la historia del Madrid y de la principal competencia de Europa, porque con sus 17 goles no sólo fue el máximo artillero de la temporada, si no de todos los tiempos de la UCL.
Buen momento para recordar la bestial temporada de Champions 2013/2014 que metió Cristiano Ronaldo. 17 GOLES. pic.twitter.com/MPqn7xgX4b
— Sebastián Bezzerri (@SBezzerri) December 17, 2019
Probablemente en la cumbre de su carrera con su club, el delantero marcó ocho goles en las Eliminatorias, pero no fueron suficientes y Portugal, de nuevo, tuvo que penar para asegurar su lugar en el Mundial 2014. Y, por si quedaban dudas de la importancia del crack en la Selección ibérica, superó el repechaje ante Suecia con un 1-0 y un 3-2 con todos tantos de Cristiano.
Con el pasaje a Brasil asegurado, la gran preocupación para el DT Paulo Bento pasó a ser si iba a poder contar o no con su gran estrella. Desde abril, arrastraba una tendinitis rotuliana en la pierna derecha, pero nunca siguió el consejo médico de parar porque el calendario apretado y su espíritu competitivo siempre lo empujaron a seguir.
Así, a días del comienzo del torneo, las crónicas de Portugal más que hablar de la formación o del rival, fueron una especia de vía-crucis sobre el estado de su "salvador". Finalmente, Cristiano jugó y fue el peor Mundial para él, hasta el momento. Goleado en el debut ante Alemania, que terminaría siendo campeona. Padeciendo con su físico. Eliminado en primera rueda.
Más tarde, en el film "Ronaldo", a su manera egocentrista, confesó por qué arriesgó su carrera por jugar esa Copa del Mundo y dejó entrever el peso que cargaba en su selección: "Si tuviéramos dos o tres Cristiano Ronaldos en el equipo, me sentiría más cómodo. Pero no tenemos".
RUSIA 2018: UNA ESTRELLA CONSAGRADA, CON EL FUTURO EN EL AIRE
Ni siquiera la terrible decepción que resultó la experiencia en Brasil pudo apaciguar el hambre de gloria de Cristiano. A mitad de camino, en 2016, se dio el gran gusto de levantar su primera copa con la camiseta de su país en la Eurocopa.
Con nuevos récords, como convertirse en el máximo goleador de las Eliminatorias UEFA, en esta ocasión, el crack y Portugal tuvieron una holgada clasificación para Rusia 2018.
Cristiano tuvo todo el semestre previo al Mundial para enfocarse en ganarlo todo de nuevo con Real Madrid y eso fue lo que hizo.
En el inicio de la temporada sumó dos trofeos: la Supercopa UEFA y la Supercopa de España. A fin de 2017, también se coronó en el Mundial de Clubes, donde marcó tantos en los dos partidos.
El Balón de Oro y el The Best de la FIFA fueron a sus vitrinas personales.
En La Liga, quedaron lejos del campeón Barcelona, pero el Bicho igual fue protagonista con 26 tantos en 27 apariciones. Una cifra espectacular, pero por debajo de los 34 del Pichichi...Leo Messi.
Quedaba el premio mayor por delante: el bicampeonato en la UEFA Champions League. Y de nuevo Cristiano fue figura y goleador. Marcó en todos los partidos hasta los cuartos de final y fuvo asistencia perfecta hasta la definición, en la que vencieron 3-1 a Liverpool. Décimotercera Orejona para Real Madrid y la quinta para CR7, goleador del certamen (15) por sexta vez consecutiva.
El portugués llegaba a su cuarto Mundial con un presente inmejorable, pero a último momento tuvo que poner una cuota de suspenso y dramatismo: apenas terminada la final en Kiev, el delantero soltó una bomba.
"Ahora a disfrutar este momento, en los próximos días sí, daré una respuesta a los aficionados, que siempre han estado de mi lado". Hizo una breve pausa, y continuó: "Fue muy bonito estar en el Real Madrid..."
"Suena a despedida esto", le repreguntó el cronista. "No, no, quiero disfrutar de esto con mis compañeros, en los próximos días daré una respuesta". Y así, dejando a todos los hinchas merengues con la mandíbula por el piso y su futuro en el aire, Cristiano viajó a Rusia detrás su sueño de llevar a Portugal a la cima del mundo.
En la mayor cita del fútbol, CR7, con 33 años y medio, demostró que su calidad estaba intacta. Hat-trick en el debut para empatar 3-3 con España, el rival más fuerte de la zona. Y el tanto del triunfo sobre Marruecos. Portugal avanzó de fase con lo justo y cayó eliminada ante Uruguay y el doblete de Edinson Cavani.
Pese a la rápida despedida del torneo, Cristiano fue seleccionado para el equipo ideal, junto a los delanteros Harry Kane y Kylian Mbappé.
QATAR 2022: INCERTIDUMBRE EN TODOS LOS FRENTES
El sólo cambio en el calendario que generó la Copa del Mundo de 2022 hizo esa cuenta regresiva diferente para todos los futbolistas que saben que participarán o aspiran a ser parte.
Y para Cristiano Ronaldo está resultando radicalmente atípica. Ya no necesitaba demostrar nada ni padeció problemas físicos. Pero tampoco disfrutaba de un presente lleno de festejos y copas. Es más, será la principal ausencia en la UEFA Champions League. Después de 20 temporadas consecutivas, el futbolista con más presencias (183) en el máximo torneo continental dejó de disputarlo. Participó de la UEFA Europa League en unos meses previos caracterizados por fuertes desplantes a su entrenador en Manchester United, Erik ten Hag, que llegaron a su punto cúlmine en una explosiva entrevista con el periodista Piers Morgan y posterior rescisión de su contrato.
Eso no fue preocupante para Portugal, que de nuevo, necesitó del repechaje (con su nuevo formato) para clasificarse al Mundial, sino en la calidad de la competencia que tuvo en aquellos meses preliminares, y su adecuación a lo que espera Fernando Santos de él en la Selección. Acostumbrado a ser amo y señor en el equipo nacional, el entrenador expresó en la previa que debía adaptar su juego a sus 37 años, lo que recortaría su libertad dentro del campo: “Obviamente Cristiano no es el mismo futbolista que jugó en Madrid o que tuve en el Sporting, cuando él tenía 18 años. En el Sporting era una máquina. Corría 20 veces 50 metros por partido. Iba y venía, iba y venía. Hoy no hace ni 20, ni 10 ni cinco carreras de 50 metros. Sigue teniendo su matriz principal: voluntad enorme, rigor, trabajo y goles. Esto está intacto. Por eso yo lo quiero cerca del área. Si juega en las bandas para llegar al gol tiene que girar, superar a tres o cuatro adversarios, y tiene que defender mucho”.
Esas declaraciones de un entrenador con quien CR7 parecía gozar de una cálida relación resultaron ser premonitorias de lo que terminaría ocurriendo en Qatar. Aún así, su debut llegó con un nuevo récord para su colección: el penal que abrió la victoria por 3-2 sobre Ghana lo convirtió en el primer futbolista en convertir en cinco ediciones del torneo. Pero su rendimiento decreció notablemente en los dos partidos posteriores, el triunfo ante Uruguay por 2-0 y la caída a manos de Corea del Sur por 2-1, y sus disputas con Santos llevaron al DT a tomar la sorpresiva decisión de dejarlo en el banco para su compromiso de octavos de final.
El resultado de esa determinación fue el mejor partido de Portugal en esa Copa del Mundo: aplastó por 6-1 a Suiza en un partido donde el reemplazante de Cristiano, Gonçalo Ramos, se despachó con un hat trick. Así comenzaron a surgir dudas sobre si la presencia del delantero, que ya no contaba con la velocidad y gambeta de su juventud, beneficiaba o perjudicaba al resto del equipo. Pero antes de que ese debate pudiera continuar, el conjunto luso volvió a mostrar una pálida versión en la siguiente instancia, en la que un 0-1 con Marruecos la convirtió en el primer equipo en caer con una selección africana en cuartos de final. Ni Ramos ni CR7, que se retiró entre lágrimas al vestuario, lograron cambiar la cara de un plantel sin ideas, y por si fuera poco, Qatar vio también la consagración de Messi, su máximo rival, con la Selección Argentina.
ESTADOS UNIDOS, MÉXICO Y CANADÁ 2026: UN FINAL AGRIDULCE
Aquella discusión sobre el rol de Ronaldo en el equipo portugués solo se acrecentó con el correr de los años. Otro fracaso en la Eurocopa 2024, donde fue eliminada por los Países Bajos en los cuartos de final, además de su traspaso a la liga de Arabia Saudita con Al Nassr apenas finalizó el anterior Mundial, aumentaron la presión sobre su nuevo técnico, Roberto Martínez, para darle lugar a otros talentos del país, aunque tanto el español como los compañeros del seleccionado defendieron fervientemente su aporte de cara a su sexta aparición, con 41 años. Su participación fue incluso motivo de interés público, como lo demostró la FIFA al perdonarle una suspensión que lo hubiera marginado de los primeros dos partidos de la competencia.
El debut en 2026, un inesperado empate ante la República Democrática del Congo, revivió todas aquellas sospechas y cuestionamientos, pero un doblete en su segundo cotejo frente a Uzbekistán, donde mostró un nivel mucho más digno de su pasado, lo envalentonó a dirigirse a una de las cámaras de televisión y gritar "volví".
Aquella Copa del Mundo también rompió una barrera que lo había atormentado al futbolista en los 20 años anteriores, cuando, al abrir el marcador de penal en un triunfo por 2-1 sobre Croacia en los dieciseisavos de final, anotó por fin su primer gol en instancias de eliminación directa del torneo. Pero el gol del triunfo de ese partido llegaría recién luego de ser sustituido, y tampoco pudo marcar presencia en la eliminación en los octavos a manos de España, donde finalmente dejó entrever que aquella sería su última imagen en una historia que nunca pudo culminar como lo deseaba.
El registro final de CR7 en los Mundiales, entonces, deja recuerdos sumamente dispares. Su récord como el único jugador de toda la historia en anotar en seis ediciones diferentes de la competición es otro registro que lo enaltece y lo ubica entre los mejores y más consistentes jugadores de la historia. Pero su saldo total de 11 conquistas en 27 encuentros lo tiene muy lejos de los máximos anotadores históricos, una anomalía en otras competencias, así como también el hecho de no haber nunca mejorado aquella semifinal de su primera experiencia, en la que estaba acompañado de antecesores como Figo, Deco, Ricardo Carvalho y Pauleta. Para un jugador que desafió constantemente los límites y las fronteras que le ponía el fútbol, esta es la única que nunca consiguió superar.
