El expiloto de Ferrari, entre otros, y el que más competencias disputó como compañero de Michael Schumacher tuvo su homenaje en Interlagos y habló con ESPN.com.
El Gran Premio de Brasil de 2011 marcó el cierre de la campaña de Rubens Barrichello en Fórmula 1. Ese día en su ciudad, Rubinho cerraba su paso por el Mundial con 11 victorias, 14 pole positions, 323 Grandes Premios disputados y dos subcampeonatos (2002 y 2004). El paulistano fue el piloto que más competencias disputó como compañero de equipo de Michael Schumacher, 104, todas en Ferrari. Sus números y su paso por F1 no pasó inadvertido. Sin embargo, nunca había podido tener su despedida.
Desde aquella última carrera disputada con Williams, tras su paso por BrawnGP (ganó dos competencias), Rubinho siguió su campaña en Stock Car y hasta en el TC 2000 de la Argentina. Pero le faltaba algo: su despedida a lo grande en Fórmula 1. Debió esperar 15 años para finalmente conseguirlo. Fue durante el GP de San Pablo, 20ª fecha de F1, frente al público brasileño que lo ovacionó.
A las 11.30, tal como lo marcaba el cronograma, Rubens salió a girar a la pista de Interlagos con un Williams FW33 de 2011 que pertenece a un coleccionista británico. El auto llegó a Brasil y fue llevado primero al circuito de Velocitta, donde se calibró el motor Cosworth V8 aspirado de 2.4 litros, los que se utilizaban en aquella temporada. Barrichello hizo una pequeña prueba en Velocitta para tener una posición cómoda de manejo. Todo el operativo tuvo un costo cercano a los 800.000 dólares, que aportaron las empresas que lo apoyaron.
A la cita no faltaron el papá de Rubinho, quien se quedó en el hospitality de F1 hasta que su hijo estaba a punto de salir a pista y su hijo Fernando. Rubinho dio apenas una vuelta y despacio, la pista estaba muy mojada y el FW33 se movía bastante. De todas maneras, el bramido del V8 al pasar por la recta erizó la piel de todos los que por allí andaban.
Después de finalizar su giro de despedida, Barrichello charló con ESPN.com en el paddock, vestido con la camiseta de Brasil. “Fue maravilloso poder dar esta vuelta. Fueron 15 años de mucha lucha para llegar a este momento porque yo siempre quise mi despedida. Y por un motivo o por otro no pasaba. Pero pasó gracias a todo el apoyo de las empresas”, contó.
La lluvia complicó un poco la despedida y no le permitió acelerar a fondo el motor Cosworth. “Fue una vuelta imprevisible. No pude tirar a fondo porque los neumáticos eran muy viejos y estaba todo mojado. No quería hacer una cagada y terminar contra la pared. Pero me divertí un montón”, confesó.
Mientras hablaba, a Rubens se le llenaron los ojos de lágrimas al ver a su hijo Fernando. “Para mí es una felicidad, el mayor trofeo que tengo son mis hijos. Que Fernando esté acá al lado mío es lo más importante. Lo que me dijo cuando subí al auto fue increíble”.
En San Pablo y en todo Brasil, los homenajes para los expilotos de Fórmula 1 tienen casi un único destinatario: Ayrton Senna. “Olvidamos un poco la situación de los que están vivos, pero esto pasa. Puede ocurrir”, dijo Rubinho, que debió aguardar 15 años para su despedida.
Claro, con un piloto con tanta trayectoria en F1, era imposible no preguntarle por el flamante campeón Kimi Antonelli. “Kimi es realmente un piloto bravísimo, me gusta tanto su personalidad que no se le va la cabeza. Ojalá algún día lo pueda ver en Ferrari, será impresionante. Y seguramente el sueño de todo piloto es correr en Ferrari, creo que para un italiano sería mucha presión hoy, pero el Cavallino es el Cavallino”.
Después de diez años, Brasil tuvo dos representantes en la parrilla con Gabriel Bortoleto y Rafael Camara. Barrichellelo dejó su opinión de ambos: “A Rafa lo conozco bien porque corrió con mi hijo y es muy especial. Espero que le vaya bien. Gabriel estás en su segundo año, está andando muy bien. Peor todavía recordamos la última victoria de un brasileño que fue en Monza en 2009, un tal Rubens Barrichello. Pasó mucho tiempo. Es bueno que Brasil retorne fuerte a F1”.
