Max Verstappen se queda solo... Red Bull se cae a pedazos en F1

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¿Qué pierde la F1 si se va Max Verstappen? (3:33)

Ante una posibilidad latente, José Antonio Cortés imagina como sería la Fórmula 1 sin la presencia del cuádruple campeón. (3:33)

Desde la muerte del dueño de la escudería han habido una docena cambios de personal, la más reciente, el ingeniero de pista de Verstappen.


Cuando en 2023 Red Bull firmó la temporada más dominante de la historia de la F1 con 23 victorias en 24 carreras, nadie habría pensado que poco menos de dos años después ese equipo se desmoronara, se cayera a pedazos y que está muy cerca de perder, incluso, a Max Verstappen.

Todo empezó el día que murió Dietrich Mateschitz y eso ha desembocado en una docena cambios de personal en la estructura de Red Bull, cuya más reciente pérdida, y muy dolorosa, fue el anuncio de que Gianpiero Lambiase, director de ingeniero de pista y encargado del auto de Verstappen, dejará a la organización con sede en Milton Keynes en 2028, para integrarse al gran rival, McLaren.

Aunque será una separación lenta, la de Lambiase cala hondo, porque es una más de las piezas del círculo de confianza de Verstappen que abandonan la nave.

Pero vayamos por partes, antes de enumerar los 'hombres de Verstappen' que se han ido, hablemos del origen de las deserciones.

La muerte de Mateschitz fue el principio del fin

La escudería que ideó Dietrich Mateschitz, luego de adquirir Jaguar, que antes había sido Stewart, empezó en 2005 una ruta que no tardaría mucho en ser triunfal, mas ahora, la maquinaria exquisita y sofisticada, llena de armonía que construyó el gigante austriaco de las bebidas energérticas, poco a poco se queda sin alas.

Se dice, no sé si como verdad o como consuelo, que nadie es indispensable. Quizás, pero por el momento, desde que Mateschitz murió el 22 de octubre de 2022, lo que parecía ser una pared de roca sólida se convirtió en un montón de arena.

Sin Mateschitz, los hombres que estaban más cerca de su oído y su cabeza, el team principal Christian Horner, y su paisano, el austriaco Helmut Marko dieron el banderazo de salida a una confrontación, una lucha de poder por poseer los hilos que movían, no sólo a Red Bull, sino a toda la organización racing perteneciente a la empresa, en la que también está el otro equipo, ahora conocido como Racing Bulls.

Puntapiés bajo la mesa e intrigas tejidas en cada rincón del equipo formaron una telaraña de desencuentros que han llevado a que, al menos una docena de miembros de Red Bull se hayan marchado, y no cualquier clase de personajes, sino los de más alto nivel y que han sido claves en la obtención de ocho títulos de pilotos y seis de constructores de la Fórmula 1.

En 2023, Zak Brown hizo gala de su fama de 'cazador de cabezas', al seducir al diseñador en jefe de Red Bull y mano derecha de Adrian Newey, Rob Marshall.

Marshall había estado detrás del desarrollo mecánico que fue parte del éxito de Renault y que llevó a los títulos de Fernando Alonso, pero en 2005 decidió unirse a ese entusiasta grupo que formaba el nuevo equipo Red Bull.

Tras los años de gloria, Marshall fue el primero que se bajó de un tren cuyas malas vibras ya eran muy evidentes. Sobra decir que Marshall ayudó a McLaren a volver a dominar la F1.

El ambiente tóxico, desembocaría en un menoscabo más grave. Newey, quien huyó del pesado clima de aquel McLaren de Ron Dennis para guarecerse en el otrora fresco eco sistema redbulliano, detuvo las prensas cuando en el Gran Premio de Miami de 2024 anunció que se iría de Red Bull, porque había cuestiones que moralmente lo ponían en conflicto.

En su momento, dijo que no tenía ofertas, que se iba a su casa, pero luego se desvió y terminó en las nuevas instalaciones de Aston Martin en Silverstone, como socio y director técnico de Lawrence Stroll. Esta deserción, definitivamente mermó los puntos de Horner.

No fue muy específico de sus razones, pero Newey, como todos en Red Bull se habían sacudido, cuando a principios de 2023 una asisntente de Horner lo acusó de conducta inadecuada. La trama de este culebrón no estaba completa sin la acotación de que la mujer en cuestión sostenía una relación personal con el padre de Max, Jos Verstappen.

Fue como si de pronto el guion de una telenovela latinoamericana o turca cobrara vida en el paddock de F1. Horner lo negó y el equipo lo apoyó, pero ante eso, alguien hizo llegar a jefes de equipo, periodistas y directivos de la FIA, vía mensaje de celular, capturas de pantalla con los mensajes de Horner a la empleada.

Horner sospechaba de Marko y de hecho logró que lo suspendieran, mientras se investigaba la filtración. Agatha Christie en su tumba moría de envidia por no haber podido escribir semejante intriga.

A Horner lo apoyaba el accionista mayoritario de Red Bull, el tailandés, Chalerm Yoovidhya y con ello le bastaba para resistir los golpes que llegaban desde Austria con Marko y el CEO Oliver Mintzlaff.

No satisfecho con sainete con Marko, Horner pasó de apoyar al piloto mexicano Sergio 'Checo' Pérez a señalarlo como el responsable de que el segundo auto de Red Bull no diera resultados.

El diseño de esa generación de monoplazas de Red Bull era pensada y desarrollada para potenciar el inmenso talento de Max Verstappen, por lo que al principio de cada temporada era un auto manejable, mas, con el paso de las actualizaciones se convertía en una bestia que sólo permitía que Verstappen estuviera al volante.

Así, el discurso de Horner, finalmente hizo sentido en los directivos y decidieron cortar a Checo Pérez, con la promesa de que su sustituto, el neozelandés, Liam Lawson, no sólo lo haría mejor que el mexicano, sino que hasta estaría cerca de Verstappen.

Lawson duró dos carreras, subieron a Yuki Tsunoda y tampoco pudo. Cada carrera que Laswon y Tsunoda hacían en el Red Bull, reivindicaba a Pérez y en la misma intensidad, pero en sentido contrario, desprestigiaba a Horner.

Luego del Gran Premio de Silverstone de 2025, Horner fue casi echado de Red Bull. Una inesperada acción de un día a otro, violenta y descarnada, tanto como esos despidos o degradaciones que sufrieron pilotos como Christian Klien, Robert Doornbos, Daniil Kvyat, Pierre Gasly, Alex Albon y un pronunciado etcétera.

Eso parecía el triunfo de Helmut Marko, pero el contrato del octogenario expiloto y asesor que llevó a 'Didi' Mateschitz a invertir en la F1 no fue renovado y le enseñaron la puerta al final de 2025.

Antes, el director deportivo, Jonathan Wheatley había elegido seguir un rumbo en solitario en Audi, como jefe de equipo, pero en los últimos días dimitió y se dice que acabará en Aston Martin con Newey.

El círculo de Max lo deja sólo en Red Bull

Marko, aliado de Jos Verstappen, no fue el único personaje cercano a Max que se ha ido de Red Bull. Su jefe de mecánicos, Lee Stevenson emigró a Audi para ser Team Manager; Matt Caller, mecánico principal, también siguió a Wheatley y Stevenson a Audi, para ser jefe de departamento; Ole Schack, otro mecánico del garage de Verstappen ha renunciado, así como el técnico Craig Skinner.

Sumado al retiro del técnico Callum Nicholas y la salida del jefe de estrategia, Will Courtenay, quien se fue como director deportivo a McLaren, el anuncio de Lambiase es casi el llamado al estrado para Verstappen, quien odia la actual regulación de la F1 y está frustrado por la baja competitividad de Red Bull, y podría cumplir con mayores argumentos su advertencia de tomarse un año sabático o, de plano, sacar el pañuelo blanco y despedirse indefinidamente de la Fórmula 1.

Poco queda de aquel Red Bull invencible, si bien ahora Laurent Mekies aspiró las malas vibras y renovó votos de confianza vive un 2026 muy endeble.

En las filas del equipo austriaco con sede en Inglaterra quedan nombres como el de Pierre Waché (director deportivo), Hannah Schmitz (estrategia), Enrico Balbo (aerodinámica), Stephen Knowles (jefe deportivo), Paul Monaghan (jefe de ingenieros) y Rich Wolverson (operaciones de carrera), pero si del otro lado de la balanza pones a Mateschitz, Newey, Horner, Marko, Wheatley, Pérez, Lambiase, Courtenay, Marshall, Stevenson, Caller, Schack, Skinner, la cuenta final es que las arcas han perdido a la generación que hizo grande Red Bull y, así, es difícil que puedan retener a Verstappen.