En medio de gran expectativa, este sábado en el T-Mobile Arena de Las Vegas, Nevada, el campeón mediano (AMB-CMB) Saúl 'Canelo' Alvarez (51-1-2 y 35 KOs) y el también monarca, pero de la FIB, Daniel Jacobs (35-2 y 29 KOs), unificarán sus cinturones en una pelea totalmente atípica y con su normalidad bajo controversias.
Por primera vez en una batalla de alto perfil, las cláusulas del contrato y aspectos ajenos al tema estrictamente boxístico, como en este caso la deshidratación previa, la recuperación posterior al pesaje y lo que ocurra en el segundo pesaje horas antes de la pelea, cobran una incidencia mayor y principal a la hora de imaginar el vencedor del combate. Que Jacobs cumpla o no cumpla con lo pactado en el contrato, dependerá lo que veamos.
En una pelea normal (sin requisitos ni condicionantes), por sus cualidades boxísticas el combate Canelo-Jacobs sería complicado de vaticinar. Sin embargo, las características impuestas en la mesa de negociaciones claramente facilitan todos los pronósticos. En ese escenario, el mexicano es el gran favorito para vencer en esta pelea, como lo dicen las apuestas y como vieron todos los especialistas y periodistas de boxeo en ESPN.
Por ello, en el comentario previo de esta pelea, inevitablemente, la rehidratación debe ser el primer tópico del análisis.
La rehidratación, su importancia y controversia
La pelea puede convertirse en un antes y un después para la lucha de quienes cuestionan y exigen cambios al sistema de pesajes, los pesos pactados (catchweight), las cláusulas abusivas en los contratos, la temeraria forma en que los pugilistas deshidratan para cumplir con los pesos divisionales y los riesgos que implica el control de libras durante el mismo día del evento.
Esas polémicas no son nuevas en la carrera de Canelo Alvarez, ellas han estado presentes en varias de sus peleas. Algunas por la falta de control de peso cuando era el mexicano de quien se sospechaba ganaba libras en la rehidratación y peleaba con ventajas ante rivales de menor tamaño, como por ejemplo Miguel Ángel Cotto, Amir Khan y Josesito López entre otros. O, por el contrario, para otras desde su posición dominante en el contrato, colocaba exigencias a sus rivales cuando estos eran de mayor tamaño, como fue el caso de Julio Cesar Chavez Jr. que debió bajar hasta las 164.5 libras el día del pesaje, en un combate donde el ‘hijo de la leyenda’ ganó la mayor bolsa de toda su carrera.
En diciembre, por ejemplo, para enfrentar al titular ocasional del cinturón de súper campeón de la AMB, el inglés, Rocky Fielding, que también esa vez ganaría la mayor bolsa de toda su carrera, Canelo le impuso como clausula una restricción a su rehidratación no superior a las 10 libras. O sea, con casi 186 cms (6’ 1”) de estatura, el británico no podía pasar de las 178 libras al día de la pelea. Con Daniel Jacobs, se repite la historia.
La deshidratación para el pesaje que le permita cumplir con el limite divisional y luego la rehidratación (rebote) para recuperar fortaleza durante las 24 horas previas a la pelea, ha sido la estrategia que ha Jacobs siempre le ha permitido adecuar su tamaño (182 cms), más propio de un supermediano o un semipesado, a una división menor como la del peso mediano cuyo límite en la báscula son las 160 libras.
En las negociaciones previas a este combate, donde también Daniel Jacobs ganará la mayor bolsa de toda su carrera, una de las imposiciones de su rival fue que aceptara una cláusula que limitara su rehidratación a 10 libras para un segundo pesaje, a las 8 de la mañana del día de la pelea. Es decir, unas doce horas antes del combate. Por cada libra que supere ese límite de 170, Jacobs deberá pagar una multa de 100 mil dólares.
Si bien el estadounidense aceptó el pacto, en la tarde del jueves el promotor Eddie Hearn, titular de la plataforma que transmite la pelea y manejador de Jacobs, confesó que él pagaría la multa de su púgil en caso desistiera de esforzarse para cumplir con el límite de 170 libras, sin importar en cuanto se pasara del peso previsto.
Al momento de escribir esta columna previa, el campeón de la FIB ya logró cumplir con el límite en el pesaje oficial del viernes y logró el límite exacto de la división (160 libras), pero no se sabe que ocurrirá para el segundo pesaje, el de las 8 de la mañana del sábado ¿Cumplirá con la imposición de mantenerse por debajo de las 170 libras? ¿O decidirá realizar una rehidratación completa de 24 horas, pagando la multa según el peso recuperado por encima de lo negociado? De esa duda dependerá en gran medida el resultado y de esa duda dependerá el verdadero favoritismo de Canelo
Canelo ¿favorito absoluto o favorito con reservas?
Si Jacobs se preocupa más por cumplir con las reglas de esta pelea, se verá obligado a descuidar su recuperación. Está en la tapa del libro que esas “barreras” le obligarán a subir mermado. Si así fuera, habrá poco para ver en este combate. La fatiga prematura, la reducción de su fortaleza muscular, junto a la esperada disminución de reflejos del estadounidense le facilitaría el trabajo al tapatío. En ese escenario a Canelo le alcanzaría con un golpe sólido, especialmente a la zona blanda de Jacobs, como lo imaginamos en las 8 claves de la pelea, y se consumara la victoria por KO de manera temprana.
Si, por el contrario, Jacobs se toma el tiempo para rehidratar de acuerdo con el manual habitual, la pelea se empareja, aunque no por ello Canelo dejará de ser favorito. Seguirá el mexicano siendo el gran candidato a llevarse la victoria y sumar una nueva diadema. No obstante, la diferencia será que veríamos una pelea más competitiva con Daniel Jacobs transformado en un mejor oponente. En una palabra, le otorgaría a esa victoria le legitimidad que muchos cuestionan.
Para mantener bajo esas circunstancias el pronóstico de la victoria de Canelo, hay varios factores, no obstante, el histórico en este caso es el que cobra mayor dimensión. El mexicano vive una etapa en su carrera de evolución y el estadounidense de involución.
Con su empate y luego victoria sobre Gennady Golovkin, Alvarez ha consolidado su tendencia al crecimiento boxístico, a establecer cambios definitivos en su boxeo, donde ha mejorado en defensa, en manejo sobre piernas, en cuerpeo, en golpeo y esencialmente en lectura de la pelea o del rival.
Jacobs es todo lo contrario. Luego de aquella recordada derrota ante Dmitry Pirog en 2010, por TKO en el quinto asalto, el estadounidense cosechó una racha de 12 victorias consecutivas todas por la vía rápida, hasta que en 2017 enfrentó a Gennady Golovkin. Allí renunció al límite que entonces imponía la FIB de 10 libras de rehidratación y cumplió una actuación decorosa ante GGG, pese a la derrota. Sin embargo, desde entonces su boxeo ha mermado y ante rivales muy inferiores solo ha conseguido victorias discretas. La última contra el ucraniano Sergiy Derevyanchenko, incluso, por decisión dividida a su favor.
Es natural entonces pensar que con todas las libras o las que le permitan al estadounidense, las posibilidades de victoria seguirán del lado del mexicano.
¿Qué pelea veremos?
Independiente del estado físico de Jacobs, es posible que tenga la iniciativa en el primero y quizás el segundo asalto. Canelo deberá primero establecer sus distancias y elegir su camino ofensivo de acuerdo con lo que proponga el estadounidense. El jab y la mejor distancia de Jacobs, le obligarán a ser precavido esperando para utilizar el contragolpe como primera contención.
Jacobs, inevitablemente, tratará de imponer su estilo a partir de esa distancia, lanzando golpes largos para probar fortuna con el fuego aéreo, retroceder si Canelo elige poner presión o salir hacia laterales y sondear su propio contragolpe como arma de destrucción.
Imagino dos o tres asaltos en ese ritmo, de mucha defensa, donde los dos tratarán de no cometer errores y cada uno podrá medir sus propias fortalezas y debilidades. Especialmente en el caso de Jacobs, su cardio será fundamental, así como su capacidad de bloqueo y resistencia al poder del mexicano.
Ese panorama de cautela debería empezar a cambiar desde el cuarto asalto. Históricamente, Canelo carga motores para ese momento de la pelea. Allí es que ha recibido instrucciones de su esquina sobre su rival y necesariamente empezará a colocar los golpes que siempre lastiman. También para ese cuarto episodio ya existirá una lectura clara sobre los daños que la deshidratación y mala recuperación hayan causado al campeón FIB.
El TKO debería llegar en cualquier momento a partir de ese asalto. Si por el contrario Daniel Jacobs cumple una rehidratación adecuada, se mantiene el favoritismo de Canelo pero aumentan las posibilidades de que el combate recorra los doce asaltos o que el KO llegue en las postrimerías del mismo.
Como sea, este sábado debe ganar el tapatío, debe sumar un nuevo cinturón a su colección de diademas y la única expectativa parece ser el tipo de oposición le hará Jacobs de acuerdo a los resultados de su rehidratación postpesaje, la mayor incógnita de la noche.
