Finales NBA: La racha ganadora de los Knicks es histórica ¿e imparable?

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Dominar a los Knicks no es suficiente para vencerlos (1:48)

Nueva York suma 12 victorias seguidas en estos playoffs. Ante San Antonio dejaron en claro que no solamente pueden competir en un Este disminuido.


Mientras el cronómetro gastaba los últimos segundos en la victoria del Juego 1 de los Knicks sobre los Spurs de 105-95, no hubo celebración por parte de Jalen Brunson, la estrella de Nueva York. Brunson corrió para increpar al árbitro Scott Foster y quejarse de lo que él percibió como insultos excesivos de ciertos fans de San Antonio durante el encuentro.

Los Knicks acababan de conseguir su duodécima victoria consecutiva en estos playoffs y colocarse a tres juegos de su primer campeonato desde 1973, pero Brunson, su más grande estrella, seguía negociando el respeto de parte de los contrarios. Esa temática ha sido la constante para un equipo que ha peleado por ser respetado durante toda la postemporada.

Una barrida en las Finales de la NBA pondría a estos Knicks a la altura de los Golden State Warriors en el 2017, quienes ganaron 15 seguidos en ruta a un título ante los Cleveland Cavaliers. En aquella temporada, Steve Kerr se perdió de 12 encuentros en los playoffs, producto de una cirugía a su espalda. ¿El interino? Mike Brown, quien ganó doce juegos consecutivos. Hoy, Brown intenta replicar la historia con este grupo.

Aún con la docena de victorias seguidas que tienen los Knicks, la narrativa comienza a cambiar. Por primera vez, los Knicks están como favoritos para ganar el título de acuerdo a los momios. Y Brunson, Brown y el resto del grupo se encuentran cada vez más cerca a recibir no solamente el anhelado campeonato, sino el respeto que viene adherido a él.

Wemby, el último escollo

Pese a que anotó 26 puntos en el Juego 1, es difícil comprender lo dominante que ha sido Victor Wembanyama en estos playoffs, para que el duelo del miércoles sea considerado uno de sus peores en lo que va de los playoffs. Similar al Juego 5 de las Finales de Conferencia Oeste ante el Oklahoma City Thunder, el francés necesitó de la línea de foul para impactar – hizo 12 de 13 tiros ahí, pero solamente anotó seis de los 21 intentos que tuvo desde el campo.

La historia reciente nos dice que eso, muy probablemente no va a volver a suceder durante esta serie. Tras caer en aquella ocasión ante Oklahoma City, Wemby volvió a la carga en el Juego 6 con 28 puntos en apenas 28 minutos, con diez de 21 tiros desde el campo y cuatro de nueve desde la línea de tres puntos. La estrella de San Antonio sigue siendo el jugador más peligroso de esta postemporada, capaz de cambiar un duelo en muy poco tiempo si se lo propone.

Si San Antonio empareja la serie el viernes (y termina con la racha de los Knicks), se abre un panorama distinto, uno que a los Knicks del pasado hubiese llenado de miedo: el prospecto de que Wembanyama se crezca de nivel en cuanto la serie pase de San Antonio al Madison Square Garden de Nueva York. Históricamente, jugadores como Michael Jordan, Scottie Pippen, LeBron James y Kyrie Irving encontraron sus mejores noches en MSG de visita. El estar en la catedral del básquetbol inspira, al fin y al cabo.

Durante las Finales de la NBA de 1999, este fue el caso con un joven Tim Duncan, quien anotó 28 y 31 puntos en los Juegos 4 y 5 para guiar a San Antonio a dos victorias sobre los Knicks y darle el primer campeonato en la historia de la franquicia al equipo texano. Wembanyama es un fiel estudiante de la historia del juego, y seguramente querrá emular aquella narrativa cuando llegue el momento.

Pero estos no son los Knicks de 1999, y el aura que los rodea, de momento, se siente distinto a lo que hemos visto antes.

Cada noche, un héroe diferente

El Juego 1 de los Finales NBA de 2026 será recordado por el esfuerzo titánico de Jalen Brunson, quien sufrió golpes a su rodilla y tobillo durante la primera mitad, para terminar el juego con 30 puntos en 37 minutos. Pero al final del juego, Brunson destacó más a Josh Hart en la entrevista con ESPN, otorgándole bastante crédito sobre la victoria.

Hart terminó con apenas tres puntos, pero 15 rebotes, seis asistencias, cuatro robos y un tapón con cero balones entregados. En pocas palabras, hizo el trabajo sucio que le permitió a Nueva York mantenerse en el juego incluso cuando en el tercer cuarto, parecía que los Spurs se iban a llevar el duelo de calle.

Esa ha sido la historia del equipo a lo largo de los playoffs y las 12 victorias consecutivas. Cada noche, ya sea Brunson, Hart, Karl-Anthony Towns, OG Anunoby, Mikal Bridges, Landry Shamet o cualquier otro jugador del roster, los Knicks han ido superando las adversidades en el camino con un juego puramente de equipo, a pesar de contar con estrellas.

Contrastemos eso al año anterior, cuando Tom Thibodeau, el ex entrenador del equipo, parecía no confiar en los jugadores de rol, y cargaba a sus titulares de la mayor cantidad de minutos posible. Hoy, se aprendió la lección de forma póstuma, y Mike Brown lleva un ambiente totalmente distinto a Thibodeau, más cercano a lo que aprendió con Golden State. En ese equipo, se contaba con Steph Curry, Klay Thompson, Kevin Durant y Draymond Green, pero también con jugadores como Andre Iguodala, JaVale McGee Shaun Livingston y David West, quienes cumplían con minutos de oro mientras las estrellas descansaban.

Al final, la ironía es que el único coach que perdió un juego en aquella postemporada de los Warriors no fue Brown, sino Kerr, y los Warriors terminaron con un récord de 16-1, el cual sigue siendo el mejor de la historia. Brown fue reconocido por su labor como asistente de Kerr y sumó su segundo anillo en ese rol (tiene cuatro, incluyendo uno como asistente de los mismísimos Spurs en el 2003), pero hoy tiene la oportunidad de ganar su primer campeonato como entrenador en jefe – uno que podría ser histórico en la NBA, con o sin la racha de victorias seguidas.