De la decepción a la revancha en el US Open: Alexander Zverev reescribió su historia en Nueva York

Alexander Zverev llegó a la primera plana del tenis con el rótulo de “El Principito”, un apodo que lo posicionó como indiscutible heredero de Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Pero, mientras la presión crecía, el anhelado título de Grand Slam se hizo esperar más de lo planeado al punto de vivir uno de los momentos más críticos de su carrera en el US Open.

Era 2020. El alemán se ubicaba cómodamente entre los mejores 10 del mundo y contaba con un palmarés de 11 títulos incluyendo varios Masters 1000 y las ATP Finals. Pero, hasta ese momento, los Grand Slams le habían resultado esquivos en cuanto a instancias decisivas.

En plena pandemia de COVID-19, con la virtualidad como nueva normalidad y los estadios completamente vacíos, Nueva York lo recibió en una edición que marcaría para siempre su carrera.

Adaptado a una situación atípica para un tenista acostumbrado a jugar rodeado de gente gritando, aplaudiendo y coreando su nombre, superó cada uno de los desafíos en Flushing Meadows hasta clasificarse a una final de Grand Slam por primera vez en su carrera.

Del otro lado de la cancha aguardaba uno de sus grandes amigos: Dominic Thiem. El austriaco, número 3 del mundo, era el gran favorito a quedarse con el título por su experiencia como subcampeón de Roland Garros (2018-19) y del Australian Open (2020). Sin embargo, el nacido en Hamburgo salió a la pista dispuesto a dar el batacazo ganando de forma apabullante los dos primeros sets.

Encaminado hacia la gloria y estando a dos puntos del triunfo, Thiem protagonizó una de las remontadas más memorables de los últimos tiempos para quedarse con el título por 2-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (6) en 4 horas de acción.

Dejar escapar aquella oportunidad abrió un debate a lo largo de los últimos años sobre las chances de Zverev para convertirse en campeón de Grand Slam.

Finalmente, luego de años buscándolo, consiguió esa anhelada consagración en Roland Garros y repitió hazaña en el US Open, al vencer al local Ben Shelton por 6-3, 7-6 (2), 5-7 y 6-2, reescribiendo su historia y dejando atrás una de las decepciones más importantes de su carrera.