La Selección Argentina empieza a transitar una etapa diferente. La despedida de Lionel Messi, después del amistoso ante Benín, marcó el final de una historia extraordinaria y abrió una nueva perspectiva para el equipo que dirige Lionel Scaloni. La primera convocatoria sin el capitán, para enfrentar a Uruguay y Costa Rica, ofrece algunas señales sobre el camino que pretende recorrer el entrenador nacido en Pujato.
La renovación generacional y la posibilidad de modificar algunas estructuras tácticas aparecen entre los principales desafíos de un ciclo que todavía tiene mucho recorrido por delante. Scaloni, que había comenzado a manejar alternativas durante las últimas fechas FIFA, tendrá ahora la posibilidad de profundizar en esa búsqueda.
“La única manera de compensarlo es con un gran equipo, donde todos aporten su granito de arena”, explicó el entrenador después del retiro de Messi de la Albiceleste.
Aquella frase sintetiza una de las cuestiones centrales que deberá resolver Argentina: cómo distribuir entre distintos futbolistas algunas de las responsabilidades que durante tantos años asumió su capitán.
Messi tenía la capacidad de resolver partidos con una intervención individual, inclusive cuando el funcionamiento colectivo no alcanzara o él mismo pareciera apagado en ese juego. Su ausencia modificará las posibilidades ofensivas del equipo y obligará a encontrar otras sociedades, mecanismos y alternativas para generar situaciones de peligro.
La intención de Scaloni es conservar una identidad reconocible, con la posesión de pelota y la asociación permanente como principios rectores, mientras incorpora variantes que permitan ampliar los recursos de la Selección.
Una Selección más joven y con nuevos protagonistas
La convocatoria para la fecha FIFA de noviembre presenta un cambio estructural importante en la composición del plantel. De los 28 futbolistas elegidos, 14 tienen menos de 25 años. Y otros tres tienen exactamente 25. Para los partidos contra Uruguay y Costa Rica, el promedio es de 25,3 años.
Nicolás Paz (22 años), Valentín Barco (22), Gianluca Prestianni (20), Franco Mastantuono (19), Máximo Perrone (23), Matías Soulé (23) y Santiago Castro (22) son algunos de los nombres que representan esa renovación, si bien los dos primeros ya jugaron el Mundial 2026.
Todos ellos tienen características diferentes, experiencias internacionales desiguales y posibilidades de ocupar distintas posiciones, pero forman parte de una búsqueda que Scaloni ya había iniciado antes de la despedida de Messi.
El entrenador también incorporó nuevas variantes en la zona defensiva. Aaron Anselmino (21 años) recibió su primera citación a la Selección Mayor, mientras que Mariano Troilo (23) volvió a ser considerado después de su anterior convocatoria, en 2025, cuando todavía jugaba en Belgrano. La presencia de ambos permite ampliar las opciones defensivas y observar futbolistas que todavía tienen mucho margen de crecimiento dentro del seleccionado.
Quiénes asumirán las responsabilidades de Messi y los históricos
La ausencia de Messi también modifica el escenario de liderazgo, una situación que se acentúa con la baja por lesión de Cristian “Cuti” Romero, quien heredó la capitanía.
Emiliano “Dibu” Martínez (34 años), Alexis Mac Allister (27), Enzo Fernández (25), Julián Álvarez (26) y Lisandro Martínez (28) aparecen entre los futbolistas con experiencia y personalidad para asumir una participación cada vez más importante en el liderazgo del equipo.
Por edad y atributos personales, Dibu posee una gran ascendencia sobre el resto, aunque su presencia como titular en los próximos amistosos no está asegurada, ya que se repone de una fractura de mandíbula.
Mac Allister y Enzo Fernández pueden tener un papel central en la organización del juego, mientras que Julián Álvarez representa una referencia ofensiva con capacidad para presionar, generar espacios y, por supuesto, llegar al gol. “Licha” Martínez, en tanto, buscará en la Selección un escenario para recuperar continuidad y confianza después de un período complicado en Manchester United.
Cada uno, desde sus características futbolísticas y sus rasgos personales, tendrá que contribuir a una estructura que ya no contará con la presencia permanente de Messi, tanto sobre el césped como en la intimidad del vestuario.
La convocatoria también presenta otras ausencias significativas. Nicolás Otamendi se despidió de la celeste y blanca junto con Messi, mientras que Rodrigo De Paul y Giovani Lo Celso no fueron incluidos en esta citación. Asimismo, Leandro Paredes y Nahuel Molina deben cumplir suspensiones, mientras que Lautaro Martínez y “el Cuti” Romero atraviesan situaciones físicas que condicionan su disponibilidad.
La fotografía actual, por lo tanto, todavía puede modificarse con el regreso de algunos futbolistas. En este contexto, Scaloni tendrá que encontrar un equilibrio entre los integrantes de la generación campeona del mundo y los jugadores que empiezan a reclamar protagonismo. La experiencia de quienes estuvieron en Qatar 2022 y en el Mundial 2026 seguirá siendo importante para acompañar la adaptación de los más jóvenes.
Un período de pruebas antes de los grandes desafíos
El calendario también ofrece una oportunidad particular. Después del Mundial 2026 y con la Copa América 2028 como próxima gran competencia oficial, Argentina dispone de un período relativamente amplio para ensayar y buscar nuevas fórmulas en el laboratorio. Esa situación le permitirá al cuerpo técnico albiceleste ensayar diferentes esquemas, modificar posiciones y probar asociaciones que hasta ahora tuvieron menos espacio.
La Selección construyó una estructura reconocible durante los últimos años, pero la salida de Messi abre interrogantes sobre algunos mecanismos, especialmente en ofensiva. El entrenador podrá explorar distintas posibilidades: jugar con más de un delantero, incorporar un futbolista creativo por detrás de los atacantes o modificar la distribución de los mediocampistas para conseguir mayor participación en la elaboración. Por ello, los próximos amistosos tendrán una importancia especial para examinar algunas ideas.
Argentina enfrentará a rivales de mayor exigencia que Bolivia, Burkina Faso y Benín, a los que enfrentó en la ventana pasada. Uruguay, en La Bombonera, y Costa Rica, en el Mario Alberto Kempes, ofrecerán nuevos parámetros para evaluar las respuestas del equipo ante escenarios diferentes.
Los resultados de las últimas presentaciones fueron contundentes, pero el funcionamiento deberá ponerse a prueba ante seleccionados que no solo cuentan con mayor jerarquía individual, sino que son capaces de discutir la posesión, presionar la salida y exigir respuestas en contextos más complejos. Allí empezarán a aparecer conclusiones sobre las distintas caras que puede ofrecer esta nueva Argentina de la era post-Messi.
Hasta en los gestos del técnico y sus asistentes se notó, durante la última fecha FIFA, una ilusión renovada después de un ciclo extremadamente exitoso, que también estuvo acompañado de una exigencia demoledora. Los rostros preocupados o tensionados del Mundial dieron paso a las sonrisas y a miradas que parecían anunciar una nueva primavera. El emotivo adiós de Messi cerró una etapa irrepetible. La convocatoria de noviembre empieza a mostrar qué imagina y desea Scaloni para lo que viene.
