Messi y lo imposible de decirle adiós a lo eterno

NUEVA JERSEY (Enviado especial) – Parado frente a la tribuna repleta de hinchas que revolean sus camisetas celestes y blancas, Lionel Messi no puede contener las lágrimas. No fue el cierre soñado para su historia en la Copa del Mundo.

Unos minutos antes de recibir su medalla, se sentó con las manos sobre el césped. Esta vez le tocó contemplar el festejo rival. España fue muy superior, venció por 1-0 en el tiempo suplementario a Argentina en Nueva Jersey y se consagró campeón del mundo.

El dolor por la chance frustrada de defender la corona de Qatar 2022 no hace desaparecer el orgullo por un capitán que representó la camiseta de la celeste y blanca de la mejor manera.

El sueño cumplido en Qatar y números para la historia

Leo eligió los colores con el corazón. Un VHS de 12 minutos se encargó de acelerar las gestiones por el jovencito de Barcelona, que debutó con un amistoso improvisado ante Paraguay en el estadio de Argentinos Juniors.

No le pesó para nada el debut en una Copa del Mundo e hizo un gol en la exhibición que terminó en un 6-0 ante Serbia y Montenegro. Se lo vio caliente por no entrar en la eliminación contra Alemania en cuartos del Mundial 2006. Sudáfrica 2010 quedó marcado como el torneo en el que fue dirigido por Diego Maradona y del que se despidió extrañamente sin gritos, tras el 0-4 contra Alemania, otra vez en cuartos. Brasil 2014 generó ilusión y fue la primera de tres finales perdidas.

"Se terminó la Selección para mí, es una decisión tomada", disparó en 2016 tras perder por penales en la definición de la Copa América Centenario justamente en Nueva Jersey, donde se le negó el bicampeonato del mundo. Lo cierto es que no faltó a ningún partido desde esa frase dicha en caliente.

Ni siquiera el caos de Rusia 2018 lo alejó de su camiseta más querida. Fue el faro de la renovación que impulsó Lionel Scaloni. Romper la pared en el Maracaná, ante Brasil en 2021, lo liberó. Se ganó la Finalissima, el Mundial 2022 y otra vez la Copa América en 2024. Fue el líder, emblema y bandera de un grupo que se convirtió en familia.

Qatar fue el éxtasis. La recompensa a no rendirse nunca. Un ejemplo de resiliencia que debería formar parte del plan de estudios de las escuelas. “Ya está”, le dijo el 10 a su familia desde el césped de Lusail, una vez que concretó su máxima aspiración aquel 18 de diciembre de 2022. Pero casi cuatro años después, con sus 39 años a cuestas, fue la máxima figura de una Selección que quedó a pocos minutos de repetir la gesta.

La última imagen no debe ser la de esas lágrimas. Hay que quedarse con su amor por los colores. Con el hecho de no bajar nunca los brazos. Con un legado inolvidable en la historia de la Selección Argentina.

No se le puede decir adiós a lo eterno. Gracias por este viaje inolvidable, Leo.