MÉXICO -- Se llama Mauro Ricardo, juega de 8 en las categorías inferiores de Chiapas y es nieto de Ricardo La Volpe, quien podría debutarlo en la Copa MX. Su papá es Roberto Andrade; le apodaban ‘Demonio’, un mediocampista de renombre que en la década de los 90 y 2000 fue campeón con Atlante en 1993 bajo la dirección técnica del propio La Volpe.
Mauro tiene 17 años (9 de julio de 1998) y ronda el 1.75 metros de estatura. Empezó a formarse en Atlas, aprovechando la estancia de su abuelo en el timón rojinegro. No es tan veloz ni habilidoso como Roberto, quien fuera un elemento de ida y vuelta. Quienes lo conocen consideran que tendría que trabajar muchísimo para convertirse en un futbolista profesional y aspirante a tener la calidad que tuvo su papá.
"Es amigo, pero veces como que le pesa el apellido La Volpe", dice un conocido suyo a ESPN Digital.
EN LA COPA SERÍA SU DEBUT
Mauro está registrado en el equipo Sub-17 de Chiapas y entrena con la Segunda Premier. Su abuelo suele llamarlo a las prácticas del grupo que participa en la Copa MX y se asegura que pronto podría debutar en dicho torneo.
El chavo es más empeñoso trabajando con La Volpe, pues si no ya sabe: se lleva una buena reprimenda, de esas que saben muchos jugadores y ex jugadores que fueron dirigidos por ‘el Bigotón’, entre ellos el propio ‘Demonio’.
El gusto de Mauro por el futbol está a la vista. Aprendió de su abuelo, exportero y campeón del mundo con Argentina en 1978, de su padre y del esposo de su mamá (Débora), Flavio Davino.
Quienes lo conocen señalan que se debe trabajar con él en lo emocional y en la conducta también, pues a veces no es la ideal.
La Volpe se lo aclara cada vez que se presenta la ocasión: si no puede con el paquete lo regresa a Guadalajara, aunque prácticamente desde que nació el chavo no se han separado. Vivieron juntos en Argentina y Costa Rica cuando La Volpe dirigió en aquellos países la década pasada.
EL ‘DEMONIO’ QUIERE AYUDARLO Y ACONSEJARLO
Bautizado como ‘Demonio’ por un hermano de Luis Miguel Salvador, directivo de Monterrey y excompañero suyo en Atlante, Roberto Andrade revela que desde hace más de tres años no ve a Mauro. Problemas familiares los han distanciado, pero la sangre llama y dice que es tiempo de buscar ese acercamiento necesario entre padre e hijo.
"Siempre estoy al pendiente de él. Le mando fotos, mensajes; a veces no me contesta, me cuelga el teléfono. Su actitud es de adolescente mal informado, pero soy su papá y siempre estaré cerca de él. Sé que está con el abuelo. Hace poco me encontré con un entrenador que lo tuvo en Atlas y me comentó que tiene cualidades, pero también un carácter difícil que le ha costado. Ojalá no le afecte el parentesco con el abuelo y que haga lo que tiene que hacer para ganarse su lugar en el futbol".
Andrade considera que para Mauro debe ser difícil haber crecido con un perfil diferente al de los jóvenes de su edad.
"Recuerdo cuando fue al Mundial de Alemania 2006 con el abuelo y le pateaba penaltis a Oswaldo Sánchez en una cancha mundialista. Algo así no es normal. Cuando él ya quiere hacer su propia historia, quizá, inconscientemente siente que hay el apoyo de la familia y eso no es bueno. Me imagino que Ricardo lo ha de saber manejar, porque fue futbolista profesional y sabe que así no llega el jugador. Al chavo le ha de estar costando eso: no entender en qué momento tiene una supuesta preferencia que no existe, el ser familiar, y que Ricardo le exija más o lo regañe más para demostrarle que no tiene nada seguro aunque sea su abuelo".
Roberto afirma que quiere ayudar a su hijo, aconsejarlo, “contarme mis vivencias, pues ser futbolista profesional no es nada fácil”, pero sabe que si llevan mucho tiempo sin verse, lo primero es volver a acercarse a él, algo que espera hacer próximamente.
