Robert Morales aprovechó la portería vacía de América para marcar el segundo gol de Pumas, pero quedó invalidado
Pumas y América no defraudaron en el Clásico Capitalino de la Jornada 16 del Apertura 2026. En el partido en la cancha del Estadio Olímpico Universitario hubo de todo, goles, conato de bronca y polémicas arbitrales, la principal con el gol anulado a Robert Morales.
El delantero aprovechó que el balón quedó en el área de América, cuando Luis Ángel Malagón no pudo despejar con el puño el centro, para rematar a portería y convertir, para entonces, el segundo gol de Pumas. De inmediato, comenzaron las protestas del portero de las Águilas, le siguieron el capitán Henry Martín y demás compañeros.
César Ramos Palazuelos recibió reclamos de ambos bandos, a favor del gol de Morales y en contra de Nathan, quien era el objeto de protesta de los americanistas por una supuesta falta Malagón.
¿Por qué fue anulado el gol de Pumas?
Pumas le había dado la vuelta al marcador en el Clásico Capitalino, pero César Arturo Ramos anuló el gol de Robert Morales al minuto 36, acudió al VAR para analizar la jugada donde los protagonistas fueron Ángel Malagón y Nathan Silva.
El cuerpo arbitral confirmó que a Malagón nadie lo había tocado, lo que validaba el segundo tanto universitario; pero el VAR notó otro detalle: el gol estaba precedido de una posición adelantada del defensa central, quien intervino en la acción al buscar la pelota, elemento suficiente para anular el gol, por lo que el tanto ya no subió al marcador.
Después de la revisión, el silbante anuló la anotación.
Kevin Álvarez y Chino Huerta inician conato de bronca
Antes del gol anulado los ánimos ya se habían encendido a mitad de campo por una bronca que iniciaron César Huerta y Kevin Álvarez.
En un duelo que disputaron el Chino y Kevin en un contragolpe auriazul, el lateral azulcrema bajó y se enganchó con Huerta, quienes se hicieron de empujones.
Al rescate de su compañero llegó Robert Morales para encarar a Kevin, lo que provocó que jugadores de ambos equipos se enfrascaran en manotazos, jalones y empujones hasta que el silbante paró la bronca a tarjetazos.
