César Huerta sufrió un golpe de realidad en el Anderlecht de Bélgica, en donde tras año y medio no pudo consolidarse y se vio obligado a volver a la Liga MX.
César Huerta fue a una liga de tercer nivel —Bélgica— en Europa y se topó con una dura realidad: el fracaso.
Pese a emigrar en una edad idónea —24 años— y en el mejor momento futbolístico de una carrera que hasta antes de Pumas tuvo marcados altibajos, la apuesta resultó fallida.
Los factores para que el apodado ‘Chino’ no destacara en un futbol alejado de la élite son diversos, ciertamente: las lesiones —dos cirugías—, la adaptación, la poca confianza de los entrenadores (tuvo tres), el nulo respaldo del club ante su prolongada inactividad y seguramente algunos más.
Sin embargo, no hay justificación alguna, la aventura y sueño europeo terminaron con un mensaje contundente: a Huerta no le alcanzaron los recursos para forjar una historia en el Anderlecht, y ya no se diga pensar en dar el salto a un balompié de mayor exigencia.
El propio ‘Chino’ lo reconoció en el aeropuerto cuando volvió a México para firmar con los Pumas: esperó prácticamente al cierre del mercado en Europa con la esperanza de alguna oferta que nunca llegó.
Esa es la realidad del ‘Chino’, pero también un retrato de lo poco valorados y conocidos que son en el extranjero los futbolistas nacionales. Y si a eso se le suma que no son nada baratos, todo se complica.
Ahí está a la mano el caso de Erik Lira: fue sin duda uno de los mejores jugadores de la Selección Mexicana —detrás de Julián Quiñones— en el Mundial, y a más de un mes de que terminó la justa sigue sin cerrarse su fichaje con el Mónaco o con otro equipo europeo.
Huerta vuelve a México con la misión de retomar su carrera: de octubre a mayo estuvo inactivo y en el presente 2026 ha jugado menos de 10 partidos, incluida su anecdótica participación en el pasado Mundial en el que sumó seis minutos.
A los 25 años por supuesto que no está acabado y tiene argumentos para resurgir; sin embargo, cuando se hable de su aventura en Europa resumida en 38 partidos en los que marcó 5 goles y aportó tres asistencias, será imposible no acompañarla de la palabra fracaso.
