Luis Enrique no hizo cambios en Valencia a manera de exigir un refuerzo

BARCELONA -- Luis Enrique lanzó un órdago directo a la directiva de Josep María Bartomeu y forzó a Robert Fernández, secretario técnico del Barcelona, a posicionarse de cara al mercado de invierno. El entrenador asturiano quiere reforzar la plantilla. Y ya no guarda ni la formas.

El Barça cerró el partido de Mestalla ante el Valencia sin hacer cambios. Y lo hizo por primera vez desde el 7 de febrero de 1999, cuando a las órdenes de Louis van Gaal venció por 1-2 al Extremadura con los mismos once jugadores, al principio y al final.

Desde aquella lejana fecha y hasta el encuentro en Valencia, el Barcelona había disputado la friolera de 976 partidos oficiales en 16 temporadas completas, la parte final de la 1998-99 y los primeros cuatro meses de la actual campaña. Siempre hizo, por lo menos, una sustitución. Y la postura de Luis Enrique en Mestalla dejó claras sus intenciones.

El entrenador asturiano acumula de hecho dos partidos mostrado lo que quiere. Lesionado Mathieu en la parte final del partido contra el Villanovense, el Barcelona cerró aquella eliminatoria de Copa con solo diez jugadores. Luis Enrique, quien proclamó que para nada se arrepentía de su decisión y admitió que "volvería a hacerlo" lanzó un mensaje inequívoco dando a entender que tiene a sus órdenes una plantilla muy justa y que después de las lesiones que ha sufrido no quiere arriesgarse más.

Su decisión en Mestalla se explicaría desde otro punto de vista. Con el 0-1 en el marcador, sin tener el partido cerrado, el entrenador no osó sacar del campo a ningún integrante del tridente (intocables como son los tres cracks) por mucho que el rendimiento de Leo Messi se mostró lejos de la excelencia habitual. Si se pretendía dar un golpe de efecto al partido y cerrarlo... No contempló el técnico ningún jugador capacitado para ello.

La idea que, se valora, tiene el entrenador asturiano sería la incorporación de un delantero que en partidos como Mestalla ocupase el puesto de Messi en el ataque, reconvirtiéndose Leo en el mediapunta del equipo. Porque, evidentemente, ni se discute o plantea la opción de sacar del campo a Messi. Ni a Neymar o Suárez.

"Luis Enrique no se plantea en su trabajo el ‘crecimiento’ de los jugadores. él quiere, exige y necesita rendimiento", explicó a ESPN Digital un ex entrenador de la cantera del Barcelona, quien observa un diferencia "capital" entre el entrenador asturiano y sus predecesores Vilanova o Guardiola, que mucho más atados sentimentalmente al club fueron siempre más proclives a mirar hacia el futbol base de lo que hace el asturiano, aunque él siga dando minutos a los canteranos.

"Esto es como una cuenta de resultados al acabar la temporada. Los títulos son el beneficio y a él no le ocupa la forma ni los jugadores con que se consiguió", resume este técnico, quien observa un cambio evidente respecto al pasado.

COSTE CERO
Así se entiende que la secretaría técnica, con Robert Fernández al frente, peine semana a semana el futbol europeo y mantenga un estrecho contacto con Ariedo Braida, responsable de futbol internacional y que va sumando nombres de futbolitas con opciones de sumarse a la plantilla.

Luis Enrique ha dado muestras de no tener plena confianza en varios de sus hombres, empezando por Sandro y Munir (uno de los cuales se entiende que dejará el club en enero) y acabando en Adriano, al que contempla como suplente de Jordi Alba.

Braida estuvo hace dos semanas en Suiza tomando buena nota del joven Breel Embolo, delantero del Basilea, siguiendo de cerca además al joven Bernardeschi.

A los despachos del club azulgrana se han añadido igualmente los nombres de Zaza, suplente en la Juventus; Gabbiadini, a la sombra de Higuaín en el Nápoles, o, incluso, Giuseppe Rossi, quien va recuperando su nombre en la Fiore después de dos años masacrado por las lesiones.

Lo que se contempla poco menos que indiscutible en el Camp Nou es que el refuerzo para la plantilla debería tener un coste económico mínimo, lo que invita a pensar en la llegada de un futbolista en calidad de cedido hasta final de curso y sin la obligación de ficharle, aunque sí pudiera existir la opción dependiendo de su rendimiento.

Luis Enrique espera con urgencia la inscripción de Arda y Vidal, que no podrán debutar en el derbi frente al Espanyol y se estrenarán en la Liga una semana después, frente al Granada.

Para entonces Luis Enrique querría tener ya cerrada la incorporación, al menos, de un delantero capaz de cambiar el ritmo de los partidos, lo que entiende no ocurre en la actualidad.