¿Puede Mbappé alcanzar su mejor versión en el nuevo Real Madrid de Mourinho?

Oferta de lujo para quien desee explicar el nivel de absurdo con que se puede vivir el fútbol hoy en día: muestre lo ocurrido el 14 de mayo de este año en el Santiago Bernabéu, en el partido por la Liga española entre Real Madrid y Oviedo. En esa fría noche madrileña, un número importante de los miles de espectadores en el estadio se dedicó a hostigar ruidosamente a uno de los mejores futbolistas del mundo, que jugaba -sí- para su propio equipo.

Mientras tanto, con la número 10 en la espalda, Kylian Mbappé buscaba dentro del campo de juego dar vuelta una de las situaciones más tortuosas que puede sufrir un futbolista: la reprobación de sus propios hinchas, que parecían responsabilizarlo sólo a él por el mal momento deportivo de la institución. No pudo. Ni en esa noche, que terminó en una victoria 2-0 que a esa altura importaba poco, ni en ninguna otra hasta que se extinguió la temporada.

A la hora de encarar esta nueva etapa en la Casa Blanca, Kylian sabe que todavía le queda esa cuesta muy empinada para remontar. En el club más ganador de la historia, la mayor esperanza es que con José Mourinho a cargo de la nave se pueda recuperar la mejor versión de Mbappé. Hay una gran cantidad de argumentos para creer que eso es posible, empezando por las enormes condiciones del francés.

"Lo único que puedo decir sobre él es que es un jugador fenomenal, y que voy a intentar ayudarlo a ser incluso mejor". En una entrevista con Vanity Fair, el entrenador portugués expresó sin ambigüedades la necesidad de recuperar a Mbappé para su Real Madrid. Con sus aciertos y sus errores, Mourinho ha conseguido a lo largo de su extensa carrera contar con la mejor versión de muchos de sus futbolistas. Como en el caso de su compatriota Cristiano Ronaldo en buena parte de su convivencia justamente en la Casa Blanca, cuando dirigió al club de 2010 a 2013.

La clave tal vez consista en una máxima que el DT expresó en el documental sobre su vida en Netflix. “Yo no entreno a futbolistas. Entreno a hombres que juegan al fútbol”, explicaba allí Mourinho. El mismo que, así como a veces puede llevar al máximo a un jugador, en otras, por su frontalidad innegociable, lo lleva a su hora más baja, como ocurrió por ejemplo en su conflicto con Iker Casillas. Sólo el tiempo permitirá saber cuál de las caras posibles de Mbappé será la que surja de este tiempo que compartirá con Mou.

Por qué los hinchas de Real Madrid apuntan contra Mbappé

¿Se puede pensar que la animosidad de los hinchas contra la Tortuga desde mayo en adelante fuera sólo por sus rendimientos? Parecería difícil de entender. En sus dos temporadas en Real Madrid se llevó el Pichichi, con 31 goles en la Liga 2024/25 y 25 en la más reciente, y promedios de 0,91 y 0,81 tantos por partido. Resultó además el máximo anotador de la última Champions. Esas cifras individuales espectaculares no impidieron que en los tiempos actuales del Merengue lo señalaran como el máximo culpable de la pobre temporada pasada. Casi como si hubiera jugado solo.

Hay al menos un punto que es necesario atender: la estadística de los partidos que disputó Mbappé sólo cuenta una parte de la historia. Porque problemas físicos, entre un esguince de la rodilla izquierda y un desgarro fibrilar, lo dejaron al margen de compromisos importantes con el equipo en la última temporada, que había comenzado con un envión positivo que se arrastraba desde la anterior. A eso se sumó que, durante una de esas ausencias, se conocieron imágenes de él en un yate junto a su pareja, la actriz Ester Expósito, mientras sus compañeros ganaban 2-0 por la Liga frente a Espanyol. Fue el punto necesario para encontrar el chivo expiatorio perfecto de una temporada en que Real Madrid no pudo llevarse ni un solo título, algo inadmisible para hinchas y dirigentes de un equipo que no ven a la derrota como una posibilidad.

Real Madrid y Mbappé, dos a volver a quererse

Queda claro que, mucho más que Mbappé, el que no puede permitirse tener una temporada como la que acaba de terminar es Real Madrid. Sus destinos corren de la mano, como se hizo muy visible en aquella noche oprobiosa ante Oviedo, que se dio en el peor de los contextos para el club más ganador de la historia: acababa de ver cómo Barcelona se consagraba campeón de Liga al vencerlo en el clásico en el Camp Nou; ya hacía un mes se había quedado afuera de la Champions en cuartos de final; y para colmo de males, se había conocido un incidente violento entre Aurelien Tchouameni y Federico Valverde, que terminó con el uruguayo, hoy capitán del equipo, en el hospital.

Fue un punto en el que parecía que no había arreglo posible en la relación entre club y jugador. “El míster dijo que soy el cuarto delantero del equipo”, afirmó Mbappé después del partido. Y aunque esa afirmación fue desmentida después por Álvaro Arbeloa, a quien estaba claro que le quedaban pocos partidos como entrenador de la Casa Blanca, quedó claro el nivel de ruptura y hasta qué punto llegaba también el disgusto del delantero.

Hacía falta tiempo. Eso que según algunos cura todas las heridas, aunque habrá que ver si en este caso alcanzará.

El talento de Mbappé nunca se fue y Mourinho puede potenciarlo

Un mes después, todos pudieron ver al mejor Mbappé en el Mundial 2026. Rodeado por cracks del seleccionado como Michael Olisé y Ousmane Dembelé, dejó en claro que no se había olvidado de jugar al fútbol. Tampoco de meter goles: fue el mayor anotador del certamen por segunda ocasión consecutiva (logro nunca antes conseguido) además de quedar en lo más alto en la tabla histórica del torneo con 22 gritos, uno por encima de Lionel Messi. Todo con apenas 27 años, detalle que a veces pasa inadvertido para alguien que ya desde Rusia 2018 se instaló definitivamente en la élite.

"Pienso que es muy positivo tener un entrenador como Mourinho, que sabe cómo ganar, que sabe dar la dirección de cómo hacerlo. Cada jugador está encantado de tener un entrenador que sabe dónde va y es muy positivo para nosotros", afirmó Mbappé en Real Madrid TV y se mostró decidido a dejar atrás los peores capítulos de su relación con el club.

Más allá de los gestos de buena voluntad, serán los resultados los que definan el final de esta historia. Como ya se demostró en el pasado, para Real Madrid no alcanzarán victorias puntuales que se pierden dentro de la velocidad con que se viven estos tiempos. Y en tren de elegir, parece que sólo una Champions -esa que persistentemente se le ha negado a Mbappé en su exitosa carrera- podrá aplacar la sed de títulos del Merengue.

Con esa idea, Real Madrid contrató como director técnico a un hombre que, en sintonía con el espíritu del club, piensa que el éxito es parte de su destino. Algo que bien resumió Mourinho en su documental. “¿Cómo se siente ganar? Normalidad. Es lo que hice toda mi vida”. Palabras que bien podrían estar escritas en letras de molde en alguna de las puertas del Santiago Bernabéu.