Gustavo Álvarez: "Jugar cada tres días jamás puede ser excusa"

Gustavo Álvarez, técnico de Liga de Quito, analizó el amargo empate contra Mushuc Runa por la Liga Ecuabet.

Gustavo Álvarez: "Jugar cada tres días jamás puede ser excusa"

En conferencia de prensa, el argentino evaluó los dos tiempos: “Me parece que el primer tiempo del equipo no fue bueno. En el segundo tuvimos dos problemas: uno fue la falta de contundencia y el otro, la precisión en el último pase para generar situaciones de gol, y de ahí evaluar la efectividad o no del plantel. La idea creo que está clara, bien interpretada por los jugadores, bien entendida y hasta le puedo decir que están convencidos”.

Después reconoció que la seguidilla de partidos no debe ser excusa: “Lo de jugar cada tres días jamás puede ser excusa porque es la vida de todo equipo grande del continente, creo yo del mundo, que viene haciendo buenas campañas, porque eso quiere decir que no quedó eliminada ninguna. Emparejado viene lo más importante, que es el funcionamiento del equipo”.

También habló de la recuperación de algunos futbolistas: “El funcionamiento del equipo depende de varios factores. Uno es tener, si es posible, todo el plantel a disposición, con jugadores en ritmo y poder comparar niveles. Nosotros estamos llegando a eso porque ya esta semana, al reincorporarse Leo Quiñónez, nos queda solamente el Cholo (Quintero) para un futuro”.

Entiendo que empatar de local el equipo grande deja un sabor amargo. Tenemos que encontrar esa regularidad de que un tiempo sí, un tiempo no y de un partido sí, un partido no. El tiempo es el peor enemigo”, recalcó Álvarez.

Cerrando con el debut de Lucas Rodríguez: “Se puede mover por fuera o por dentro, pero con cuatro o cinco entrenamientos consideré que era mejor que entre al cambio y no como titular. Busqué con él tener una característica más ofensiva. Quizás, si lo hubiera tenido antes del partido, con más entrenamientos o más tiempo en el club, me hubiera inclinado por él, porque era una posición más natural, mientras que la de Villamil era más adaptada”.