Amarini transforma a Cartaginés en una máquina azul de números imponentes

Once triunfos en once partidos como local, victorias ante los grandes y una final centroamericana: el Cartaginés del guatemalteco ilusiona

Hay equipos que ganan partidos y otros que comienzan a construir algo mucho más grande. El Cartaginés de Amarini Villatoro pertenece a ese segundo grupo.

El entrenador guatemalteco ha convertido al conjunto brumoso en una auténtica máquina azul, capaz de imponer condiciones en casa, desafiar a los clubes más importantes de Centroamérica y mantener viva la ilusión de conquistar dos títulos.

Y no se trata únicamente de sensaciones. Los números comienzan a explicar por qué Cartaginés se ha convertido en uno de los equipos más incómodos de enfrentar.

El Fello Meza, una fortaleza de números impresionantes

Hay una estadística que resume buena parte del trabajo de Villatoro: Cartaginés registra 11 victorias en sus 11 partidos como local esta temporada, según los números recopilados por ESPN.

Una efectividad perfecta, acompañada de 26 goles anotados, apenas seis recibidos y seis porterías imbatidas.

Los brumosos promedian 2,36 goles por partido en casa y reciben solamente 0,55. Es decir, anotan más de cuatro veces lo que conceden.

Pero el verdadero mérito no está solamente en ganar, sino en hacerlo frente a rivales de peso.

El equipo de Amarini derrotó 3-1 a Alajuelense en septiembre y también superó 1-0 a Saprissa en octubre, resultados que reflejan su capacidad para competir contra los clubes tradicionales del fútbol costarricense.

A eso se suma una victoria 3-2 ante los morados en la Copa Centroamericana, que permitió eliminar al conjunto tibaseño después de un empate 2-2 en el primer enfrentamiento.

De eliminar a Saprissa a silenciar Olimpia

La historia internacional de Cartaginés tampoco se explica por casualidad.

Después de dejar en el camino a Saprissa, el conjunto brumoso enfrentó a Olimpia, uno de los clubes más laureados de Centroamérica.

Ganó 1-0 en Cartago y después resistió un empate 2-2 en Tegucigalpa, suficiente para avanzar a la gran final con un marcador global de 3-2.

Así, Villatoro consiguió su segunda final consecutiva de Copa Centroamericana, luego de haber alcanzado esa instancia con Xelajú de Guatemala en 2025.

Dos equipos diferentes, dos países y un entrenador que vuelve a instalarse entre los protagonistas del fútbol regional.

Una máquina que tampoco se permite descansar

Quizás uno de los ejemplos más claros de la mentalidad que Amarini ha construido llegó inmediatamente después de la clasificación internacional.

Cartaginés regresó de Honduras, con todo el desgaste físico y emocional que implica una semifinal, y goleó 3-0 a San Carlos en el campeonato nacional.

No era un compromiso cualquiera.

“Enfrentábamos al mejor visitante, con dos puntos de distancia. Empatar era mantener la diferencia; perder era salir de zona de clasificación, y ganar, sacarle cinco puntos de ventaja. Era una final para nosotros y así lo tomamos, a pesar de que me preocupaba un poco el cansancio tras el viaje a Honduras”, explicó Villatoro.

El entrenador también destacó la capacidad de su equipo para aprovechar las oportunidades.

“Me gustó la contundencia. Aprovechamos la táctica fija y pudimos ser contundentes en los momentos clave del juego”, señaló.

Y ahí aparece una de las principales características de este Cartaginés: puede dominar, puede sufrir, puede esperar su momento, pero ha demostrado tener recursos para resolver partidos de enorme exigencia.

El secreto de Amarini Villatoro

La máquina azul no ha sido perfecta. También ha sufrido derrotas ante Sporting, Herediano y San Carlos. Sin embargo, ha encontrado respuestas después de los golpes y ha mantenido la competitividad en dos torneos.

Para Villatoro, la explicación va más allá de la táctica.

“Hemos visto al equipo con muchas ganas de lograr cosas importantes. El compromiso de todo el grupo es lo que más me ha gustado. Es un grupo muy unido en sus objetivos”, aseguró.

Cartaginés tiene por delante una final centroamericana contra Alajuelense y mantiene intactas sus aspiraciones en el campeonato nacional.

Amarini Villatoro llegó a Cartago para dirigir un equipo. Hoy tiene una máquina azul que gana, compite y hace soñar a toda una provincia.

Y todavía falta escribir el capítulo más importante.