El nuevo seleccionador exigirá rendimiento sostenido para convocar y explicó por qué también dejó a su hermano Yendrick fuera del cuerpo técnico
Bryan Ruiz volvió a ponerse la camiseta de Costa Rica, pero esta vez no llegó para recordar su historia como capitán. Llegó para cambiar reglas.
En su presentación oficial como entrenador de la Selección Nacional, eliminó los microciclos como práctica habitual, mantuvo cerrada la puerta para Alejandro Bran, Kenneth Vargas y Warren Madrigal, y hasta explicó por qué prefirió dejar a su hermano Yendrick fuera del cuerpo técnico.
No hubo rodeos.
“Es muy posible que durante mi estancia en la Selección no vaya a haber microciclos. ¿Por qué? ¿Qué selección en el mundo trabaja con microciclos? No conozco una”, afirmó.
Para Bryan, los futbolistas llamados a la Tricolor deben tener la capacidad de comprender y ejecutar una idea en los pocos días que concede una fecha FIFA.
“El jugador de Selección tiene que acostumbrarse a que tiene una semana, tres, cuatro o cinco días de trabajo para hacer lo que se necesita. Los que vengan tienen que acoplarse lo más rápido posible a nuestra idea”, explicó.
El nuevo seleccionador no descartó recurrir excepcionalmente a un microciclo antes de un partido decisivo, pero rechazó utilizarlos para observar cantidades interminables de futbolistas.
“Yo no voy a hacer microciclos teniendo 150 jugadores en una selección que, sin irrespetar a nadie, posiblemente no se lo merecen. El jugador tiene que entender que estar en la Selección Nacional es el honor más grande que puede tener”, sentenció.
Su mensaje fue claro: una convocatoria no se conseguirá por nombre ni por un par de buenas actuaciones.
“El que venga aquí será porque se lo ganó. No porque hizo uno o dos partidos buenos, sino porque ha demostrado rendimiento durante un periodo largo”, agregó.
Esa exigencia también alcanza a Alejandro Bran, Kenneth Vargas y Warren Madrigal. Los tres fueron separados de una concentración en mayo después de un incidente disciplinario ocurrido fuera de un bar y que terminó con disparos contra el vehículo de Bran.
Aunque ya están habilitados para regresar, Bryan confirmó que inicialmente permanecerán fuera.
“Ellos se equivocaron y tienen que ser responsables de sus actos y de la situación de indisciplina que tuvieron. De momento no serán tomados en cuenta”, anunció.
La puerta no quedó cerrada para siempre. Ruiz les dará seguimiento, pero explicó que existen jugadores por delante de ellos en sus respectivas posiciones.
“Si tengo un jugador en ese puesto que está rindiendo bien, seguirá siendo tomado en cuenta. Si baja su rendimiento y el jugador que estuvo castigado está bien, puede convertirse en una opción”, aclaró.
La rigurosidad también apareció al conformar su grupo de trabajo. Bryan eligió a Wílmer López, Christian Bolaños y Wardy Alfaro como asistentes, pero tuvo que resolver una decisión mucho más personal: llevar o no a su hermano Yendrick Ruiz.
Yendrick trabaja con la Sub-20 de Herediano y también acompaña a Jafet Soto en el primer equipo florense. Bryan quería tenerlo cerca, pero consideró que todavía necesita construir su propio recorrido.
“Fue un dolor de cabeza para mí porque quería tenerlo aquí a mi lado. Pero sentía que, en este momento, lo mejor para la Selección era tomar la decisión dura de no tener a Yendrick en el cuerpo técnico”, confesó.
Bryan está convencido de que ambos terminarán compartiendo un banquillo, pero no quiso acelerar el proceso por el vínculo familiar.
“Creo que va a ser un buen entrenador o un buen asistente y que vamos a trabajar juntos en algún momento. Es importante que tenga recorrido, que haga su propio camino y, cuando sintamos que está preparado, tendremos la posibilidad de incorporarlo”, señaló.
Detrás de las decisiones futbolísticas también existe una historia personal. Bryan reiteró que su familia continúa siendo la prioridad y reveló que su esposa, Carolina Jaikel, fue quien terminó de impulsarlo a aceptar la Selección.
“Ella me dijo: ‘Es tu sueño, estás preparado y yo estoy bien en estos momentos’”, relató.
El formato de trabajo de una selección le permitirá acompañarla durante su proceso médico y, al mismo tiempo, asumir el reto más grande de su corta carrera como entrenador.
Bryan ya había aceptado dirigir interinamente los partidos contra Nicaragua y Haití, ambos saldados con victorias. Ahora fue confirmado para liderar el proceso hacia el Mundial de 2030, con el repechaje clasificatorio a la Copa Oro de 2027 como primera obligación.
Su presentación dejó claro que el pasado como capitán no suavizará sus decisiones.
No habrá microciclos por costumbre. No alcanzarán dos buenos partidos para recibir una convocatoria. Bran, Vargas y Madrigal deberán comenzar desde atrás. Y ni siquiera su propio hermano tendrá un lugar únicamente por llevar su apellido.
La era de Bryan Ruiz comenzó con una consigna sencilla: en la Sele, todo deberá ganarse.
