El contrato del técnico expiró este 30 de junio y la Federación deberá resolver en los próximos meses si apuesta por la continuidad
Se acabó el vínculo contractual.
Este 30 de junio venció oficialmente el contrato de Thomas Christiansen con la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut), poniendo sobre la mesa una de las decisiones más importantes que deberá tomar el fútbol canalero de cara al próximo ciclo mundialista.
Aunque el técnico español-danés ya no tiene un contrato vigente, eso no significa que su etapa al frente de la selección haya llegado a su fin.
Todo lo contrario.
Dentro de la federación existe la intención de mantener el proyecto que comenzó en 2020 y que terminó convirtiéndose en uno de los procesos más exitosos en la historia reciente del fútbol panameño.
Bajo su dirección, Panamá recuperó una identidad futbolística reconocible, disputó finales de la Copa Oro y de la Liga de Naciones de Concacaf, alcanzó por primera vez los cuartos de final de una Copa América y devolvió al país a una Copa del Mundo.
Más allá de no haber conquistado un título, Christiansen logró consolidar una selección competitiva que volvió a colocar a Panamá entre las mejores del área.
Sin embargo, la renovación no depende únicamente de la voluntad deportiva.
El dinero sigue siendo el principal obstáculo
Las conversaciones entre ambas partes continúan abiertas, pero el aspecto económico aparece como el principal punto de negociación.
Diversos medios panameños señalan que las diferencias salariales siguen dificultando un acuerdo.
Incluso trascendió que Christiansen habría estado dispuesto a flexibilizar sus pretensiones económicas a cambio de asumir un rol más amplio dentro del desarrollo del fútbol panameño, especialmente en las categorías menores masculinas.
Esa posibilidad, sin embargo, no terminó prosperando.
Otra alternativa que ha tomado fuerza consiste en que parte del salario del entrenador sea asumido por la empresa privada.
Tras la exposición internacional que significó el Mundial 2026, varias marcas fortalecieron su relación con la Fepafut, escenario que podría abrir una nueva vía para intentar asegurar la continuidad del seleccionador.
Las elecciones también juegan
Existe además un factor institucional que añade incertidumbre al panorama.
En noviembre la Federación Panameña de Fútbol elegirá una nueva presidencia y una nueva junta directiva.
Aunque dentro del ambiente futbolístico pocos imaginan un escenario sin Christiansen, cualquier cambio administrativo podría modificar el rumbo de las negociaciones.
El tiempo tampoco juega a favor.
Panamá ya tiene compromisos internacionales programados para octubre, cuando realizará una gira por Asia que incluirá partidos amistosos frente a selecciones del continente asiático y un duelo ante Ecuador.
Un mes después llegará el inicio de los cuartos de final de la Liga de Naciones de Concacaf, competencia que marcará el comienzo del camino hacia el siguiente ciclo mundialista.
Por eso, la Fepafut deberá resolver la situación antes de que inicie esa nueva etapa.
Un proyecto que dejó huella
El Mundial 2026 terminó dejando sensaciones encontradas para Panamá.
El equipo no logró sumar puntos ni marcar goles en la fase de grupos, pero volvió a competir de igual a igual frente a rivales como Ghana y Croacia, confirmando una identidad que ha sido una de las principales fortalezas del proceso.
Esa evolución explica por qué, pese a las críticas que surgieron tras la eliminación mundialista, el respaldo de buena parte de la afición hacia Christiansen continúa siendo evidente.
Ahora la pelota ya no rueda dentro de la cancha.
Está en los escritorios de la Federación.
Y de esa decisión dependerá si Panamá mantiene el proyecto que le devolvió protagonismo internacional o inicia un nuevo ciclo cuando el camino hacia el Mundial 2030 apenas comienza.
