Cuando Manuel Pellegrini llegó a Betis en 2020, el club buscaba estabilidad y una dirección deportiva capaz de devolverlo a los primeros planos. Seis años después, el entrenador chileno construyó uno de los ciclos más sólidos de la historia reciente verdiblanca: sostuvo al equipo en la pelea por los puestos europeos, conquistó la Copa del Rey de 2022, condujo al plantel hasta la final de la Conference League en 2025 y lo devolvió a la UEFA Champions League después de más de dos décadas de ausencia.
El miércoles 21 de octubre , por la tercera fecha de la UCL, el equipo del "Ingeniero" se medirá a Feyenoord como local desde las 16:00 (ARG/CHI/URU), 14:00 (COL/PER/ECU) y se puede ver en vivo por Disney+ Plan Premium (Solo para Sudamérica).
El presente había reforzado esa evolución. Betis comenzó la temporada 2026-27 con resultados que alimentaron la ilusión, encontró protagonismo en LaLiga y sumó dos victorias en el arranque de la Champions. El equipo de Pellegrini volvió a mostrar una identidad reconocible, con futbolistas capaces de asociarse, atacar los espacios y asumir responsabilidades en partidos exigentes. El objetivo pasó a ser competir con regularidad en dos frentes de máxima exigencia.
La derrota por 5-2 ante Barcelona, el sábado 17 de octubre, introdujo un matiz en ese escenario. Betis recibió al líder después de una victoria en UCL frente a Porto por 3-2 y encontró momentos para discutirle el partido. Valentín Gómez y Ez Abde marcaron los goles locales, mientras el conjunto catalán respondió con la contundencia de Lamine Yamal, Rodri, Gabriel Jesús, Eric García y Dani Olmo. La expulsión de Facundo Bernal condicionó el desenlace y Barcelona terminó ampliando la diferencia.
Pellegrini se marchó de La Cartuja con una fuerte protesta por el arbitraje y con la necesidad de recomponer al equipo para el siguiente compromiso europeo. La goleada dejó cuestiones por revisar en defensa y recordó el nivel de exigencia que supone competir contra los principales candidatos de España. El tropiezo merece atención dentro de una campaña que había empezado con ambición, aunque el balance del ciclo del chileno requiere una mirada más amplia: su trabajo se mide también por la continuidad que consiguió darle a Betis y por los objetivos que el club pudo plantearse bajo su conducción.
Betis, de la estabilidad a una ambición europea sostenida
La transformación de Betis se entiende a partir de la continuidad. Pellegrini consiguió instalar una idea de juego y sostenerla a través de temporadas con distintas exigencias, movimientos en el plantel y cambios en la competencia. La clasificación recurrente a torneos europeos permitió que el club dejara de vivir cada campaña como una carrera aislada y comenzara a proyectar objetivos de mayor alcance.
La Copa del Rey de 2022 representó uno de los momentos más importantes de ese proceso. Betis derrotó a Valencia en la final disputada en La Cartuja y levantó un título que llevaba 17 años sin conseguir. La conquista fortaleció el vínculo entre el entrenador, los futbolistas y los hinchas, además de confirmar que el proyecto podía traducir su crecimiento en resultados concretos.
La trayectoria continental también alimentó esa ambición. Betis avanzó en distintas ediciones de la Europa League y alcanzó la final de la Conference League en 2025, donde perdió ante Chelsea. Aquel recorrido amplió la experiencia internacional del equipo y dejó una referencia importante para una institución que buscaba volver a competir con regularidad frente a rivales de mayor presupuesto y trayectoria europea.
Pellegrini defendió durante su carrera una idea de fútbol asociada al protagonismo y a la búsqueda de soluciones con la pelota. En una de sus reflexiones sobre su filosofía de juego, explicó: “Hay distintas maneras de ganar, es muy importante la forma”. La frase ayuda a entender por qué su Betis mantuvo una identidad reconocible incluso cuando el calendario obliga a rotar futbolistas o afrontar partidos con características diferentes.
El regreso a la Champions constituye otro paso en esa evolución. Betis volvió a la principal competición europea de clubes después de 21 años y afrontó el desafío con una mezcla de experiencia y futbolistas en crecimiento. La participación representa un premio por el trabajo acumulado y también una prueba para medir hasta dónde puede llegar un proyecto que ha elevado progresivamente sus expectativas.
El Betis de Pellegrini, una idea futbolística que necesita respuestas ante la máxima exigencia
La propuesta de Pellegrini se apoya en la circulación de la pelota, la movilidad entre líneas y la búsqueda de espacios para los jugadores ofensivos. El entrenador suele insistir en que la preparación de los partidos debe servir para reconocer las características del rival y encontrar los caminos para hacer daño. Antes de enfrentar a Barcelona, advirtió sobre la dificultad del desafío: “Es un equipo que, además, tiene una capacidad de definición muy alta, también jugadores de mucha creatividad”.
El análisis previo resultó acertado en un aspecto central. Barcelona necesitó ocasiones y espacios para imponer su eficacia, y castigó los errores defensivos de Betis durante el segundo tiempo. Lamine Yamal abrió el marcador con una acción individual de gran calidad; Rodri amplió la ventaja antes del descanso y Gabriel Jesús anotó el 3-1 poco después de la reanudación. Abde recortó distancias, pero la expulsión de Bernal dejó a los locales en inferioridad y el conjunto catalán aprovechó esa situación para cerrar el partido.
La derrota expuso dificultades que el cuerpo técnico deberá trabajar. Betis concedió demasiadas oportunidades ante un rival con una capacidad ofensiva extraordinaria y tuvo problemas para controlar el encuentro cuando el marcador se le puso en contra. La actuación también dejó aspectos positivos: el equipo encontró vías para atacar, marcó dos goles y durante varios pasajes consiguió poner en aprietos al líder de LaLiga.
El resultado tuvo además un componente arbitral que ocupó buena parte de la conferencia de prensa posterior. Pellegrini fue contundente al evaluar el trabajo de Ricardo de Burgos Bengoetxea: “Me pareció una actuación lamentable, absolutamente sin criterio futbolístico porque creo que tuvo incidencia en jugadas decisivas que decidieron absolutamente”, afirmó. El chileno cuestionó el gol anulado a Giovani Lo Celso, una acción previa al tanto de Gabriel Jesús y la expulsión de Bernal.
Sobre la jugada que terminó con la roja al futbolista de Betis, el técnico sostuvo que Lamine Yamal había provocado el enfrentamiento y reclamó un castigo para ambos protagonistas. También reconoció que Bernal había cometido un error al responder. “La agresión existe y respondió y estuvo muy mal en responder, pero la agresión viene del otro jugador”, argumentó. Sus declaraciones reflejaron el enojo por una secuencia que, a su entender, condicionó definitivamente el desenlace.
Las protestas de Pellegrini forman parte de la reacción inmediata a la goleada, pero el análisis deportivo exige separar las decisiones arbitrales de los problemas propios. Betis deberá mejorar su estructura defensiva, administrar mejor los momentos adversos y encontrar un equilibrio que le permita sostener su propuesta frente a rivales de primer nivel. La exigencia de la Champions y la competencia doméstica dejan poco margen para que esas cuestiones permanezcan sin resolver.
Isco, Lo Celso y una estructura que necesita profundidad
El crecimiento de Betis también está ligado a la calidad de sus futbolistas. Isco se convirtió en uno de los símbolos del proyecto por su capacidad para organizar el juego y conectar a los mediocampistas con los delanteros. Su talento permite que el equipo encuentre soluciones en espacios reducidos, una característica especialmente valiosa ante rivales que presionan alto y reducen los tiempos para decidir.
Giovani Lo Celso aporta una alternativa creativa importante. El argentino tuvo protagonismo frente a Barcelona y llegó a convertir un gol que fue anulado por una mano previa de Cucho Hernández. Su actuación dejó señales alentadoras después de un inicio de temporada condicionado por la preparación física y la competencia por un lugar en el equipo. La presencia de jugadores con capacidad para dar el último pase resulta clave para que la propuesta de Pellegrini conserve fluidez.
El desafío del entrenador pasa por gestionar esa variedad de recursos durante una temporada extensa. La rotación se vuelve necesaria cuando coinciden los partidos de LaLiga y la Champions, y el técnico debe decidir cómo repartir minutos sin perder funcionamiento colectivo. Frente a Barcelona realizó varios cambios respecto del encuentro europeo anterior, con la intención de administrar el esfuerzo y mantener al equipo competitivo en ambos torneos.
La profundidad del plantel será uno de los factores que determine el alcance de Betis en esta campaña. Los equipos que disputan competiciones europeas necesitan alternativas para responder a lesiones, sanciones y acumulación de partidos. La expulsión de Bernal añadió un problema inmediato, mientras que la situación física y el regreso progresivo de futbolistas importantes condicionan las opciones para el siguiente compromiso.
Pellegrini conoce esa exigencia y defendió la necesidad de construir un grupo capaz de responder a diferentes escenarios. Su trabajo consiste en sostener una idea colectiva y, al mismo tiempo, encontrar soluciones específicas para cada partido. La derrota ante Barcelona muestra que todavía existen ajustes pendientes, especialmente en el comportamiento defensivo cuando el rival logra acelerar y obliga a retroceder al equipo.
La ambición de Betis y los límites que todavía debe superar
Pellegrini evita hacer promesas que no se correspondan con el momento del equipo. Antes del duelo ante Porto, fue claro sobre el objetivo continental: “Nuestro objetivo en esta Champions es clasificar, ya sea a dieciseisavos u octavos de final. Una vez que lo hayamos conseguido, continuar con lo que hemos demostrado en el campo de juego y ver si estamos capacitados para llegar más arriba en el torneo”, declaró. El mensaje combina ambición con una evaluación realista de las posibilidades del club.
Esa prudencia tiene fundamentos. Betis apenas disputó dos partidos de la fase liga y todavía debe enfrentarse a rivales de gran jerarquía, entre ellos Borussia Dortmund, Arsenal y Bayern Munich. Los seis puntos iniciales le dieron margen y confianza, pero no garantizan la clasificación. La competencia exige regularidad, capacidad para resolver encuentros cerrados y una defensa que pueda sostener el ritmo ofensivo sin conceder ocasiones evitables.
La doble remontada, además, deja una advertencia. Contra Porto, Betis pasó de controlar el encuentro a quedar en desventaja en un tramo relativamente corto. Pellegrini reconoció que el marcador no reflejaba lo ocurrido durante la primera parte, aunque el resultado también mostró que el equipo debe mejorar su eficacia y cuidar mejor determinadas acciones defensivas. En la Champions, la personalidad ayuda a recuperarse, pero la continuidad del rendimiento será la verdadera medida del crecimiento.
El entrenador tampoco parece dispuesto a conformarse con el prestigio de haber alcanzado esta instancia. “Mientras el grupo tenga ambición y los rendimientos individuales sean altos, este equipo está capacitado para cosas importantes”, había afirmado antes de recibir a Porto. La declaración resume el desafío que tiene por delante: sostener el compromiso, administrar el desgaste y convertir un inicio prometedor en una campaña consistente.
Betis se convirtió en una de las revelaciones de la Champions por la combinación de resultados, identidad y recorrido institucional. Pellegrini construyó un equipo que aprendió a competir en Europa, ganó títulos, alcanzó finales y elevó sus expectativas hasta llegar a la máxima competición continental. Las victorias ante Lille y Porto representan una confirmación temprana de ese trabajo. El siguiente paso será demostrar que el impulso inicial puede sostenerse frente a los grandes desafíos que todavía esperan en el camino.
