Almada y su gran oportunidad en River: su primer Superclásico en la Bombonera

Thiago Almada llegó a River con una expectativa enorme. Campeón del mundo con Argentina, recorrido internacional y una inversión récord detrás de su fichaje, el mediocampista aterrizó en Núñez con la promesa de aportar creatividad, desequilibrio y gol. Su primera etapa tuvo destellos de esa jerarquía, aunque todavía busca una continuidad que le permita convertirse en una de las figuras del equipo.

El domingo tendrá una oportunidad diferente para empezar a cambiar esa historia. River visitará a Boca en La Bombonera y Almada jugará su primer Superclásico con la camiseta millonaria, en un partido que puede marcar un antes y un después en su adaptación. La dimensión del encuentro, el escenario y la expectativa que rodea su nombre convierten esta cita en una prueba especial.

El futbolista llega con señales alentadoras. El 18 de octubre marcó un golazo ante Belgrano, en la victoria 3-0 de River, y reconoció que esa conquista le servía para recuperar confianza. Una semana después fue titular ante Racing y disputó casi todo el partido en el triunfo por 1-0. El equipo sumó dos victorias importantes antes del clásico y Almada recuperó rodaje después de una lesión que había interrumpido su progresión.

“Me estoy sintiendo cada vez mejor y me estoy preparando para lo mejor”, aseguró tras el encuentro ante Belgrano. La frase resume el momento que atraviesa: tiene por delante una oportunidad enorme y necesita traducir sus condiciones en una actuación que deje huella. Quizá este sea el Superclásico que estaba esperando desde su llegada.

Almada y la expectativa que generó su llegada a River

La contratación de Almada fue una de las grandes apuestas del mercado de pases. River lo incorporó desde Atlético de Madrid en una operación que distintos medios situaron cerca de los 20 millones de euros, cifra que lo convirtió en el fichaje más caro de la historia del fútbol argentino. El club buscó sumar a un futbolista con experiencia internacional, campeón del mundo y con capacidad para resolver partidos desde el talento individual.

Su recorrido alimentaba esa ilusión. Después de destacarse en Vélez, Almada pasó por Atlanta United, Botafogo, Olympique de Lyon y Atlético de Madrid. En ese camino acumuló experiencias en ligas diferentes, participó de competiciones internacionales y construyó un perfil ofensivo que combina gambeta, cambio de ritmo y visión para encontrar compañeros entre líneas. River apostó por ese repertorio para darle más recursos a su ataque.

El propio jugador explicó cuánto pesó la decisión de volver al fútbol argentino. En una entrevista contó: “El llamado de Coudet (quien fue técnico de River hasta fines de agosto) fue super importante en mi decisión. River no tiene nada que envidiarle a los clubes de Europa. Hablé también con Otamendi y Correa, todos ellos fueron clave”.

También recordó cómo terminó de convencerse del proyecto: “La decisión la tomé durante mis vacaciones, me interesó el proyecto del club y no lo dudé en ningún momento. Extrañaba la presión de la gente que se vive en el fútbol argentino, es lo que me gusta”.

La expectativa era conocida para Almada desde el primer día. “Sé a dónde vine, sé lo que es River y que la gente tiene una expectativa muy grande. Llegué para sumarle al equipo y tratar de salir de esta situación, que la vamos a sacar adelante”, expresó durante sus primeras semanas en el club. Sus palabras dejaron planteada una responsabilidad que ahora adquiere otra dimensión: responder en el partido más esperado del calendario.

Una lesión frenó su adaptación y el gol ante Belgrano le devolvió confianza

El inicio de Almada en River estuvo condicionado por la necesidad de recuperar ritmo competitivo. El mediocampista había llegado sin una pretemporada completa y buscaba encontrar su mejor forma cuando sufrió un desgarro en el cuádriceps izquierdo durante el encuentro frente a Huracán, el 19 de septiembre. La lesión lo obligó a salir temprano y también le impidió participar de los compromisos de la Selección argentina durante la fecha FIFA de octubre.

El contratiempo interrumpió una etapa en la que necesitaba sumar partidos para consolidarse. Su calidad técnica aparecía en distintas acciones, aunque todavía le costaba sostener una influencia constante durante los encuentros. La recuperación exigió paciencia y una progresión física que le permitiera volver a competir sin apurar los tiempos.

Almada habló de ese proceso después de la victoria ante Belgrano y explicó cómo había vivido las semanas anteriores: “Venía sin pretemporada, ganando ritmo y tuve la lesión, tuve mala leche”. La frase muestra la frustración de un jugador que necesitaba continuidad para adaptarse a un equipo que también atravesaba un período de irregularidad.

El gol en Córdoba le ofreció una señal positiva. Almada construyó una buena acción individual y definió con precisión para cerrar el 3-0 de River. Después del partido, valoró el resultado colectivo y reconoció el efecto personal de la conquista: “Fue un gol muy lindo, pero lo más importante es que ganamos y que el grupo está junto con el cuerpo técnico. Me voy muy contento. Me sirve para ganar confianza”.

Sobre su recuperación, añadió: “Ahora me estoy sintiendo cada vez mejor y me estoy preparando para lo mejor”. La titularidad ante Racing, con 89 minutos disputados, reforzó esa evolución y le permitió llegar al Superclásico con más rodaje.

Ponzio lo respalda y River necesita que aparezca su talento

La victoria ante Racing dejó una declaración significativa de Leonardo Ponzio sobre el lugar que ocupa Almada en el proyecto. El entrenador destacó su capacidad para producir en ataque y explicó por qué los rivales suelen prestarle una atención especial. Su respaldo llegó después de un partido en el que el mediocampista participó de la circulación y tuvo oportunidades para generar peligro, aunque su actuación volvió a despertar opiniones divididas.

“A Ángel y Thiago, los veo de la misma manera. Hay una diferencia de experiencia, pero después Thiago hace lo más difícil que hay que hacer en el fútbol, de crear, jugar y hacer goles”, sostuvo Ponzio al referirse a Almada y Ángel Correa.

El técnico también explicó una de las dificultades que enfrenta el mediocampista: “Cada rival que nos enfrenta ve a quién hay que marcar y a quién no, ahí está la dificultad que se genera a veces cuando los partidos se hacen imprecisos”. La observación aporta una clave futbolística para entender por qué River necesita encontrar mejores formas de darle la pelota en zonas donde pueda girar, encarar y conectar con los delanteros.

Ponzio completó su mensaje con una defensa de sus jugadores: “Son excelentes jugadores, quieren estar acá y hay que disfrutarlos”. En el caso de Almada, el desafío pasa por transformar esa confianza en una actuación de peso. Su técnica le permite resolver en espacios reducidos y su cambio de ritmo puede lastimar a una defensa cuando encuentra metros para avanzar.

Ante Boca, River necesitará que sus futbolistas ofensivos consigan conectar con mayor continuidad. Almada puede ser importante si recibe entre líneas, encuentra sociedades cerca del área y logra participar de las jugadas que terminen en remates claros. La Bombonera le presenta una exigencia máxima para demostrar cuánto puede aportar en ese tipo de escenarios.

La Bombonera, el primer Superclásico y la oportunidad de cambiar su historia

Almada sabe lo que representa el encuentro que se aproxima. Después del triunfo ante Belgrano, cuando le preguntaron por los clásicos frente a Racing y Boca, eligió una respuesta prudente: “Sabemos lo que son esos partidos y lo que significan, pero tenemos que ir partido a partido”. Primero afrontó el duelo ante la Academia; ahora le toca preparar una visita que tendrá una carga emocional y deportiva especial.

La semana previa también tendrá un componente mental. Ponzio explicó que el cuerpo técnico buscará evitar que la ansiedad se adelante al partido: “Es una semana distinta, diferente por ahí a todas las que se conviven. Primero no jugar el partido antes”. Y agregó: “Tenemos que tratar que el grupo entrene como todas las semanas, de nosotros darles herramientas de lo que va a pasar el fin de semana y que se relaje, que lo disfruten”.

El entrenador también resaltó el valor de afrontar el desafío con naturalidad: “Muchos de los chicos que están acá nacieron en este club, muchos quieren estar acá en este club, muchos quisieron estar acá en este club así que están en un momento ideal para enfrentar este desafío”. Sus palabras apuntan a preparar al grupo para competir con concentración y personalidad en un escenario que exige respuestas desde el comienzo.

El antecedente más cercano favorece a Boca: el equipo xeneize ganó 1-0 en el Monumental el 19 de abril, con un penal convertido por Leandro Paredes. River buscará cambiar esa historia reciente y sumar un triunfo que fortalezca su posición en el Clausura. Para Almada, el encuentro tiene además un significado individual: será su primera experiencia en el Superclásico con la camiseta millonaria y una ocasión para empezar a construir un vínculo propio con uno de los partidos que más marcan a los futbolistas argentinos.

La expectativa por su fichaje sigue vigente y el margen para consolidarse continúa abierto. Almada ya mostró destellos de su talento, volvió de una lesión y recuperó minutos en la antesala del clásico. Ahora tendrá que encontrar su lugar en un partido que suele premiar a quienes resuelven en los momentos decisivos. Puede ser una tarde que impulse su recorrido en River. La oportunidad está frente a él; el desafío será convertirla en una actuación que quede en la memoria de los hinchas.