Estudiantes 7-0 Gimnasia: a 20 años de una goleada que marcó para siempre el clásico platense.

El 15 de octubre de 2006 quedó grabado para siempre en la historia del fútbol de La Plata. Este jueves se cumplen 20 años de aquella tarde en la que Estudiantes goleó 7-0 a Gimnasia, estableció la máxima diferencia en la historia del clásico platense y convirtió un resultado futbolístico en una marca imborrable de la rivalidad.

Desde entonces, el Pincha encontró en aquella goleada uno de los motivos de orgullo más grandes frente a su eterno rival, mientras que el Lobo carga con el recuerdo de una derrota que todavía atraviesa cada nuevo enfrentamiento entre ambos.

A Estudiantes le salió todo bien y Gimnasia se llevó la peor goleada de la historia del Clásco

La historia comenzó a escribirse apenas a los tres minutos, cuando Diego Galván aprovechó una asistencia de Juan Sebastián Verón para abrir el marcador. Con el equipo dirigido por Diego Simeone como dominador, Estudiantes amplió la diferencia a los 23 minutos, por intermedio de José Luis Calderón, y volvió a golpear a los 34’, cuando Mariano Pavone convirtió el tercero. El descanso llegó con un 3-0 contundente y la sensación de que el León había encontrado una superioridad futbolística difícil de discutir.

El segundo tiempo terminó de transformar la goleada en una página irrepetible. A los cinco minutos, Galván volvió a marcar para establecer el 4-0 y, con Gimnasia cada vez más desbordado, Calderón anotó el quinto a los 27’. Cuatro minutos después, Pablo Lugüercio se sumó a la fiesta con el sexto y, a los 39’, Calderón completó su triplete para sellar el 7-0 definitivo.

El encuentro, correspondiente a la undécima fecha del Torneo Apertura, tuvo que ser interrumpido durante algunos minutos por incidentes en las tribunas y terminó antes de lo previsto, en medio de una jornada que ya había quedado sentenciada mucho antes del pitazo final.

Estudiantes vs. Gimnasia: “El 7-0 no se olvida nunca más”

El impacto de aquella tarde excedió ampliamente los tres puntos. Estudiantes no solo consiguió la victoria más abultada entre los dos equipos, sino que también reforzó una tendencia favorable en una rivalidad que, con el paso de los años, amplió su diferencia en el historial.

El 7-0 se convirtió en una referencia inevitable cada vez que se habla del clásico platense: una goleada que no necesita demasiadas explicaciones para ser reconocida por cualquier hincha y que permanece entre los episodios más dolorosos de la historia de Gimnasia.

Para el Pincha, en cambio, representa una de esas victorias que trascienden una generación y se transmiten como parte de su identidad futbolera.

Tres décadas después, el resultado sigue vivo en las tribunas, en las cargadas y hasta en algunas canciones de Estudiantes, que recuperan el 7-0 como una manera de recordarle a Gimnasia lo ocurrido aquella tarde.

Cada clásico ofrece la posibilidad de escribir una historia nueva, pero también vuelve a poner en escena aquella goleada que el tiempo no consiguió borrar. En La Plata, el 7-0 dejó de ser solamente el resultado de un partido: se transformó en una contraseña de la rivalidad, en un recuerdo que el Pincha celebra y en una herida que el Lobo todavía intenta dejar atrás.