Con una verdadera obra de arte, Ángel Di María anotó este sábado de tiro libre el 1-1 para Rosario Central en la final de la Supercopa Internacional ante Estudiantes, en el Estadio Madre de Ciudades, de Santiago del Estero.
Corrían 23 minutos del encuentro cuando Di María se paró frente a la pelota para ejecutar un tiro libre a unos cuatro metros de la medialuna. Con el balón del centro algo hacia la izquierda, se perfilaba como una posición ideal para la calidad del Fideo.
Y así lo fue.
Porque el talentoso futbolista del Canalla le entró de zurda a la pelota y la dirigió cruzada, hacia el palo de Muslera. Fue con tal velocidad y puntería que se metió en el ángulo, muy cerca de pegar en el poste.
Imposible para el arquero uruguayo y para cualquier otro portero del mundo. Un verdadero golazo infernal.
