Según un diario neerlandés, en la cúpula de la escudería austríaca habría descontento por la falta de compromiso a futuro del tetracampeón, mientras se acrecientan los rumores de su salida para mudarse a McLaren.
Flaco favor se hizo Red Bull en Silverstone con otro extraño despiste sufrido por Max Verstappen a seis giros del final del GP de Gran Bretaña. El tetracampeón marchaba tercero cuando su RB22 se descontroló en el momento de cerrar el alerón trasero, entró en trompo y terminó en la leca. Sobre llovido mojado para una tensa situación que se vive puertas adentro de la escudería de las bebidas energizantes, que buscan convencer a su estrella de no accionar la supuesta cláusula de recisión de contrato por la que podría salir del team a fin de año si no esté entre los dos primeros del Mundial al llegar al parón del verano boreal.
Hay algo fáctico: Verstappen no quedará ubicado en los dos primeros puestos antes de las vacaciones, porque quedan dos carreras (Bélgica y Hungría), 50 puntos en juego y está 78 de George Russell, el escolta de Kimi Antonelli. En Red Bull sabían de antemano que la chance de que su piloto estelar estuviera primero o segundo en el Mundial para el final de julio era una utopía. Por eso, el 4 de junio pasado se organizó una reunión cumbre en el mítico Hangar 7 del aeropuerto de Salzburgo donde se guarda la histórica flota de aviones que con tanto orgullo juntó Dietrich Mateschitz, el fallecido copropietario de la marca.
La cúpula completa de Red Bull estuvo en el encuentro: Mark Mateschitz, el heredero de Dietrich, y hasta Chalerm Yoovidhya, el socio mayoritario de origen tailandés, quien está afincado en Dubái, lugar del que no sale casi por ningún motivo. De hecho, su presencia en el Hangar 7 fue la mejor muestra de la trascendencia del encuentro. Max llegó en su avión y en esa reunión los popes de la marca le pidieron fidelidad, garantías de continuidad y, de paso, abolir la cláusula de recisión que podría activar el neerlandés. Verstappen se negó a cambiar el contrato, se subió a su aeronave y volvió a Mónaco.
Según el periódico neerlandés De Limburger, la respuesta de Max habría generado enojo en Mark Mateschitz, quien considera que Red Bull hizo méritos suficientes para ganarse la lealtad del piloto, con los títulos logrados con sus autos, el alto salario que cobra y las libertades que tiene, como participar en otras carreras. Mateschitz estaría dispuesto a romper relaciones con Verstappen, mientras que Oliver Mintzlaff, director ejecutivo, trata de poner paños fríos y llevar todo a buen puerto para que el piloto cumpla con el contrato que tiene vigencia hasta 2028.
La falta de competitividad de Red Bull con la nueva normativa, un auto imprevisible que ya le generó despistes raros en Japón, Austria e Inglaterra no serían los úniocs motivos de Verstappen para accionar la cláusula para romper el vínculo. La salida de la mayoría de los nombres que formaron parte del grupo triunfal de Red Bull (la sangría continuará con Paul Monagham y GianPiero Lambiase) también suma. Y, además, según publica el medio neerlandés, Max ya no se sentiría tan escuchado. En Silverstone, por ejemplo, se quejó de la falta de poder de su unidad de potencia después de la clasificación y declaró: “No estaría nada mal cambiarlo y largar desde boxes”. Su público deseo no fue tenido en cuenta, a pesar de su queja ante cuanto micrófono se le acercó en el sábado británico.
Desde Red Bull buscan una definición de Verstappen, que llegaría al día siguiente del GP de Hungría, justo el corte del parón de verano. En 2025 Max fue cortejado por Toto Wolff para llevárselo a Mercedes para este año. Sin embargo, el tetracampeón siguió en el team austríaco. Hoy, las Flechas no figuran en el radar del neerlandés porque el pope austríaco está muy feliz con Kimi Antonelli, la figura que lidera la tabla. De hecho, Toto avisó que en 2027 seguirán el boloñés y George Russell.
El rumor fuerte ahora es McLaren, aunque Zak Brown, CEO del equipo de Woking, eligió tirar la pelota afuera. “La verdad es que no he pensado en eso porque tengo dos conductores en los asientos, que tienen grabados sus nombres”, dijo el estadounidense en referencia a Lando Norris y Oscar Piastri. Sin embargo, algunas fuentes que cita el medio PlanetF1 apuntan a que la negociación del entorno de Verstappen y McLaren lleva un buen tiempo y que es inminente el anuncio de un acuerdo por tres años.
Si eso se diera, el neerlandés llegaría para ocupar el lugar de Piastri, quien también tendría cláusulas de recisión durante el parón de verano y podría realizarse un enroque que llevaría al australiano a Red Bull. Por lo pronto, Brown niega que McLaren vaya a cambiar su formación y Verstappen sigue sin confirmar su futuro. De Limburger no descarta hasta un año sabático del neerlandés. En cualquier caso, y si el tablero finalmente se mueve el día que comiencen las vacaciones, en 20 días debería saberse ya el destino del tetracampeón.
