Una semana después de que surgiera el nombre de Carlos Sainz como posible contrincante de Mohammen Ben Sulayem en las elecciones, el emiratí tomaría una decisión polémica.
El runrún de Imola dice que Carlos Sainz quiere ser presidente de la Federación Internacional del Automóvil. Pero, como suele pasar en estos casos, el español recolectando y contando votos. Eso que en la Argentina se llama poroteo, cada vez que hay alguna sesión muy dividida en el Congreso. Algo está claro, el Matador quiere ir sobre tierra firme, nada de ir a poner la cara y sufrir la derrota.
Y los números… Bueno, tal vez, tal vez no. Es como en la política: hoy alguien acompaña y al otro día (a veces en el mismo) cambian de opinión. Y en la elección del mandamás de la FIA, el triunfo no se logra con autos de carrera. No, para nada. Se consigue con lobbie, alianzas, promesas y dinero.
Ahora bien, Sainz salió al cruce para ponerse la capa de opositor de Ben Sulayem, quien parecía encaminarse en solitario a las elecciones y para lograr su primera reelección (puede completar tres períodos). Sin embargo, parece que algo de ruido el hizo Sainz. Según publicó la BBC, Sulayem está estudiando seriamente modificar el estatuto de la FIA y que el presidente tenga el poder de vetar a un candidato. También modificaría el calendario electoral.
Imola vivirá días calientes desde este jueves, cuando se realice la atención a la prensa. Los mensajes de radio de Lewis Hamilton en Miami y la interna de Ferrari. Los chispazos de Carlos Sainz y Alex Albon. La vuelta de Colapinto y la batalla por el poder del automovilismo mundial.
Algo ya cambió la FIA y es la sanción a los pilotos en caso de abuso en las expresiones ya no serán penas económicas, sino deportivas.
