MÉXICO -- A veces a la campeona le han golpeado más fuerte bajo el ring, en su círculo más cercano, que aquellas boxeadoras que se preparan meses con el deseo de destronarla y fracasan en el intento. La de Ibeth Zamora es una lucha que ha tenido que librar desde niña, a la que se ha acostumbrado y que la mantiene atenta, con la cara en alto, dispuesta a todo.
La 'Roca' (25-5, 10 KO), como le llaman a la campeona minimosca del Consejo Mundial de Boxeo, expondrá este sábado en Metepec, Estado de México, por séptima ocasión su fajín verde y oro. Su rival será Keisher McLeod y la mexicana se dice en su mejor forma, pues sabe de la responsabilidad que tiene como mujer, como mexiquense, como otomí, como campeona del mundo.
Mientras se repone del susto de un asalto el lunes en una tienda que tiene en su natal San Cristóbal Huichochitlán, la campeona sólo recuerda, a veces con coraje, esos momentos en que hablan a sus espaldas, para motivarse a trabajar para que le levanten la mano, pues es en esos momentos de victoria cuando todo ese bullying se le olvida.
-¿Cuándo iniciaste en el boxeo pensaste que algún día serías una de las campeonas más sólidas de México?
No pensé que llegara a este punto, lo visualizas nada más pero no lo crees tan real como para poder vivirlo. No puedo creer que ya van más de tres años de que gané el campeonato, por eso le agradezco a Dios, estoy contenta y agradecida porque él me ha ayudado a mantenerme bien en este deporte de golpes y cumplir con mis entrenamientos que realmente es algo pesado.
-¿Qué te ha dado el boxeo?
Primero, este deporte me ayudó a atreverme a creer que Ibeth Zamora pudiera practicar un deporte, que de ser una niña con sobrepeso, con obesidad, supe aprovechar las aptitudes o el talento que Dios le dio para convertir ese hobby en una realidad y estilo de vida.
-¿Sufriste de niña por esa obesidad que mencionas?
Era una niña con sobrepeso, tuve obesidad infantil, eran los traumas de niña pese a que yo estaba contenta con mi cuerpo. De alguna forma las burlas te empiezas a afectar, de alguna manera lo hice por evitar las burlas, pero en el fondo resultó que era buena para practicar los deportes, en la secundaria practiqué futbol y era de las mejores en el futbol, fui de las mejores en el basquetbol, estoy practicando ciclismo de montaña y es pesado pero me gusta, en atletismo creo que no soy mala, me gustan las carreras de medio fondo.
-¿Ese bullying de alguna forma cambió tu vida?
El deporte ha cambiado mi vida, a lo mejor yo era sólo la niña gordita de la que se burlaban, pero me atreví a creer en lo que Dios tiene para mí. A mí me encantaba cómo era, hasta hace pocos años me pude aceptar físicamente, a pesar de que ya era boxeadora y estaba más delgada, pero me costó trabajo aceptar mi cuerpo y fui descubriendo que la raíz es de cuando era niña, pero el subir a un ring no cualquiera, yo veo el trabajo que hago en las mañanas para cada pelea y veo que pocas personas que lo aguanten.
-¿Ya siendo campeona del mundo aún no te aceptabas?
No me marco físicamente, y ahorita estoy contenta conmigo, con lo que he realizado, tengo 27 años, me acepto como soy, Dios me dijo te hice única, y quiérete como eres, y está bien, no me importa si se burlan de mí. Por el hecho de ser boxeadora también tu cuerpo va cambiando, te desarrollas diferente, comencé con esto a los 15 años y el cuerpo se acostumbra a características quizá no tan femeninas y que de pronto también esos comentarios de la comunidad de donde vengo son peor, no han terminado, que me dicen que soy casi hombre por ser boxeadora.
-¿Y el deporte te sigue ayudando para seguir olvidando las burlas o críticas?
Ya no me importa lo que dicen, cuando te levantan la mano en el ring dices, valió la pena, y que digan y te critiquen, al final vale la pena y agradezco a Dios que me den la oportunidad de desempeñarme en este deporte.
-¿Vas tu sexta defensa en casa, de alguna forma sientes que eres un ejemplo para las mujeres de tu comunidad?
Soy orgullosamente mexiquense, contamos con el mayor número de campeonas y campeones, no sólo en el boxeo profesional sino también en boxeo amateur. Estoy contenta y gustosa de que me tomen en cuenta, quiero aportar con mi granito de arena como motivación para las chicas, trato de hacer lo mejor que puedo y representar a las mujeres indígenas, ellas mismas se van dando el valor de decir y hacer, de repente te encuentras a las señoras y te reconocen tu trabajo y te lo dicen en español o en otomí, eso está bien.
-¿Sientes que te da una ventaja el hecho de pelear en casa?
Me fortalece, pero también tengo un compromiso con la gente que va a verme pelear. Hay una responsabilidad, hay motivación de pelear en casa, pero tengo que demostrar que puedo seguir adelante, que puedo seguir siendo campeonato, y sí, de alguna forma siento que en casa no me pueden quitar mi campeonato.
-¿Qué me dices de tu rival, Keisher McLeod?
Es una rival más alta, trabajamos mucho en la resistencia, el mayor porcentaje de la preparación fue en el volcán Nevado de Toluca y la cerramos en el Centro Ceremonial Otomí, siento que tengo que ir a buscar la pelea, la condición será un factor importante ante una rival difícil, complicada.
-Para cerrar, ¿me podrías platicar el asalto en el que te viste involucrada?
Tenemos una miscelánea, y entraron a asaltar, entraron tres chicos con pistola, nos llevamos un susto, yo regresaba de entrenar, no estaba ahí en San Cristóbal Huichochitlán. Es una lástima, ha crecido la inseguridad y no creí que llegara a tanto, hay enojo porque no sólo es el susto, el que te apunten con una pistola se te va a la cabeza, se llevaron dinero y mercancía, ganarse un peso cuesta mucho, da coraje, bueno, que Dios los bendiga.
