Wimbledon apoyaba a Berrettini, pero Djokovic desafió al público

Si algo caracteriza a Novak Djokovic (1°) es la facilidad que tiene para imponerse en los momentos más complejos. En la final de Wimbledon ante Matteo Berrettini (9°), el serbio protagonizó un momento de tensión con el público, que mostraba su apoyo hacia el italiano.

Estaba en juego el quinto game del tercer set. Djokovic servía 15-40 y coqueteaba con la ilusión de Berrettini de quebrarle. "¡Vamos, Matteo!", era la frase que retumbaba entre el bullicio de semejante final.

Fue en ese momento cuando Djokovic, a medida que fue ganando los puntos, empezó a hacer gestos que no pasaron inadvertidos: primero, se tomó la oreja en señal de que no escuchaba el ambiente. Y luego, una vez que ganó el game, frunció el ceño y dejó en claro que nada podía perturbarlo.

Finalmente, el serbio impuso su jerarquía, omitió el contexto que lo rodeaba (o mejor dicho, lo afrontó con éxito) y se llevó el tercer set por 6-4.