“Pase maestro, lo estábamos esperando”. El calendario marcó que su día fue el viernes y él se retrasó 24 horas, porque Joaquín Tuculet dicta clases los sábados a las 15.30. En honor a su fecha, y durante el triunfo por 40-30 ante Belgrano por la 22° jornada del URBA Top 14 Copa Macro presentada por Zurich, el apertura exhibió su mejor plan de estudios para que Los Tilos siga prendido a la ilusión de sentarse en la mesa de los grandes.
El ex fullback de Los Pumas tuvo una tarde soñada y dio una verdadera masterclass. Desplegó toda su jerarquía y fue el amo y señor del campo de juego en Virrey del Pino 3456. "¿Cuántos años tiene?", se preguntaban del lado marrón con asombro. Es que utilizó cada una de sus herramientas didácticas: administró la pelota con sabiduría, se cortó en varias ocasiones, se sacó dos marcas de encima para que explotaran los aplausos en la fría jornada porteña, usó el pie con criterio y tuvo el timing exacto en cada pase. Habló con los de adentro (sus compañeros) y también con los de afuera (entrenadores). Toda una muestra del potencial y el capital con el que cuenta Los Tilos en un jugador que, a los 37 años, sigue intacto.
Para la RAE, dentro de sus 23 acepciones, un maestro es una “persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo” y más abajo indica que “dicho de una persona o de una obra: De mérito relevante entre los de su clase”. Pero en el club platense las definiciones de diccionario mutan para llevarse al terreno de juego: “Es un jugador distinto, con una calidad de clase mundial. Te hace jugar distinto y hace jugar mejor a los compañeros. Es de otra calaña”, lo define el entrenador Ramiro Bernal.
Y si el Tucu anda bien, ni les cuento Los Tilos, que sumó su décimo triunfo en fila y sigue al acecho por un lugar en las semifinales. Robusto, consistente, bien parado y con argumentos de sobra para estar donde está. El equipo no duda en arremangarse cuando no tiene la ovalada y, si la recupera, le sobran variantes. Puede percutir con unos forwards compactos y potentes, o bien abrir el juego para que el sello del ex Puma le dé vuelo. Claro que un equipo no se compone de un solo jugador, y para que los verdes atraviesen este presente, el boletín de calificaciones muestra notas altas en todas sus líneas.
Esa velocidad que logra imponer campo adentro, difiere de la que muestra del otro lado de la línea de cal cuando habla de su equipo. Allí la rapidez le deja paso a la reflexión; cada palabra es pronunciada con un propósito. Ese rostro alocado muta a uno serio, pero cordial, adoptando un tono suave para el análisis: “jugamos al 100 por ciento, no es fácil jugar en Belgrano, no es fácil 10 partidos seguidos ganando y que el equipo siga con la cabeza de querer incomodarse y de querer estar”, dice sobre el triunfo ante el Marrón.
“Nosotros en un momento nos planteamos tratar de crecer. Habíamos hecho una primera parte imprecisa, de altos y bajos y teníamos que dar un poco más y tratar en cada entrenamiento y en cada momento ser un mejor equipo”, reflexiona sobre la actualidad de Los Tilos, y agrega: “creo que eso lo entendimos, hicimos el esfuerzo para eso, porque también hay que hacer un esfuerzo y hoy estamos compitiendo”.
Ahora se viene una seguidilla ante tres equipos que están en la parte alta de la tabla, y para los platenses será un mes de pura exigencia. Después de la semana de descanso —que le servirá a Tuculet para volver a la plenitud tras un tackle a destiempo que lo dejó con dolor en las costillas—, habrá que rendir examen ante tres pesos pesados: SIC, Newman y Alumni. Sin embargo, para el diez, los clubes que están arriba de ellos “son equipos que están acostumbrados a jugar el Top 14, son equipos que hace años vienen jugando esta competencia, con presión, partidos que se definen los últimos 10 minutos y nosotros estamos en el proceso de aprender a jugar esa competencia”.
El octavo Felipe Bares llevó la cinta de capitán ante los fundadores y afirma que el ex fullback “está tocado con una varita mágica”, agregando además que “está demostrando la persona y el jugador que es”. "No para de sorprenderme", dice su hermano Segundo que volvió hace poco al centro de la cancha después de su experiencia en el rugby francés y define su presente: "se lo ve muy contento y ojala siga así".
La experiencia es el paso del tiempo que te quita piernas, pero te da claridad en la cabeza. En un torneo donde lo físico toma un papel estelar, Tuculet aporta un currículum cargado de clubes en sus espaldas. En 2010 dio sus primeras lecciones en el club y luego siguió su periplo por Pampas XV en la Vodacom Cup, Sale Sharks, Grenoble, Bordeaux y Cardiff, para volver al país con Jaguares en el Super Rugby. En Los Pumas se lució con 56 partidos desde su debut en 2012 contra Italia. El back participó en los Mundiales de 2015, donde Argentina alcanzó las semifinales, y de 2019. Después de la pandemia emigró a los Toronto Arrows de Canadá y finalmente volvió a su viejo amor, aunque en abril de 2022 decidió colgar los botines.
El año pasado eligió volver a las aulas de Barrio Obrero, y este año es una pieza que no puede faltar a la hora de administrar el juego y el uso del pie. “Trato de vivir cada momento porque ya tengo 37 y sé que no me queda mucho -le cuenta a Scrum- entonces tengo que disfrutarlo y hacerlo a fondo como siempre hago las cosas. No pensar en lo que puede llegar a venir en un futuro, sino estar con el foco en el ahora y disfrutar lo que hay”.
Termina el partido y se funde en un abrazo con Tomás Cubelli, viejo compañero de andanzas en Los Pumas. Es el último que se retira de la cancha; se saca unas fotos y parte rumbo al vestuario después de haber dado la clase del día. Porque, como dice el dicho: "Enseñar es dejar una huella para siempre", y el 10, sin dudas, sigue dejando la suya.
