La natación mexicana estuvo cerca de ahogarse, pero tendrá representantes en Tokio.
La travesía fue difícil, casi impensada, para los nadadores que representarán a México en los Juegos Olímpicos. Antes de llegar a Tokio, más allá de su rutina diaria, que incluye ejercicios de fuerza y nadar cerca de 10 kilómetros (entre otras cosas), debieron ir también en contra de su propia federación.
Su periplo ya se ha contado, pero no deja de hacer que se levanten las cejas. Llamadas sin respuesta de sus federativos, falta de oportunidades para competir e imposibilidad para viajar al extranjero para buscar el boleto. En otras palabras, una turbulencia suficiente para tocar el fondo y dejar a México sin representación en la alberca, algo que no sucedía desde Berlín 1936.
Pero eso no sucedió y México tendrá representantes de último minuto. La primera en ser confirmada fue Melissa Rodríguez, la chihuahuense que se mantuvo a una centésima de dar la marca y que prefirió ya no asistir a las últimas competencias para mantener su entrenamiento con miras a una posible asistencia a Tokio. Y así fue. Su tiempo fue ratificado por la Federación Internacional de Natación (FINA) y competirá en los 200 metros de pecho.
Pocos días después de ella, también se dio el nombre del regiomontano Ángel Martínez, quien, según confiesa, tuvo que luchar hasta el último minuto para que el Comité Olímpico Mexicano aceptara la invitación que le mandó la Federación Internacional. Así fue aceptado a Tokio como el mejor clasificado del ranking (fuera de las marcas A que exige la FINA) en los 200 metros combinado individual.
Ambos buscan estar en las semifinales del evento, aunque saben que su trascendencia pudo ser mayor con el apoyo adecuado. Muchos otros que estaban cercanos a dar la marca nadaron incansablemente, pero se quedaron en la orilla.
El equipo se completa con un nombre fuera de la alberca. Daniel Delgadillo consiguió su boleto para las aguas abiertas, la prueba de 10 kilómetros que se llevará a cabo el 5 de agosto en el Parque Marino de Obaida.
La natación mexicana estuvo cerca de ahogarse, pero tendrá representantes en Tokio.
