El líder de Fórmula 1 fue invitado de lujo en Mugello y celebró el triunfo de su compatriota y puntero del Mundial de MotoGP. Los tifosi desataron una fiesta absoluta. Jorge Martín completó el 1-2 de Aprilia y Pecco Bagnia subió al podio.
Los apasionados hinchas italianos están de parabienes. Nada podrá sanar el dolor de perderse el Mundial de fútbol por tercera edición consecutiva después de que su selección volviera a decepcionarlos. Pero vaya si cosechas alegrías en las pistas del mundo de la mano de Marco Bezzecchi y Kimi Antonelli. Y por un ratito los tuvieron a los dos juntos, en un abrazo interminable, a los hombres que dominan los campeonatos de velocidad más importantes del deporte motor. El de Rimini es el líder de MotoGP y en su inolvidable triunfo en el GP de Italia en Mugello recibió la visita del puntero de Fórmula 1. Y los casi 100.000 tifosi que llenaron las tribunas de la pista de la Toscana deliraron a más no poder.
Para Bez el último día de mayo de 2026 quedará marcado a fuego en su memoria. Jamás había logrado subir al podio en la pista de Mugello, justamente en el Gran Premio de su casa. Ni tan siquiera en las divisiones menores. La espina se la sacó este domingo con un triunfo fantástico en la séptima fecha del ejercicio 2026 del Mundial de motociclismo con su Aprilia oficial. Kimi lo saludó en la grilla antes de la carrera y, por supuesto, llegó la felicitación tras la victoria, mientras miles de italianos se apostaban en plena recta principal para vivir la celebración del podio y escuchar, con orgullo, su himno.
Para lograr la victoria, Bez debía rendir de entrada el examen de la largada, momento en el que su posición de pole se dilapidó en el sprint. Esta vez, el de Rimini picó correctamente y, si bien fue superado por Jorge Martín en los primeros metros, pudo recomponerse y un puñadito de curvas después ya estaba al frente. Eso sí, surgió un rival inesperado: Pecco Bagnaia. Otro italiano, para completar la faena loca. El campeón de 2022 y 2023 tuvo un gran ritmo en la primera parte de la carrera con su Ducati y superó a Bezzecchi para liderar.
Pecco lideró durante una docena de giros, desde el segundo hasta el 14º. El de Ducati se pareció durante ese período al viejo Bagnaia, al que dominaba y ganaba, una versión muy alejada de la desmotivada y perdida actual. Pero su ritmo comenzó a caer y la Desmosedici este año no puede contra las Aprilia. Una vez que Bezzecchi recuperó la punta se escapó de Pecco, quien tampoco pudo contener a Martín, el compañero de Bez.
Quedaba por ver si Martinator, aspirante a la corona de este año tras un 2025 sumido en lesiones y visitas al quirófano, podría alcanzar a su compañero de la casa de Naole. Y parecía posible, pero Bezzechi aumentó el ritmo y en las vueltas 17 y 18 sentenció la competencia al estirar en casi nueve décimas la brecha. Ese ritmo de carrera que había mostrado el líder del Mundial en los ensayos del viernes y que no había podido utilizar por su mala largada en el sprint, finalmente lo sacó a relucir en el momento más importante del fin de semana.
Bezzecchi firmó su cuarto triunfo del año y cortó la sequía de tres sin triunfos tras quedarse con el triplete de inicio de año. Además, dio un golpe sobre la mesa dentro de Aprilia en la batalla con su compañero que es mucho mayor a esos apenas 17 puntos que le sacó en la tabla de posiciones, diferencia ínfima si cada cita da 37. Pero si bien dentro de la casa de Noale ya avisaron que quieren un duelo limpio e igualdad, Martín está de salida (será piloto de Yamaha en 2027). En cambio, Marco ya firmó su fidelidad con Aprilia.
Locura total de los italianos, que tuvieron también a Pecco en el podio para completar la fiesta. El excampeón defendió con maestría su tercer puesto ante el ataque del final del impetuoso Ai Ogura (cuarto), con una maniobra de manual. Así, en su último GP de Italia como piloto de Ducati (ocupará el lugar de Martín en Aprilia en 2027), el turinés se dio el gusto de subir al podio.
¿Y Marc Márquez? El español se fue feliz hasta por pequeñas cosas. Ese tornillo desacomodado en el hombro derecho que le presionaba el nervio radial no le permitía, siquiera, poder hacer anotaciones para sus ingenieros porque le temblaba la mano al querer escribir. El solo hecho de poder haber utilizado la lapicera en Mugello ya fue motivo de felicidad. Y en carrera, a 20 días de ser operado, finalizó séptimo (Fabio Di Giannantonio fue quinto y Pedro Acosta, sexto). Mantuvo un duelo férreo con el Tiburón de Mazarrón (su futuro compañero en Ducati) y pudo mantenerse en un ritmo constante, algo que extrañaba. Su posibilidad de retener el título parece condenada (esta octavo a 102 puntos de Bagnaia), pero el español apunta a volver a meterse en la pelea y estar 100% físicamente.
Hubo fiesta en Italia. La próxima fecha anotada por los tifosi es el 6 de septiembre. Ese día la misa será en Monza para el GP de F1. ¿Alguien se imagina cómo puede ser ese día si Kimi Antonelli sigue al frente del Mundial? Por lo pronto, Bez podrá devolver la visita porque ese fin de semana MotoGP tiene libre.
