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Falleció Lourdes Grobet, fotógrafa ícono de la lucha libre mexicana

Por la lente de Lourdes Grobet pasaron las estrellas más grandes del pancracio, pero también retrató la pasión del público

Lourdes Grobet, fotógrafa de lucha libre mexicana, nos dejó a los 81 años. El deporte siempre fue parte de su vida, sin embargo, también lo fueron los estereotipos de géneros que no veían con buenos ojos que una mujer se interesara en espacios que parecían principalmente masculinos.

Cuando era niña, se hizo fanática de la lucha libre transmitida por televisión, pero su padre nunca accedió a llevarla a la arena, sin que esto arrebatara su pasión por este deporte. Siendo ya una joven independiente, tomó su cámara fotográfica y visitó las arenas del centro del país.

Por su lente pasaron las estrellas más grandes de la lucha libre, pero su trabajo no solo se centró en los héroes del cuadrilátero y también retrató la pasión del público: los lugares donde sucedían las luchas, los vestidores, el antes y el después de la pelea. Grobet observó el arte que existe dentro y alrededor de la lucha libre, tanto en los espacios como entre los que participan.

Es imposible no reconocer sus fotografías que documentan a las mujeres luchadoras. Sobre ellas, Lourdes Grobet decía que vivían una doble lucha, “la de ser mujer y la lucha de ser luchadora”.

Ella sabía lo que era sufrir estereotipos de género, y su trabajo fotográfico sobre las mujeres en la lucha libre dignificó y visibilizó el poderoso trabajo que ellas realizan en su intento de ganar espacios que desde hace décadas les han sido negados. Con su sensibilidad y pasión, consiguió adentrarse en la intimidad de estas mujeres observando su vida diaria, y el contraste entre las luces y los gritos de la arena con la calma de amamantar a un hijo o de sostener un hogar.

Las arenas del país están de luto. Lourdes Grobet ya no mirará a través de su cámara. La mujer que asistió a las arenas de todo el país por más de 30 años, que no tuvo miedo de presentarse en un medio que parecía vetado para ella, que escuchó halagos, críticas, que vio sillas volar por encima de su cabeza mientras documentaba uno de los deportes más icónicos e identitarios de México, se ha ido, pero el legado artístico que nos deja nos recuerda que, al igual que sus imágenes y las grandes estrellas que retrató, ella también es inmortal.

-Con información de Leticia Neria