Agos Alonso, 200 veces Leona: con el alma en la bocha y el legado como bandera

Agostina Alonso cumplió 200 partidos con Los Leones en el tercer partido del Mundial de Hockey 2026. COPYRIGHT WORLDSPORTPICS / Will Palmer

Las Leonas tuvieron una previa de partido con alegría ante Escocia. Una de sus capitanas y sus máximas referentes, Agos Alonso, cumplió 200 encuentros internacionales con los colores de Argentina. Con una trayectoria de casi diez años en el seleccionado mayor, la cinco logró llegar a una cifra de privilegiadas, pero nada de eso es casualidad.

Una carrera ligada a la responsabilidad y al compañerismo. La trayectoria de Agostina Alonso es mucho más que doscientos partidos con la camiseta de Las Leonas: es una forma de levantarse cada mañana y de habitar la cancha con una pisada particular. Con la costumbre de dejar poco librado al azar y la tenacidad suficiente para quebrar los límites del "no puedo más". Continuar, así, sin decir más, sabiendo que lo mejor siempre está por llegar y que, mientras quede tiempo para mejorar, habrá que seguir intentando hasta que el sol vuelva a ver el mar.

Alonso es una figura que se ganó su lugar diciendo con su juego lo que las palabras tardaron en traducir. Líder desde chica, marcando el ritmo con sus escapes y con la visión privilegiada de quien observa el mapa entero para encontrar siempre la mejor opción. Forjada a fuego en Banco Nación, en una cuna con dos padres amantes del hockey que se conocieron gracias a la disciplina, y con una hermana mayor que pasó de ídola a compañera sin dejar de ser su gran referente hasta el día de hoy.

Poco y mucho cambió de aquella Agostina que tenía todos los sueños por delante. Dejó la número 27 de Banco para vestir la cinco en la espalda y llevar la cinta de capitana del seleccionado nacional. Sigue compitiendo con la misma entrega de aquella campeona mundial junior que brindó su esencia para potenciar a ese equipo; una huella que sigue repercutiendo en este presente. Sin estridencias ni falsas posturas, ayuda a crecer a todo su alrededor, y esa generosidad es su verdadera bandera.

Doscientos partidos internacionales para una todocampista que sus compañeras veneran, porque siempre está para las demás y porque hizo de este plantel de Leonas una nueva familia para habitar. Tres Mundiales, dos Juegos Olímpicos, dos Juegos Panamericanos, incontables giras e innumerables viajes cultivando la energía sagrada de Las Leonas. Un legado místico que heredó y del cual hoy es una de las principales guardianas al momento de transmitirlo.