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Alejandro Burillo, el hombre detrás de México y la Libertadores

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El nuevo nombre que manda en América (2:36)

Rafa Ramos con el detalle de cómo los nuevos inversionistas están preocupados por los resultados. (2:36)

Más allá de su afición por el tenis, Burillo Azcárraga era devoto del futbol y especialmente de la Selección Mexicana, y mantenía un control sobre el resto de los directivos


LOS ÁNGELES -- Tipo enjuto, atlético, con unas manos encallecidas, que reflejaban su extrema afición por las artes marciales, Alejandro Burillo Azcárraga, fallecido este jueves a los 74 años de edad, dejó una huella en el futbol mexicano

Tuvo un vínculo muy peculiar e intenso en torno a la Selección Mexicana, fue propietario del Atlante, y en su momento influyó en decisiones en torno al América.

‘El Güero’, como le llamaban sus allegados, era un personaje agresivo en sus métodos como inversionista y como dirigente, como respaldo a proyectos exitosos, incluyendo el hoy llamado Centro de Alto Rendimiento, que inicialmente era Centro Pegaso, casa del Atlante.

Creó el atajo para que el futbol mexicano irrumpiera en la Copa Libertadores, conjuntando aspectos deportivos y económicos, pero totalmente legítimos, sin necesidad de recurrir a las componendas con las que Emilio Maurer y Francisco Ibarra llevaron al Tri a la Copa América, sobornando con relojes a los dirigentes de Conmebol, con relojes Rólex distribuidos por el promotor Guillermo Lara, en confesiones hechas por él mismo.

Burillo, a través de socios en Estados Unidos, creó la InterLiga (2004), un mini torneo entre equipos mexicanos, y de ahí saldrían los que disputarían los boletos con los equipos de Venezuela en la llamada Copa Pre-Libertadores. Los clubes llaneros recibían un millón de dólares como compensación.

Alejandro Burillo fue quien gestionó aquel subcampeonato de México en la Copa América de Colombia, con Javier Aguirre al frente. Un socio perfecto para el entonces presidente de la FMF, Alberto de la Torre Bouvet, y con una personalidad de impacto sobre el grupo de futbolistas.

Era un personaje que era visto con resquemor por las autoridades de Conmebol. Pocos se atrevían a confrontar a Julio Grondona y Nicolás Leoz, cabezas de esa institución. En una cena de gala de esa Copa América en Colombia, la delegación mexicana fue enviada a una mesa cercana a los baños. Burillo Azcárraga hizo constatar su inconformidad, sin llegar a mayores, y abandonó el festejo, para terminar con el grupo tricolor en el restaurante multicultural Andrés Carne de Res, uno de los escenarios imperdibles del país.

Durante ese torneo, México debió jugar en Pereira. Vence a Chile 2-0 (Cuartos de Final) y a Uruguay 2-1 (Semifinal). Durante toda esa Copa América 2001, el Tri debió enfrentar situaciones curiosas por parte de los organizadores y del arbitraje.

Para el primer entrenamiento del Tri en Pereira, la selección se encuentra con que la cancha asignada estaba cerrada y no había órdenes de permitirle el acceso. El responsable se negó a abrir la puerta. Burillo Azcárraga sólo hizo un gesto a su habitual e imponente personal de seguridad y en segundos echaron abajo la reja metálica. Libre acceso.

En esa misma Copa América, en una reunión con Conmebol, ante este reportero y Ramón Estrada, enviado del Grupo Reforma, cuestiona a Alberto de la Torre, presidente de la FMF. “¿Así te vas a ir vestido?”. “Manobeto”, con una elegancia casual, le preguntó si no estaba bien. “No, eres el presidente de la Federación”. De la Torre terminó yendo a cambiarse de indumentaria.

Al final, la sombra de Burillo y la gestión de Alberto de la Torre y su propio perfil diplomático y hábil para los negocios, logró que la mismísima Conmebol, meses después, le ofreciera que México se sumara a esa zona geográfica, para que mantuviera su participación en Copa América, Copa Sudamericana y Copa Libertadores. Sin embargo, la Concacaf, con Jack Warner y Chuck Blazeral mando, amenazó a Joseph Blatter con sabotear su reelección si lo permitía.

Tras la muerte de Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, todo indicaba que el mando del imperio Televisa quedaría en manos del mismo Güero Burillo y Emilio Díez Barroso. Sin embargo, temeroso de la personalidad de ambos, el presidente de México, Ernesto Zedillo, le pidió a Pedro Aspe Armella, a la postre Secretario de Hacienda, para que facilitara el fácil acceso al control de la empresa televisora a Emilio Azcárraga Jean, quien ya desde entonces formaba un grupo joven e impetuoso, al lado de Bernardo Gómez, Alfonso de Angoitia y José Bastón, a quienes en círculos financieros y políticos llamaban “Los Cuatro Fantásticos”. Burillo terminó recibiendo una parte importante, pero minoritaria, de las acciones de la empresa.

Más allá de su afición por el tenis, Burillo Azcárraga era devoto del futbol y especialmente de la Selección Mexicana, y mantenía un control sobre el resto de los directivos.

Finalmente se hace cargo del Atlante, al que decide mudar a Cancún, ante el desaliento de la numerosa facción azulgrana en la Ciudad de México. Bajo el mando del Profe Cruz, consigue ser campeón ante Rayados.

Incluso, Burillo estuvo muy cerca de manejar a las Chivas del Guadalajara, justo antes de que Salvador Martínez Garza las tomara bajo su control a través de aquella Promotora Deportiva patrocinada por MexLub (Mexicana de Lubricantes). Sin embargo, la Asociación Civil que manejaba al equipo, percibió que el grupo de abogados de los aspirantes a manejar a Chivas, era también parte del bufete jurídico de Televisa. Ahí, votaron a favor de Martínez Garza.