Marcos Gómez, futbolista uruguayo del club qatarí Al-Kharitiyath, relató su día a día en el Medio Oriente.
“Me tocó venir un momento complicado, no tenía ni idea de que podría suceder esto. Hace un mes estoy en Qatar. Fue todo tan rápido que no caí en el momento, estaba durmiendo y me desperté con el celular sonando por las alertas. No entendía nada. Busqué en Twitter para ver qué pasaba, y en la tarde comencé a escuchar las expulsiones y ver el humo, fue todo una locura”, narró Gómez desde un hotel en Doha, en el programa radial Derechos Exclusivos (Radio Uruguay 1050 AM).
En Medio Oriente estalló la guerra el sábado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel coordinaron ataques a Irán.
“Acá están atacando la base de Estados Unidos, por eso se escuchan las explosiones. Veo cuando interceptan los misiles en el aire. Se han cancelado entrenamientos y partidos, este jueves se volvió a cancelar porque se emitió la alerta de máxima seguridad. Uno debe estar pendiente y siempre atento. Estoy en un hotel. Han venido a hablar con nosotros el técnico y los directivos”, dijo el futbolista uruguayo de 21 años que nació en Treinta y Tres y que el 3 de febrero fue presentado como nuevo jugador de Al-Kharitiyath de Qatar.
El zaguero formado en Atenas tuvo un gran 2025 en Boston River, siendo dirigido por Jadson Viera (actual entrenador de Nacional), lo que le permitió partir al exterior.
Gómez contó: “Estaba concentrando en Uruguay y mi representante llegó con esta oportunidad, era un cambio para mejorar y me tiré de cabeza. En 2022 se jugó el Mundial en Qatar y no veía cercana una guerra. El control no está en mí. Si bien te afecta el estar encerrado y no poder hacer una vida normal, tener gente que está constantemente escribiéndome ayuda un montón. Hablo con ellos todos los días y los mantengo al tanto. Mis padres están en Treinta y Tres, tengo un hermano en Montevideo y el resto está en Maldonado”.
Luego dijo sobre su rutina en este particular contexto de conflicto bélico: “Me agregaron a un grupo de Whatsapp del Consultado. Hay gente que se está yendo a Omán vía terrestre. La situación está compleja y depende de cada región en la que estés”.
“Tengo como compañero a un ecuatoriano (Lenin Ayoví), el idioma inglés no es lo mejor que tengo y él me ayudó bastante. Lo importante es mantener la calma, si bien se hace difícil por momentos. Tengo alimento y agua, no hay problema en ese sentido. En el hotel, tenemos un gimnasio completo. Ves como la contaminación lumínica, el cielo no lo ves nunca tan claro, también por el tema del desierto y la arena. He visto un par de intercepciones (de misiles), el momento de la explosión y el humo”, comentó.
Y agregó: “Este miércoles habían fijado un partido e íbamos a jugar por la noche, pero en la tarde nos avisaron de la suspensión. No me he adaptado al horario aún. Me estoy durmiendo tarde, tipo dos de la mañana, me despierto a las 10. Desayuno, almuerzo, meto un rato de piscina para relajar y por la noche a entrenar. Es tremendo cómo ellos siguen una vida normal; por ejemplo, los shoppings están abiertos y uno puede ir. He estado en contacto con Agustín Soria y Fabricio Díaz (uruguayos que también juegan en Qatar)”.
