<
>

Chucky y Tecatito, ¿sucesores de Vela y Chicharito en la MLS?

play
Jona Dos Santos consideró el retiro (1:11)

El futbolista del Galaxy confiesa lo que pasó por su cabeza durante su última lesión. (1:11)

LOS ÁNGELES -- La Major League Soccer no improvisa, anticipa. Y es implacable. No hay negativa que le desaliente. Al final, consigue al jugador que quiere o que cree que necesita.

Le tomó más de tres años convencer a Carlos Vela, a Javier Hernández y a Giovani dos Santos. El primero arrasó en 2019. El segundo decepcionó en 2020. El tercero fue una jaqueca absoluta, al grado de que está vetado para regresar a la MLS.

Las grandes apuestas no intimidan a la liga estadounidense. Lo demostró cuando fichó a David Beckham para el Galaxy, y colocó su torneo en el rabillo del ojo del futbol mundial. Llegaron después nombres estelares como Kaká, Sebastián Giovinco, Andrea Pirlo, Robbie Keane, entre otros.

Pero la MLS tiene una obsesión con el mercado mexicano. Una población migrante de más de 30 millones de mexicanos, justifica esa obsesión. Incluso jugó una carta temeraria: Chivas USA, que fue un éxito en el flujo de anunciantes y un desastre en la cancha.

Por momentos, esas inversiones en futbolistas mexicanos han funcionado en lo mediático más que en lo futbolístico. Acaso dos nombres se salvan: Cuauhtémoc Blanco y Carlos Vela, colocando a un lado a un ejemplar especial como Jorge Campos, quien entendió el fenómeno circense al que era invitado y muy bien pagado.

Pero, después de un 2020 ruinoso para Vela y Chicharito, la MLS ya empieza a buscar nuevas opciones que le den más frutos que los esfuerzos fallidos que representan Alan Pulido y Rodolfo Pizarro, quienes quedaron con saldo rojo, tirando a un doloroso púrpura, en 2020.

La MLS ya tiene dos objetivos, aunque sabe que estos jugadores mexicanos aún tienen kilometraje en el futbol de Europa, pero, como en los casos de Vela y Hernández, se armará de paciencia, de persistencia, de insistencia, y de dólares que suele ser el ariete final que vence toda resistencia, sin soslayar las bendiciones que ofrece la vida en Estados Unidos.

Jesús Manuel 'Tecatito' Corona (28 años) e Hirving 'Chucky' Lozano (25 años) son los expedientes abiertos en la MLS.

Dos atacantes con un estilo de futbol que regodea a la tribuna y que encontrarían en la MLS el escenario perfecto para sus habilidades, pero que, además, son mimados por la afición mexicana. Futbolistas tribuneros, caracoleros, efectivos, que mantienen esa alegría intacta para hacer su futbol y que seguramente, sin presiones, se adueñarían de la liga.

PRIMERO EN LA LISTA…

Jesús Manuel 'Tecatito' Corona vive un momento dulce con el Porto. Desde el cierre de 2019, ha sido y es aclamado en Portugal. Ha tenido jornadas memorables en la Champions League, más allá del desliz ante el Chelsea en el Juego de Ida.

Proclamado como el mejor jugador y el mejor extranjero de la Liga de Portugal, Corona está a la espera del verano de 2021, cuando finalmente el pase a una de las cinco ligas más importantes de Europa se concrete, luego de que la pandemia impidió la operación en el invierno de 2020, cuando el Chelsea era el más insistente en sus ofertas.

Además, El Tecatito se ha convertido en un jugador imprescindible en las pretensiones de Gerardo 'Tata' Martino, quien decidió reincorporarlo, a pesar de un tormentoso pasaje, debido a que el jugador no viajó a una concentración del Tri por una supuesta lesión en el tobillo.

Es decir, al igual que El Chucky, Corona tiene el perfil perfecto de lo que busca la MLS: futbol atractivo y atrayente, carisma, gol, seleccionado nacional y seguramente un Mundial más a cuestas tras su casi inminente aparición en el Mundial de Catar 2022. Y ambos, según pretende la FMF, podrían ser refuerzos en los Juegos Olímpicos de Tokio.

EL REDIMIDO LOZANO

Y, entonces, el caso de Chucky Lozano reviste el mismo poderoso atractivo, además de que ya puntualmente reveló en una ocasión que en el futuro no le desagradaría dejar sus últimas perlas al retirarse en la MLS.

Tras cautivar en la Liga de los Países Bajos, llegó al Nápoli de Italia en la transacción más costosa en la historia del club, y además lo hizo con la bendición del eterno santo patrono de Nápoles, Diego Armando Maradona.

Sin embargo, con el impacto de llegar a un balompié de mucha mayor exigencia física y táctica que la liga holandesa, El Chucky debió reinventarse, especialmente, después de que el técnico que se jugó el pellejo por él, Carlo Ancelotti, vio rodar su cabeza.

La llegada de Genaro Gatusso sepultó, primero, y resucitó, después, la carrera de Hirving Lozano. Lo confinó a la banca, incluso lo echó del entrenamiento ante la apatía que mostraba. “Quien está cansado, no tiene ganas, no tiene la mente despejada, puede quedarse en el vestuario. No pasa nada si pierdes un día, los jugadores saben que quien va al campo, cuando silbo, deben de dar el mil”, dijo.

“No permito a nadie arruinarme un entrenamiento”, recalcó Gatusso con una nueva advertencia que Hirving Lozano entendió perfectamente. A partir de la siguiente práctica, su actitud cambió radicalmente.

Le tomó tiempo recuperar la confianza de su entrenador, pero lo consiguió, hasta volver a ser un jugador útil, al entender, además, que había dejado de ser el futbolista que era intocable, pues incluso empezó a sentir la presión por parte de los mismos aficionados.

Este pasaje lo hace aún más atractivo para la MLS. La liga entiende que un jugador que ha aprendido a comprometerse absolutamente con su oficio, especialmente, en circunstancias tan exigentes y dramáticas, llegará con un alto nivel de responsabilidad a las canchas estadounidenses.

GUARDADO Y JIMÉNEZ…

¿Otros candidatos? Los hay. Y especialmente le interesan a la liga estadounidense aquellos probados y comprobados en Europa.

La MLS insistió varias veces por Andrés Guardado, quien ha vivido recientemente momentos difíciles con el Betis de Sevilla. Su organismo ya no resiste los ajetreos del futbol europeo y convocatorias con la selección.

El mismo Guardado reveló en el documental de Amazon Prime que ya tenía un pie en la MLS antes de firmar con el Betis, pero quiso seguir en la alta competencia para llegar al Mundial de Rusia 2018 y ahora pretende jugar una quinta copa del mundo, en Catar 2022, si su organismo se lo permite.

En el mismo documental Six Dreams, el jugador mexicano, quien cumplirá 35 años en septiembre, explica: “Yo ya me quería ir a Estados Unidos (después del PSV Eindhoven), me ofrecían un muy buen contrato (…), pero como este año es el Mundial, que sería mi último Mundial (Rusia 2018), dije, ‘si me voy a Estados Unidos ahora, mi nivel va a bajar mucho’, y surgió esto (Betis de Sevilla)”.

La MLS ya ve poco probable que Andrés Guardado llegue en 2023 en condiciones plenas a la liga, a los 36 años, con los antecedentes de lesiones que arrastra, más allá de que administrando sus exigencias y el ritmo físico en los partidos, aún podría aportar minutos.

En esa misma serie de Amazon, el volante mexicano escucha cómo el kinesiólogo, en noviembre de 2017, le explica que sus dolores en la rodilla son reflejo de una artrosis degenerativa, propia del esfuerzo constante y la edad.

“Es un poquito de artrosis ya en las rótulas, por dentro de las rótulas”, le diagnostica el especialista.

“¿Sí? ¿Y eso cómo se quita?”, pregunta Guardado.

“Eso es ya de…”, titubea el kinesiólogo.

“¿Es de veterano? Ja, ja, ja, ja. ¡Qué hecho mierd...! ¡Me acabas de matar!”, reacciona el jugador mexicano.

A ese listado puede agregarse Raúl Jiménez, aunque el Lobo Mayor de la jauría del Wolverhampton, pasa por complicaciones después de la fractura de cráneo que sufrió en un choque con David Luiz.

El mismo equipo mantiene con muchas reservas la evolución del jugador, no desea precipitarlo, e incluso ha pedido a la Selección Mexicana que no lo cite para los compromisos de mayo, junio y julio.

Jiménez encabezaba el listado de mexicanos en el futuro de la MLS, pero la liga ha preferido no inquietar al atacante del Wolverhampton, sino esperar a que se recupere y tal vez acercarse a él hasta principios de 2023.