¿La MLS? Pantuflas, chimenea y mecedora

LOS ÁNGELES -- Pantuflas. Una chimenea. Y una mecedora. Así ven los futbolistas mexicanos la MLS.

Es como un fondo de retiro, en el que no invierten. Un seguro 401K en el que no cotizan. Así, con ese desdén, observa el jugador mexicano a la MLS.

Hoy, los dos representantes consolidados, Giovani dos Santos y Erick 'Cubo' Torres, reventando la Liga, desentonaron con su selección nacional en la Copa Confederaciones y la Copa Oro.

Titulares, figuras indiscutibles en la MLS, en las selecciones mexicanas asoman como indiscutibles candidatos prioritarios... a ser suplentes.

Carlos Vela ha dejado en claro que algún día, cuando sus huesos y sus músculos desentonen en los pastizales europeos, será un momento perfecto para cobijarse en la mullida nobleza de la MLS, donde venderá camisetas, alentará banderas mexicanas en la tribuna, hará eventualmente una que otra jugada de extraterrestre, y tendrá las noches libres para saciarse de la NBA, porque su pasión es el basquetbol, y él es un obrero, exquisito y todo, pero obrero asalariado, y muy bien asalariado, del futbol.

Javier Hernández, el Adonis del sex-appeal para las adolescentes, tiene ya su plan multimillonario de jubilación: la franquicia de Los Ángeles, mientras tanto transpira y anota de vez en cuando en el tobogán de la calidad futbolística, descendiendo del Manchester United al Real Madrid, al Bayer Leverkusen y ahora al West Ham United.

Cuando llegue el momento y peine las canas competitivas, Chicharito llegará a la MLS a tirar rostro, trompicarse con balones que convertirá en goles, a desquiciar las redes sociales del club y a provocar ventas exorbitantes de camisetas. Si sus correrías decaen, esos ojos verdes y esa sonrisa delirio de cualquier ortodoncista, perdurarán en el Top Ten de la Liga.

Jonathan Dos Santos es el nuevo militante mexicano en la MLS. Considerado el mejor futbolista mexicano en la Copa Confederaciones, el hermano de Gio desdeñó ir al América de México, para aliarse con su hermano y con la mercadotecnia del Galaxy, en una aventura taquillera, porque además será la primera vez que fidedignamente estarán ambos en la cancha simultáneamente, más allá de esporádicos pasajes con el Tri.

Ambos egresados de La Masía del Barcelona, la cuna otrora gloriosa, en la que se educó Messi y fueron paridos Xavi, Iniesta y Piqué, encuentran una Liga de exigencia mínima, con un entorno absoluta y abnegadamente favorable, especialmente porque Gio sedujo a su hermano con todas las excentricidades fascinantes del edén angelino.

Para ellos, queda claro, con todo y sus excepcionales facultades futbolísticas, la MLS es un medio, pero no el fin absoluto de su oficio. Y si Gio es protagonista y goleador, Jonathan marcará diferencia.

Sí, la MLS es vista por el futbol mexicano como el asilo, el refugio, donde se cobra bien, se juega sin presiones, y se goza de las bondades primermundistas del país, sin tener que afanarse tanto como en los coliseos europeos.

Aunque en la MLS se ha convertido en un jugador descollante, intermitente, pero descollante, Giovani ha mostrado su baja de juego con respecto a otros seleccionados nacionales, ya sea que militen en Europa o en la misma Liga MX. Ese contagio puede arrastrar a Jonathan.

Curiosamente, hay un jugador que con un carisma similar al de Chicharito ha deseado una propuesta de la MLS, pero Guillermo Ochoa ha terminado tristeando en clubes de baja ralea europea: Ajaccio, Granada, Málaga y ahora el Standard de Lieja.

Considerado el segundo mejor arquero del Mundial de Brasil, Paco Memo rechaza las ofertas para regresar a México y sigue en Europa, pero con suspiros hacia la MLS. “Los clubes no quieren porteros como jugadores franquicia”, ha respondido la Liga.

Sin embargo, ese juicio generalizado de ver a la liga estadounidense como una casa de descanso es injusto.

Varios jugadores mexicanos han llegado a la MLS al retiro, en busca de la bonificación generosa del futbol, pero otros han recibido un segundo aire, mientras que otros más han sido leales a su devoción y su salario.

1.- Jorge Campos, Carlos Hermosillo, Luis Hernández y Hugo Sánchez encontraron un filón de oro en el ocaso de sus carreras, y ninguno de ellos dejó una huella entrañable ni en las finanzas ni en las vitrinas de sus clubes. Pero sus cuentas bancarias...

2.- Hay un caso excepcional. Cuauhtémoc Blanco llegó al Chicago Fire con esas pretensiones económicas, pero se encontró con que era capaz de “sacar juventud de su pasado”, diría con su canto folklórico José Alfredo Jiménez.

Cuau impactó en su club, bajo el mando de, mire usted, el tan denostado en México, Juan Carlos Osorio. Y después regresó aún a México a jugar con la selección mexicana y con varios clubes.

Un caso similar fue el de Juan Francisco Palencia. Llegó, compitió y en su regreso a México, con renovados bríos, aún recargó baterías y elogios.

3.- En un honorífico y honorable tercer apartado caben perfectamente Gonzalo Pineda, Claudio Suárez y Ramón Ramírez. Los tres dejaron una respetable y respetada imagen en los vestuarios de la MLS.

4.- ¿Y dónde colocamos a Rafa Márquez? Llegó, cobró y fracasó en la MLS. Procedente de escribir epopeyas con el Barcelona, riñó con medio mundo y se fue de la liga estadounidense apestando a azufre. En su regreso a México fue Bicampeón con el León, mundialista sobresaliente en Brasil, se ha mantenido como capitán de la selección mexicana, y hoy, aún con calamidades en la espalda, sobrevive a esas lesiones jugando con el Atlas.

Hay otros casos de mediano impacto, golondrinas sin verano: Omar Bravo, El Pulpo Zúñiga, Mariano Trujillo y varios más. Honestos, profesionales, pero de poca trascendencia.

Parece, entonces, equivocado el juicio popular sobre la MLS. Ni es una Liga para la jubilación de carreras futbolísticas, aunque tampoco es la de un óptimo nivel competitivo como para envidiar sus ofertas, pero, sin duda, también ha resucitado a jugadores que parecían en el ocaso.

Y también ocurre, por supuesto, que el proceso de selección de futbolistas por parte de la Liga se ha vuelto más exigente: quiere referentes en el futbol y en la mercadotecnia, pero especialmente comprometidos con la Liga. Y de esos no abundan con acta de nacimiento mexicana.

Pero, en las miradas de reojo del futbolista mexicano, la MLS, es eso: pantuflas, chimenea y una mecedora... ¿metafóricamente? hablando.