Ernesto Valverde no es afecto a las entrevistas uno a uno. Sin embargo, hizo una excepción con ‘La Vanguardia’, de España, con el acuerdo de no hablar de futbol, si no de la otra pasión del técnico del Barcelona: la fotografía.
Poco se sabía hasta ahora sobre esta faceta del entrenador, quien incluso en 2012 publicó un libro de fotografías titulado ‘Medio Tiempo’, y en la charla con ‘La Vanguardia’ acabó mezclando este tema con el futbol.
Así fue como empezó en la fotografía…
“A los 17 años, cuando jugaba en el Alavés, yo estudiaba para sacarme maestría industrial en electrónica, un oficio que nunca ejercí, evidentemente. Por aquella época ya me gustaba hacer fotos pero más como hobby. Hasta que un día, con mi primer sueldo de futbolista, le encargué a un amigo que me trajese una cámara de Canarias. Me costó 40 mil pesetas, me acuerdo perfectamente.
“Yo tenía claro que quería estudiar fotografía, pero no había escuelas que enseñasen el oficio. Cuando se me abrió un poco el mundo fue cuando llegué a Barcelona. Allí empecé a estudiar fotografía en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya. Dejé la biología, que no me iba mucho, y la electrónica, que ni te cuento”.
Valverde realizó un paralelismo entre sus dos facetas: la de director técnico y fotógrafo…
“Al final en la vida eres como eres en todo, soy como entrenador lo mismo que como fotógrafo. Soy muy impaciente, igual demasiado, me gusta educar mucho mi vista mirando libros y revistas, observando lo que hacen los demás. Admiro a esos fotógrafos que tienen paciencia para esperar una buena luz y perfeccionar un buen encuadre pero yo soy más inmediato y visceral.
“También soy inconformista con mi trabajo, bueno, digamos que huyo de lo que es demasiado evidente pero no de lo clásico, que ya me parece bien. Quiero que mis fotos no sean muy confortables ni amables. Quiero que mi trabajo sea diferente”.
En la charla le señalan al entrenador culé que sus imágenes están cargadas de melancolía y responde que no es la primera vez que se lo dicen; sin embargo, aclara que tomar fotos dejó de ser solo un ‘hobby’ en su vida y que de alguna manera es una válvula de escape del futbol.
“Cada uno de nosotros tiene un mecanismo de defensa. El futbol es algo muy importante pero tiene una parte que es un absurdo: hoy parece que se vaya a caer el mundo y mañana lo tenemos que volver a construir. Atravieso épocas en las que no fotografío.
“Me ha pasado a veces el estar un año en el que casi no he cogido la cámara porque estás muy concentrado en tu trabajo pero es evidente que la fotografía es una forma de escaparte. Pero no es un ‘hobby’ para mí, es algo muy serio en mi vida”.
El técnico se da tiempo de ofrecer una de las claves para ser un buen fotógrafo, al momento en que acepta que la muerte es uno de los principales temas en su trabajo.
“Voy buscando y mirando, mirando mucho, pero fotografiar en la calle en mi caso es a veces muy difícil porque si la gente me reconoce pues puedo tener un problema. Busco el momento preciso y decisivo, el momento espontáneo. Fotos hacemos todos pero la clave creo que está en la elección, en por qué lo haces de una manera y no de otra, esa es la clave.
“No soy muy consciente de eso (de que la muerte está presente en sus fotos) pero quizás lo haga para remover conciencias. Encuentro que la muerte es fotogénica. Utilizo la muerte para dar un golpe en la cara al que las mira. No pienso demasiado en la muerte, pero pienso que lo normal es que los hijos entierren a los padres. Tengo tres hijos, así que”…
¿Cómo describiría y con qué compararía la satisfacción de hacer una buena fotografía? –le cuestionaron–
Es como ganar un buen partido, un partido en condiciones. Un partidazo, vaya. Ganar un partido es difícil, ¡eh! Hacer una buena foto también. Un buen partido permanece en el tiempo en tu memoria y una buena foto también perdura.
Finalmente, Ernesto Valverde enumeró cuáles son los valores más importantes en su vida…
“Generosidad, solidaridad y la lucha por un objetivo común para conseguir cosas, eso aplicado a todo. En la fotografía y en el futbol”.
