Gareth Bale, por un quinto año de revancha en el Real Madrid

MADRID -- Gareth Bale cada vez juega menos. En septiembre se cumplirán cuatro años desde que el mediocampista, quien hoy cumple 27 de edad, llegó al Real Madrid como la contratación del verano, como ocurriera con Cristiano Ronaldo (2009), Zidane (2001) o Figo (2000) antes que él.

En sus primeras cuatro temporadas, el hombre de los 100 millones de euros ha ganado más títulos que sus antecesores en el mismo periodo (nueve) y pasará a la historia como integrante del plantel que conquistó un histórico doblete que llevaba 60 años eludiendo al Real Madrid: Liga y Champions.

Luis Figo conquistó siete títulos como merengue, Zidane, sólo seis, y la cuenta de Cristiano, después de cuatro temporadas, se limitaba a un título de Copa, una Supercopa de España y una Liga.

Pero a diferencia de los alguna vez jugadores más caros del planeta, lo más cerca que Bale ha visto un Balón de Oro en estos cuatro años fue cuando quedó en la segunda posición en la votación final en 2016, detrás de su compañero Cristiano Ronaldo. Y luego de una tortuosa campaña, raro sería que apareciera, siquiera, en la terna final el próximo otoño.

Después de cuatro temporadas con el club, los tres se habían consolidado como estrellas insustituibles en el Real Madrid. Figo y Zidane habían vivido sus mejores años como futbolistas mientras Cristiano había completado cuatro años como máximo goleador del equipo (lleva ocho) y ya había superado los 200 goles anotados como merengue.

Cualquier duda o polémica que hubiera podido surgir en torno a su llegada (el ‘gafe’ de la Champions de Zidane, la polémica del cambio de colores de Figo o la inflación en el precio de Ronaldo), había quedado despejada hacía rato.

Bale arranca su quinta temporada como merengue rodeado por las mismas dudas que le han acompañado desde septiembre de 2013.

La carrera del galés en el Real Madrid ha estado marcada, sobre todo en las últimas dos campañas.

Bale se ha perdido, debido a las lesiones, 22% de los 227 partidos que el Real Madrid ha disputado desde el verano de 2013, la mayoría en las últimas dos temporadas, en las que sufrió tres dolencias distintas. Lógicamente, sus prolongadas ausencias han tenido un impacto directo en su desempeño, particularmente en las competiciones europeas, lo que da la sensación de que su “importancia” en el equipo es cada vez menor.

Y, sin embargo, ha protagonizado momentos clave en la conquista de varios de los nueve títulos mencionados.

La campaña 2013-14 vio la mejor versión de Gareth Bale hasta el momento. Pese a un comienzo tardío debido a la falta de preparación en pretemporada, fue la más goleadora (22 tantos en total, seis de ellos en Champions), y supo ejercer de estrella designada ante la ausencia de Cristiano Ronaldo en la recta final. En abril de 2014 vivió su momento cumbre como merengue con aquella galopada por la banda, recorte a Marc Bartra incluido, para batir a Pinto y dar el título de Copa del Rey al Real Madrid. Un mes después, contribuyó con un tanto al 4-1 con que el Real Madrid venció al Atlético para conquistar ‘La Décima’.

La siguiente, 2014-15, fue una temporada de altibajos. Todo fue miel sobre hojuelas hasta diciembre –conquistaron el Mundial de Clubes– tras hilar 22 partidos invictos, y la llamada ‘BBC’ había logrado rebasar la barrera de los 100 goles en un año natural.

Bale inició como el protagonista de la Supercopa de Europa frente al Sevilla y fue importante en la conquista del Mundial de Clubes contribuyendo con dos tantos, uno en la final frente a San Lorenzo. Pero la temporada se torció a partir de enero de 2015 y, con ello, el rendimiento del galés. Aunque fue una temporada relativamente sana para el jugador, se le achacó parte de la culpa –para entonces, era sabido que no lograba adaptarse a la banda derecha. Se había perdido un Clásico por lesión y dio una gris actuación en el segundo. Tampoco brilló especialmente en Europa –de hecho, el momento más memorable de esa campaña lo protagonizó un hombre que estaba de paso, el Chicharito y su gol de último momento al Atlético.

La temporada 2015-16 fue tortuosa para el galés. Fue la primera en que se le dio un papel de liderazgo –impuesto desde arriba, como denota el hecho de que el nuevo técnico Rafa Benítez hasta se tomó la molestia de visitarlo durante el verano, algo que no hizo con el resto. Tuvo un buen comienzo y hasta le llovieron loas a sus actuaciones como segundo delantero. Pero le duró poco el gusto. Después de padecer un par de lesiones musculares entre septiembre y noviembre, vino el primer gran revés de su carrera como merengue: una lesión en el sóleo que lo apartó de las canchas enero a marzo.

Fue la primera temporada (y única hasta el momento) en que no contribuyó con un solo gol en Champions League. Eso sí, volvió justo a tiempo para jugar un papel clave, aunque accidental, en su clasificación a la final y en su eventual campeonato: un intento de centro del galés provocó el autogol que eliminó al Manchester City y participó en la jugada con que Sergio Ramos abrió el marcador en Milan – el partido acabaría decidiéndose en la tanda de penales después de un empate 1-1.

La temporada 2016-17, esa que se proyectaba como la mejor del galés, fue la más calamitosa. Llegaba como contendiente al Balón de Oro después de Eurocopa tremenda y al menos durante los primeros dos meses, era el que mejor forma tenía de los tres atacantes merengues. Por primera vez opacaba a Cristiano en el aparato goleador hasta que llegó una lesión muscular. Un esguince en el tobillo que requirió cirugía y, poco después de su regreso, otra grave lesión en el sóleo, provocaron que tuviera la temporada más gris desde que llegó al equipo merengue.

De hecho, fue la primera vez en que los miembros de la llamada ‘BBC’ no ocuparon las primeras tres plazas en la tabla de goleo del equipo. Cristiano se mantuvo como máximo goleador, pero Benzema, con 19, cayó hasta la tercera posición, mientras Bale fue el octavo.

Por segunda temporada Bale se quedó como estrella “fugaz” de media temporada y ni siquiera eso. Tuvo poco y nada que decir en el título de Liga y apenas jugó 20 minutos en la final de Champions frente a la Juventus.

La temporada 2017-18, y con un ‘sextete’ como meta, pondrá aún más presión en el jugador galés. Ya ha demostrado una plena adaptación y capacidad para ejercer liderazgo dentro de la cancha; pero le toca demostrar su relevancia como parte del ataque titular.

Cuatro años son suficientes para amortiguar un gasto de 100 millones de euros. Además, están Isco y Marco Asensio. Más jóvenes, con mejores números en la última campaña y con gran cartel en España y que no dudarán en hacerlo a un lado.