La final de ida se jugará el miércoles a las 8:00pm en el Carlos Alvarado, mientras que el sábado a la misma hora se disputará el cotejo de vuelta
Había dudas. Muchas, porque no estaba Mariano Torres, tampoco jugó Fidel Escobar y Luis Paradela seguía fuera, enfrente aparecía un Municipal Liberia que había demostrado durante toda la serie que no llegó a semifinales por casualidad.
Pero al final apareció lo que tantas veces termina inclinando estas noches en Tibás: el peso de Deportivo Saprissa.
El equipo de Hernán Medford derrotó 2-0 a Liberia en La Cueva, cerró la serie con autoridad y se metió en la final del Clausura 2026, donde ahora lo espera Club Sport Herediano.
Y el mérito tiene peso.
Porque este Saprissa llegó golpeado, corto de nombres importantes y con la presión de responder en casa. Sin embargo, encontró soluciones desde el colectivo y volvió a competir como lo hacen los equipos que entienden estas instancias.
Liberia intentó sostener el orden durante buena parte del partido. Cardozo apostó por una estructura más equilibrada, tratando de cerrar espacios y jugar desde la paciencia, mientras Saprissa buscaba acelerar el ritmo y encontrar profundidad por las bandas.
La diferencia llegó justo antes del descanso.
Cuando el partido parecía irse empatado al camerino, Jefferson Brenes apareció con una tijereta dentro del área tras un centro de Orlando Sinclair para firmar el 1-0 al 45+6’.
Gol psicológico.
Y probablemente el momento que terminó de romper el libreto de Liberia.
Porque en el complemento los visitantes ya no podían esperar más. Tenían que adelantar líneas, asumir riesgos y exponerse. Ahí el partido empezó a abrirse mucho más.
El mexicano Anthony Monreal volvió a sostener a Liberia con varias intervenciones importantes, mientras Abraham Madriz respondió del otro lado, especialmente en dos acciones claras ante Joaquín Alonso Hernández.
El duelo también se jugó desde los banquillos.
Medford y José Saturnino Cardozo vivieron cada minuto con intensidad, en una serie donde ambos intentaron imponer estilos distintos, pero igual de competitivos.
Liberia nunca dejó de pelear.
Pero Saprissa supo administrar el momento.
Y cuando el cierre ya se consumía, apareció otro nombre pesado.
Ariel Rodríguez convirtió de penal al 90+9’ para liquidar la clasificación y seguir acercándose a la historia: quedó a 14 goles de igualar el récord de Evaristo Coronado como máximo anotador morado.
El pitazo final dejó una sensación clara.
Saprissa vuelve a estar donde siente que pertenece.
En una final.
Con un Medford que llegó para corregir el rumbo de un torneo lleno de dudas.
Y ahora, con el boleto en la mano, aparece el rival que más morbo genera: Herediano.
La revancha está servida.
