Boca Juniors empató 1-1 con Cruzeiro por la quinta fecha del Grupo D de la CONMEBOL Libertadores 2026 y los hinchas se fueron de la Bombonera enojados por el arbitraje de Jesús Valenzuela y la actuación del VAR.
Con el transcurrir de la noche y la aparición de las jugadas discutidas, los fanáticos xeneizes se fueron irritando. Primero fueron gritos, luego cantos aislados y, sobre el final, todo un estadio mostrando su furia.
El gol de Cruzeiro, sin reproches
Pese a que después se sumó a la lista de decisiones arbitrales que no favorecieron a Boca, durante la revisión de la posible mano previa al 1-1 de la visita no hubo demasiadas quejas y tampoco aparecieron una vez que Valenzuela convalidó el gol. Hasta ahí reinaba la paz.
Otávio, el primero en exasperar a los hinchas
El arquero de Cruzeiro, uno de los grandes protagonistas de la noche de la Bombonera, comenzó a hacer tiempo de manera continua desde el empate y mucho más luego de la expulsión de Gerson. Esto le dio inicio al fastidio de los simpatizantes xeneizes, que veían como el tiempo se consumía sin que el juez saque una amarilla.
El gol anulado a Merentiel sorprendió a la Bombonera
El que era el 2-1 podría haber sido el gol más gritado en lo que va del año para Boca. El momento del partido y la situación del local en la lucha por clasificar le daba un tinte épico al tanto de la Bestia.
Sin embargo, tras el llamado del VAR, Valenzuela consideró que hubo mano de Milton Delgado en la acción previa al remate de Merentiel y que era causal de anular el tanto. Los hinchas de Boca se tomaban la cabeza como no pudiendo creer la situación. Por primera vez en la noche, aunque no de manera masiva, se escuchó el típico: "hijo de p..., hijo de p...".
El 'no-penal' de Romero, la frutilla del postre
Y como si fuese poco, después de desestimar la mano en la previa al gol de Cruzeiro y sí cobrar la de Delgado en lo que era el 2-1 de Boca, Valenzuela no vio la mano de Lucas Romero en el último centro de la noche y el VAR no llamó al venezolano para que la revise.
El mínimo de paciencia que le quedaba al hincha xeneize se fue en esa acción. Todo el estadio gritó fuerte contra el arbitraje y la CONMEBOL.
Las polémicas apaciguaron el fastidio con el equipo
Los dirigidos por Ubeda, que se fueron aplaudidos al entretiempo, no tuvieron una tan buena segunda mitad y probablemente en otro contexto se hubiese escuchado algún silbido tras el pitazo final.
Sin embargo, el enojo contra el arbitraje hizo que el foco caiga sobre Valenzuela y pase desapercibido el camino de los jugadores hacia el vestuario.
