Cuando el grupo encabezado por Bruce Sherman y Derek Jeter compró a los Miami Marlins a Jeffrey Loria por $1,200 millones en septiembre del 2017, se produjo una explosión de júbilo, que después de los primeros movimientos de la nueva gerencia se transformó en ira y con el paso de los meses, degeneró en decepción y provocó desinterés.
Pero el tiempo, que invariablemente pone cada cosa en su lugar, poco a poco revela que el plan de la nueva administración ha sido el correcto para relanzar una franquicia, que por un lado presume de haber ganados dos títulos de la Serie Mundial en sus primeros 11 años, pero por el otro muestra una terrible incapacidad de ser sostenible a largo plazo.
Sherman (46%) y Jeter (4%) son las caras visibles del conjunto de personas y/o empresas que pagaron $800 millones en efectivo y asumieron $400 millones en deudas para tomar el control de un conjunto que, en ese momento, tenía 14 años consecutivos sin alcanzar los playoffs de Grandes Ligas y ocho jugando para récord negativo.
En el lado positivo de la moneda, Miami comenzaba a ver luz al final del túnel.
Aunque con foja muy mala (77-85) el equipo de la ciudad del sol quedó en segundo lugar en la División Este de la Liga Nacional y comenzaba a distanciarse de la imagen del conjunto que perdió 100 juegos en el 2013.
El trío de jardineros integrado por Giancarlo Stanton, Marcell Ozuna y Christian Yelich, era la envidia del resto del béisbol, mientras que el intermedista Dee Gordon era uno de los principales bateadores abridores del negocio. En esa temporada, Stanton conectó 59 jonrones y recibió el primer premio de Jugador Más Valioso para un pelotero del club.
Cuando los nuevos dueños arribaron fueron recibidos con vítores. Primero porque sacaban a Loria, quien para los aficionados de Miami era una especie de "Enemigo Público Número Uno". Y segundo, por la falsa percepción de que Jeter, quien asumió el control de todas las operaciones deportivas de la entidad, llegaría con una bolsa de dólares para contratar caros agentes libres que complementarían lo bueno que ya había.
Después de todo, Jeter era el adorado "Capitán" que en 20 temporadas con los New York Yankees avanzó 16 veces la postemporada, fue convocado a 14 Juegos de Estrellas y ganó cinco trofeos de la Serie Mundial.
Los que pensaron de esa forma olvidaron que esa fórmula ya había fallado estruendosamente, tan reciente como en el 2012, cuando fue inaugurado el hermoso y espectacular Marlins Park (renombrado este año como loanDepot Park) de la Pequeña Habana. Jeter sabía que para construir (o reconstruir, en este caso) se comienza desde los cimientos, no desde la azotea.
En un lapso de varias semanas de su primer invierno, Jeter y Co. cambiaron a Gordon a los Seattle Mariners, a Stanton a los New York Yankees, a Ozuna a los St. Louis Cardinals y a Yelich a los Milwaukee Brewers.
La nación Marlins quedó devastada, Jeter pasó a ser el centro de las burlas de las ligas mayores y hasta se sabe de alguien que imploró el regreso de Loria, quien para ese momento todavía era un candidato del presidente Donald Trump para llenar el puesto de embajador en Francia, algo que no se concretó.
Por Gordon y un millón de dólares del presupuesto de firmas internacionales (que no es igual que un millón en efectivo), los Marlins obtuvieron a Nick Neidert, Christopher Torres y Robert Dugger, el 7 de diciembre.
Por Stanton y $30 millones en efectivo (para ayudar a pagar los $218 millones por siete años que se debían al jugador) recibieron desde Nueva York a los dominicanos Starlin Castro, Jorge Guzmán y José Devers, cuatro días después.
Por Ozuna, Jeter cargó el 14 de diciembre con los lanzadores Sandy Alcantara, Zac Gallen y Daniel Castano y el jardinero Magneuris Sierra. A Gallen lo envió posteriormente a los Arizona Diamondbacks por el torpedero Jazz Chisholm.
Blue Steal@j_chisholm3 swipes a pair for the @Marlins. pic.twitter.com/QtsT80VyeY
— MLB Pipeline (@MLBPipeline) April 27, 2021
El movimiento de Yelich no se produjo hasta el 25 de enero. Por el ganador del Guante de Oro y futuro Jugador Más Valioso, Miami pescó a los jardineros Lewis Brinson y Monte Harrison, el 2B Isan Díaz y el lanzador Jordan Yamamoto.
Antes de mover a los estelares, Miami mandó al lanzador prospecto Michael King a los Yankees por el 1B/OF Garret Cooper y el lanzador Caleb Smith.
En febrero del 2019, Jeter volvió a la carga con su plan, despachando al receptor Todos Estrellas del año anterior, JT Realmuto, a los Philadelphia Phillies por el pitcher súper prospecto Sixto Sánchez, el receptor Jorge Alfaro, el zurdo Will Stewart y dinero del presupuesto para firmas internacionales.
Desde el punto de vista económico, Jeter bajó la nómina salarial de $115,4 millones en el 2017 a $56,9 millones en 2021. En lo deportivo, los resultados negativos de la sangría se vieron inmediatamente: Miami perdió 98 juegos en el 2018 y 105 (segunda peor foja de su historia) en el 2019.
Pero los beneficios de la estrategia comenzaron a llegar en el 2020.
Pese a que sufrieron el mayor brote de coronavirus de la temporada recortada a 60 partidos, los Marlins (31-29) jugaron para .500 por primera vez desde el 2009 y (con barrida ante los Chicago Cubs en las Series de Wild Cards) consiguieron sus primeras victorias de postemporada desde el sexto juego de la Serie Mundial del 2003.
Con un roster cargado primordialmente de obreros y chicos talentosos pero inexpertos, el manager Don Mattingly logró llegar a la tierra prometida. No fue casualidad que la Asociación de Escritores de Béisbol de América lo nombrara Mánager del Año en noviembre pasado. Para Miami, sin embargo, lo mejor apenas comienza. Tradicionalmente, un buen programa de reconstrucción en Grandes Ligas se toma al menos cinco o seis años para madurar.
THRIVING.
— Miami Marlins (@Marlins) May 3, 2021
Continue to rise, Trev. Congratulations! #JuntosMiami pic.twitter.com/4RypqgOsRJ
Mientras tanto, Alcántara, el venezolano Pablo López y Trevor Rogers están establecidos en la rotación abridora y el arribo de Sánchez, quien debutó en grande el año pasado, es inminente en cualquier momento. Alfaro es el catcher, Cooper el 1B y Chisholm el 2B.
En los últimos dos años, Miami ha quedado en el cuarto lugar entre los mejores sistemas de fincas de todo el béisbol, de acuerdo a evaluaciones de la propia MLB.
En 2021, cinco miembros de los Marlins integran la lista de los 100 mejores prospectos de las ligas mayores: Sánchez es el #15, el OF JJ Bleday es #20, el lanzador Max Meyer es #28, Chisholm el #66 y el lanzador Edward Cabrera el #68. Bleday y Meyer fueron las selecciones de primera ronda de los últimos dos sorteos colegiales.
En resumen, el tiempo se está encargando de poner las cosas en su lugar y avalando -como bueno y válido- el doloroso plan que implementó Jeter en Miami hace menos de cuatro años.
