En la vida hay tiempo para todo, menos para rendirse. De eso puede dar cátedra el estelar alero de los Charlotte Hornets, Gordon Hayward.
Cuando para la temporada 2017-18, los Boston Celtics anunciaron su fichaje, los expertos no titubearon en señalar al conjunto bostoniano como el favorito para dominar la Conferencia Este por el próximo lustro.
No tan solo por Hayward, sino que los Celtics también adquirirían, mediante un canje, al sensacional base Kyrie Irving. Igualmente, en el draft seleccionarían a Jayson Tatum, un talento generacional de esos que sale cada cierto tiempo.
Sobre el papel, Boston se perfilaba como un auténtico equipazo. Ya contaban con el escolta Jaylen Brown y el veterano pívot Al Horford, entre otros talentosos jugadores como Marcus Smart y Terry Rozier. Pero los planes no siempre salen como te los imaginas.
Hayward, que venía de ser un All-Star con el Utah Jazz, se dislocó el tobillo y fracturó la tibia durante el juego inaugural esa campaña.
Adiós, fin de torneo para el ex estudiante de Butler. La inversión de $128 millones y cuatro temporadas tenía un mal indicio. Hayward jamás volvió a ser el mismo jugador.
Inició 18 de 72 partidos al siguiente torneo, promediando 11.5 puntos por cotejo, la cantidad más baja desde novato. Su 'declive' coincidió con la irrupción de Tatum y Brown como estrellas del 17 veces campeón de la NBA.
Fue entonces cuando, habiendo asumido un rol prácticamente de tercera y cuarta opción, logró jugar en 52 compromisos durante la pasada campaña. Era el fin de su estadía en el TD Garden y nadie lo sabía.
Tras rechazar una opción de jugador de $34.2 millones, los Celtics canjearon a Hayward a finales de noviembre a Charlotte, quien a su vez lo fichó por cuatro campañas y $120 millones.
Críticas a MJ
Michael Jordan, considerado el mejor jugador de todos los tiempos, ha estado lejos de ser un 'MVP' como dueño de franquicia.
Desde que asumió las riendas de Charlotte, en aquel entonces Bobcats, tenía al equipo con uno de los peores porcentajes de victoria de toda la liga. En parte, por sus malas elecciones en los sorteos de novatos, así como también cuestionables firmas y decisiones sobre su plantilla. El equipo acumula 16 torneos seguidos sin ganar una serie de playoffs. Por eso el escepticismo de la afición con la adquisición de Hayward.
Pero Jordan vio algo que no todos vimos: darle una última oportunidad a un talentoso jugador, lejos de un mercado 'grande', en donde su liderazgo destacara más que cualquier otra cosa. Bingo.
"Sabes, no todos los días te llama MJ para decirte cómo estás y que si quieres jugar en su equipo", reveló Hayward. "Es increíble jugar para él", agregó.
Hayward fue, porque ahora el extraordinario novato LaMelo Ball estará fuera por tiempo indefinido, el complemento perfecto para el propio Ball y Terry Rozier, entre otros.
Los Hornets juegan para 21-21, ocupando la sexta plaza para los playoffs en la Conferencia Este. Y los números de Hayward no pasan desapercibidos.
El alero, que celebra este 23 de marzo sus 31 primaveras, registra 20.4 tantos por partido, la segunda cantidad de anotaciones más alta de su carrera. También 5.6 rebotes, 4.2 asistencias y 1.3 robos. Dispara, además, un notable 48% en tiros de campo, 41.2 desde el triple y 86.8 de tiro libre en 34.5 minutos por cotejo.
Se ve tan cómodo, que a principios de enero encestó 44 unidades frente a Atlanta, una nueva marca personal. Lidera a los Hornets en puntos.
Ahora sin LaMelo, Hayward tendrá más responsabilidades ofensivas, por lo que incluso podría terminar la temporada con la cantidad de puntos más alta de su carrera (21.9 puntos en 2016-17).
La diferencia entre lo posible e imposible es la voluntad de una persona. Y Hayward, quien se ha encontrado con un sinnúmero de obstáculos en el camino, ha llegado al punto de no solo inspirarse a sí mismo, sino de contagiar al resto de sus compañeros.
Hayward se ha redimido con Charlotte y le ha dado la razón a Jordan.
