De ellos se habla y se escribe tanto como de los héroes. Son tan atractivos para el ojo público como sus antagonistas. Y cuando se les dedica completa atención, el verbo o la prosa que los juzga no solo ensalza sus virtudes sino que también saca partido de su lado oscuro.
La Real Academia de la Lengua define al antihéroe "como un personaje destacado o protagonista de una obra de ficción cuyas características y comportamientos no corresponden a los del héroe tradicional". Traducido al lenguaje coloquial: Son los malos de la película.
Pero los antihéroes, que varían por su tipología y tienen en común con sus némesis haberse regodeado en la cima del mundo, además de ser tan amados como odiados, no son exclusivos de la literatura o el cine, abundan en la alta competición y, como en la ficción, son responsables, no solo de su éxito, sino también de la trascendencia de sus contrarios.
Aquí te dejo con algunos tipos de antihéroes:
EL TRAMPOSO
Lance Armstrong engañó a Dios y al Diablo. Pasó de ser el protagonista de una de las historias de superación más dramáticas y enaltecedoras de la historia del deporte a ser el embaucador más grande, producto de un sofisticado esquema de dopaje.
Ni Sherlock Holmes, Hercules Poirot, Adrian Monk o El Mentalista Patrick Jane se hubieran imaginado la magnitud de la estafa de aquel niño pobre, golpeado por su padre en la infancia, que abandonó los estudios y superó un cáncer de testículo, para luego ganar siete veces consecutivas, entre 1999 y 2005, la carrera ciclística por etapas más prestigiosa del mundo: el Tour de Francia. La Agencia Antidopaje de Estados Unidos calificó el hecho como "el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya visto". Finalmente, Armstrong fue despojado de los siete títulos del Tour, perdió $75 millones y todavía enfrenta una demanda de $100 millones.
En esta categoría también podemos incluir al pelotero Alex Rodríguez y los velocistas Ben Johnson y Marion Jones. No al nivel del ciclista, pero sus idilios con las sustancias prohibidas rasgaron el alma de millones alrededor del mundo que los consideraban verdaderos dioses del deporte.
EL CIZAÑOSO
José Mourinho, el autoproclamado modestamente "The Special One", tomó las riendas del Real Madrid en 2010 y permaneció hasta 2013. Llegó al club blanco para ser el antídoto al Barça de Pep Guardiola (2008-12). En tres temporadas hizo mucho a nivel futbolístico, incluso le arrebató un título de liga al entonces casi invencible equipo azulgrana, pero en ese periodo -y con todos los medios pendientes- exteriorizó sus demonios.
En el balance global no pudo superar la maquinaria de Pep, aunque sí la contuvo. Él, lo mismo "incendiaba" la sala de prensa con sus declaraciones, que mandaba a sus espartanos de blanco a pegarle a todo lo que oliera a azulgrana, o era capaz de en medio de un conato, meterle un dedo en el ojo al segundo entrenador del Barcelona Tito Vilanova. Sus tácticas divisorias -presentadas con humor y magistralmente por los Marcatoons- hicieron peligrar la estabilidad de la selección española que había ganado la Euro 2008, el Mundial 2010 y que por último completó el triplete en la Euro de 2012, solo después que los jugadores ibéricos más importantes de los dos equipos se sentaran a dialogar para extraer todo el veneno inoculado por portugués.
EL BOCAZAS
En su país de origen, Cuba, José Canseco sería un apestado. Ninguna ofensa es buena, aunque sí las puedes jerarquizar de las peores a las menos dolorosas. Ser chívato (delator) está en el reducidísimo grupo de lo peor de lo peor. Pelotero de cinco herramientas y que por números debería estar en Cooperstown -o al menos en la conversación-, algo que nunca logrará, echó pa'lante al mundo y sus áreas adyacentes en su autobiografía Juiced: Wild Times, Rampant 'Roids, Smash Hits & How Baseball Got Big, donde cantó, más y mejor que un tenor, sobre el uso de sustancias prohibidas por, según él, la mayoría de los jugadores de las Grandes Ligas.
EL VANIDOSO
Acusadme, no importa. Millones no los incluirían entre los antihéroes, pero otros tantos sí. Así que tomaré partido por los segundos. Y es que en este apartado nadie encaja mejor que Floyd Mayweather Jr. Sus famosas excentricidades, sus rivales a modo, su excelso pero "aburrido" estilo de pelea y su récord impóluto provocaron que millones de fanáticos pagarán sus peleas de Pago Para Ver con el exclusivo objetivo de verle perder. Aunque todos se quedaron con las ganas.
Sin embargo, Floyd no es el único. Canelo Álvarez no se queda atrás, aunque su culpa es compartida con su promotor Oscar De La Hoya. Canelo es la versión mexicana de Floyd. No es un estilista como el estadounidense, pero sí lo ha imitado en todo lo demás. Hoy es la cara del boxeo y nada en millones de papeles verdes, pero ni en su propia patria es santo de devoción.
EL ABUSADOR
¿Qué hubiera sido de Michael Jordan y los Chicago Bulls sin los Pistons de Isiah Thomas? Ellos son el reflejo del típico bulleador de colegio. Le pegaron hasta la sombra del irreverente Jordan y se le metieron en su cabeza y la del resto de los Bulls. Su infame y efectiva Jordan Rules -además de su talento individual y grupal- les permitió descabezar en tres ocasiones en playoffs al que luego se convertiría en el mejor jugador de todos los tiempos e hiciera historia ganando seis anillos en ocho años. Jordan y compañía solo se quitaron la sal de encima después de tocar los hierros (ejercicios con pesas) y confrontarlos con la misma táctica abusona.
El DESCARRIADO
Imagino que estarás pensando en el mismo que yo: Julio César Chávez Jr. Nadie encarna mejor al antihéroe descarriado que 'El hijo de la Leyenda'. Eso, el hijo... de ahí no pasará. Si bien llegó a ser campeón mundial de peso mediano y estar disputando en algún momento con Canelo la condición de próxima gran estrella de la poderosísima escuela de boxeo mexicana, no hay más que comparar el presente de ambos y todo estará dicho. Condiciones tenía, pero paso a paso se ha encargado de tirarlas por la borda. Drogas, indisciplinas, caprichos y otros le han convertido simplemente en el Hijo discolo de Julio César Chávez.
El DESAGRADABLE
En el boxeo se dicen muchas sandeces. Hay que crear la imagen que los peleadores se odian a muerte para vender... pero no hay que exagerar. El exboxeador nicaragüense Ricardo Mayorga era (¿es?) un tipo sin filtros ni frenos. En las previas de sus peleas dijo muchas cosas deleznables. Inspiraba tanta rabia que a veces hasta los fanáticos tenían ganas de subirse al ring para hacerle tragar sus insultos. No voy a entrar en detalles en las groserías del 'Matador', pero les cuento a los más jóvenes que lo mismo fumaba en una conferencia de prensa que le tocaba el trasero a la mujer de un rival. Afortunadamente, por ahí queda la memoria gráfica, y el aliciente, de las palizas que le propinaron Oscar de La Hoya, Tito Trinidad, Miguel Cotto y Shane Mosley.
EL EGOCÉNTRICO
No me voy a extender con Zlatan Ibrahimovic, no quiero agobiarlos con un compendio de su historia deportiva y su comportamiento dentro y fuera de las canchas. Me limito a presentarles cuatro de sus frases y les reto a que me digan que el sueco no pertenece a este grupo de antihéroes: "Sólo Dios sabe... Y estás hablando con él ahora". "No conozco ningún jugador de la liga francesa, pero todos ellos saben quién soy yo". "Una Copa Mundial sin mí no tendría nada interesante". "Vine, vi y conquisté. (...) Para los aficionados de LA Galaxy: querían a Zlatan, les dí a Zlatan. De nada. La historia continúa... ahora vuelvan a ver béisbol".
