El desafío de Mets para 2024 en MLB: gastar millones para mejorar su pitcheo

Los Mets necesitan mucho pitcheo. Y para conseguirlo, al nivel de poder desafiar a Braves y Phillies, y atraer aficionados al Citi Field, tendrán que sacar la cartera y gastar en grande.


NUEVA YORK – El Citi Field de Queens atrajo más de 90 mil aficionados el pasado fin de semana, que montaron una tremenda fiesta y consumieron todo lo que estaba en venta en tres juegos de exhibición y sin validez entre dos equipos de la República Dominicana.

“Es el tipo de energía que queremos tener aquí durante el verano”, dijo a ESPN Digital un ejecutivo de los New York Mets, que promediaron cerca de 33 mil fanáticos por juego durante la temporada del 2023, pero nunca provocaron el nivel de energía que impregnaron Águilas Cibaeñas y Tigres del Licey a la instalación en la serie Titanes del Caribe.

La temporada pasada, los Mets lideraron el gasto en Grandes Ligas con una nómina de $343.6 millones de dólares, de acuerdo a Spotrac.com. Casi $77 millones se fueron en jugadores en lista de lesionados, una de las razones, aunque no la única, para que Nueva York pasara de ganar 101 juegos en el 2022 a estar noqueado para la mitad del calendario y terminar en el penúltimo puesto de la División Este de la Liga Nacional, con marca de 75-87, en el 2023.

Como consecuencia del mal desempeño, los Mets decidieron cambiar piezas importantes en el mercado de julio y, básicamente, replantearon su futuro inmediato.

Los lanzadores Max Scherzer y Justin Verlander, el jardinero Mark Canha, el infielder venezolano Eduardo Escobar y el relevista David Roberson, entre otros, fueron traspasados entre junio y julio. El lanzador venezolano Carlos Carrasco entró a la agencia libre al final de la Serie Mundial.

Para el 2024, el japonés Kodai Senga y el colombiano Jose Quintana están sembrados en la rotación abridora y el cerrador puertorriqueño Edwin Diaz, quien se perdió la temporada anterior por una lesión en el Clásico Mundial de Béisbol, estará de regreso.

El nuevo jefe de béisbol de los Mets, David Stearns, señaló lo que es evidente: Los Mets necesitan mucho pitcheo. Y para conseguirlo, al nivel de poder desafiar a sus grandes rivales divisionales, Atlanta Braves y Philadelphia Phillies, y atraer aficionados al Citi Field, tendrán que sacar la cartera y gastar en grande.

Los japoneses Shohei Ohtani (lanzador y bateador) y Yoshinobu Yamamoto y el ganador del Cy Young de la Liga Nacional, Blake Snell, son los mejores agentes libres disponibles, pero, lógicamente, son los más caros. Muy caros.

Los Mets tienen mucho dinero, pero también un compromiso de $204 millones, lo que deja poco margen antes de alcanzar el umbral del Impuesto al Balance Competitivo que será de $237 millones en el 2024. Por supuesto, superar el impuesto no es algo que de miedo a su dueño billonario Steve Cohen, pero hasta donde puede pasarse es la pregunta más precisa. Los derechos Aaron Nola, Sonny Gray, Brandon Woodruff, Marcus Stroman, el cubano Yariel Rodríguez y los dominicanos Frankie Montas y Luis Severino y los zurdos Jordan Montgomery y el venezolano Eduardo Rodriguez son opciones menos caras para completar la parte de arriba o de atrás de la rotación.

Tampoco se debe descartar alguna opción interna para un quinto o sexto puesto de la rotación, pero llenar las plazas que tenían Scherzer y Verlander el último día inaugural es la principal misión de la oficina central.

A la ofensiva, Nueva York tiene definidas la receptoría (venezolano Francisco Alvarez), 1B (Pete Alonso), SS (puertorriqueño Francisco Lindor), 2B o LF (Jeff McNeil), CF (Brandon Nimmo) y RF (dominicano Starling Marte). Los novatos Brett Baty y el dominicano Ronny Mauricio están programados para recibir muchas oportunidades en múltiples posiciones.

Una o dos firmas menores de jugadores más profundidad al plantel que se le entregará al manager novato, el venezolano Carlos Mendoza, es algo casi automático.

Pero el mayor problema de los Mets es el pitcheo. Además de la gran cartera de su jefe, Stearns tendrá que ser muy creativo para buscar los brazos que un equipo de mercado exigente necesita, sin comprometer mucho el futuro financiero de la organización. Suerte en el intento.