Hay que valorar cada segundo, vuelta o Gran Premio en que se tiene la oportunidad de disfrutar de Lewis Hamilton en la pista, porque se está en presencia de un fuera de serie, un histórico del que hablarán los libros en un futuro no muy apartado.
El nativo de Stevenage, Inglaterra, estará, en breve, en el exclusivo club de los que han ganado cinco o más títulos de la Fórmula Uno, cuyos otros miembros son nada más Juan Manuel Fangio y Michael Schumacher.
Hablarse de tú en números con esos monstruos del automovilismo no ha hecho que todo el mundo quiera a Hamilton, lo cual es perfectamente normalmente en el universo F1, donde las filias y fobias conducen la pasión de los aficionados.
Pero lo que se puede adelantar con un hecho consumado, es que una vez terminada su carrera, el nombre del primer piloto negro (y hasta ahora el único) en el Gran Circo estará escrito en la orden del día cuando se hable de los más grandes de todos los tiempos.
Y ahora tiene detractores, incluso odiadores, porque gana y porque todos los grandes los han tenido, porque todas las grandes personalidades generan la dualidad amor-odio. Le pasó a un tal Ayrton Senna, le pasó al mencionado Schumacher, o hasta a un señor llamado Alain Prost.
Parafraseando a Fidel Castro, a Hamilton, quien hoy habita en la salvaje competencia, pronto “la historia lo absolverá”.
Y no se trata nada más de un juicio sumario de números, títulos y viajes al podio, sino de sobresalir en una era de alto grado de dificultad por la oposición. Eres tan grande como los rivales a los que derrotaste o incluso los que te hicieron caer.
Que haya coincidido en tiempo y pista con Schumacher, Alonso, Button, Vettel, Raikkonen, Rosberg, incluso con Ricciardo, Verstappen, Pérez y Hulkenberg ensancha su ruta a la gloria, porque a pesar de que siempre a contado con autos y equipo de primera línea, su hegemonía no ha sido el reinado de un tuerto en tierra de pilotos con perro-guía.
Sólo un repaso con sus estadísticas (al 27 de octubre) se antojan ya para etiquetarlo como leyenda: 71 Grandes Premios ganados, 81 pole positions, 132 podios en 226 carreras largadas y cuatro títulos mundiales a los 33 años.
Le faltan 20 triunfos para alcanzar a Schumacher, en poles ya es el rey, en el terreno de los podios está a 23. Tal vez en tres años veamos esos ‘milestones’ en manos de Lewis, sobre todo si Mercedes se mantiene como fuerza predominante de la categoría.
Y Lewis Hamilton, además es un revolucionario. Un hombre que vino a romper con los paradigmas de la Fórmula Uno.
Para empezar fue quien rompió la barrera de color en el deporte de élite más exclusivo, el reservado para un selecto grupo. Ya el simple hecho de llegar a un asiento titular en la Máxima categoría fue histórico.
Ahora la historia tiene un asiento con su nombre en la parte alta de la pirámide, usted no se mueve del suyo y disfrute a este fenómeno.
