Max Verstappen saldó una deuda: ganó el sprint de Singapur

El neerlandés jamás había ganado en la pista de Marina Bay y al menos se sacó la espina en la carera corta. Lewis Hamilton fue el escolta y Kimi Antonelli hizo un gran negocio.

“Quiero ganar mañana, no veo esto como una victoria”, aclaró Max Verstappen instantes después de triunfar en el sprint del GP de Singapur, 17ª fecha de la temporada. El piloto de Red Bul tiene razón, tanta, que su éxito en la carrera corta de este sábado no engrosa sus estadísticas de victorias, pero de todas maneras tiene un sabor especial porque se trató la primera vez que termina adelante una carrera en el trazado de Marina Bay, su propia bestia negra. El urbano singapurense y el flamante Madring son las únicas pisas del actual calendario de F1 en los que jamás escaló al peldaño más alto del podio. Claro, la capital española se sumó este año, en cambio en Singapur ya llevaba nueve visitas. No fue un triunfo de Gran Premio, pero al menos se quedó con una competencia sprint.

Verstappen había sacado chapa de candidato con su pole del viernes, en una polémica clasificación en la que un error humano de la FIA permitió en SQ1 que varios pilotos tuvieron durante 27 segundos activo el botón de adelantamiento y, por consiguiente, mayor potencia que aquellos que habían realizado su vuelta antes de ese yerro grande. Pero, al igual que en Malasia, el neerlandés largó mal. La condición de pista se repitió a Sepang. La lluvia comenzó a caer instantes antes del comienzo del sprint y, como ocurre en la F1 moderna, si la pista está mojada no es corre. Después de media hora de espera, la competencia comenzó con el piso húmedo y Max picó mal (no tan mal como en Malasia), pero lo suficiente para ser superado por George Russell.

Sin embargo, el inglés de Mercedes cometería un enorme error antes de terminar la primera vuelta: pisó el mojado piano externo con el neumático trasero derecho, entró en trompo y terminó contra el muro. El W17 cruzó toda la pista y Charles Leclerc le pasó realmente cerca. El yerro del británico fue aprovechado por Verstappen, quien recuperó la punta y desde ahí dominó a voluntad.

Lewis Hamilton, quien largó sexto y saltó a tercero, quedó segundo tras el error de Russell, pero nunca pudo poner en aprietos al neerlandés. Después del período de auto de seguridad para quitar el Mercedes y el Alpine de Franco Colapinto (el A526 se apagó por completo mientras giraban detrás del safety car), Verstappen no tuvo inconvenientes para llevar su Red Bull al éxito.

“La salida fue horrible otra vez, es algo que definitivamente debemos mejorar, porque si mañana tenemos algo así, nuestra carrera se acaba si ocurre algo inesperado. No es lo ideal, y luego tuvimos suerte con lo que pasó con George en la última curva. Después de eso, solo quieres mantener la calma y el control porque sabes que no puedes adelantar aquí, especialmente en estas condiciones, con los intermedios. Simplemente intentamos llevar la victoria hasta el final, por supuesto que estoy contento de ganar aquí en el sprint, pero también sé que quiero ganar mañana, no hoy. Ahora necesito una buena clasificación para la carrera de mañana”, analizó Verstappen.

El neerlandés se sacó la espina en Singapur, aunque no cuente como victoria de Gran Premio. Quiso el destino que el 10 de octubre, dos enormes pilotos y múltiples campeones pudieran cortar con la sequía en una pista. Max lo hizo en Marina Bay con F1. Y a 2.200 kilómetros, en Indonesia, Marc Márquez lo consiguió en Mandalika, en el sprint de MotoGP, un sitio que había sido inexpugnable para él. Ahora, claro, ambos irán para la que cuenta en la estadística, la del domingo.

Kimi Antonelli cerró un negocio redondo

El italiano no está en su mejor fin de semana. Le tocó llevar el W17 con la última actualización, esa que los ingenieros de Mercedes no logran terminar de descifrar para explotarlas al máximo. Con un auto por momentos muy difícil de manejar, como confesó el italiano, debía partir séptimo en el sprint, con George Russell, su compañero y rival, partiendo adelante. Antonelli sabía de antemano que la carrera corta del sábado podía ser, tal vez, el único momento del fin de semana en el que perdería una pequeña porción de los 84 puntos de ventaja con los que llegó. Es que el inglés deberá largar último el domingo por cambiar su unidad de potencia.

Sin embargo, el golpe de Russell lo eliminó de la chance de sumar. Y en el final de la carrera, el grave error de Lando Norris (intentó pasar a su compañero Oscar Piastri por donde no se podía y lo tiró contra la pared) le permitió avanzar dos lugares más, terminar cuarto, sumar cinco puntos y estirar a 89 su luz en la tabla.