El Torito cargó con la responsabilidad de ganar el título mundial, la afición lo celebró, el ciclista se fue satisfecho
El arcoíris llegará... Isaac del Toro no ganó el Mundial, ni subió al podio. ‘Torito’ ganó algo más, confirmó su lugar entre los contendientes para ganar el título de campeón del mundo. El mexicano ya no es una sorpresa, es una realidad. Él ya es un favorito, un protagonista, las cámaras están sobre él y los rivales, también.
Llegó el sprint final, ‘Torito’ estuvo ahí, llegó sin apoyo durante más de 90 kilómetros, a diferencia de otras selecciones. Dejó todo en el circuito de Montreal. No se guardó nada. Situación que el cansancio y lágrimas confirmaron en la zona de recuperación, donde no pudo contener el llanto, después de intentar recuperar la ventaja ante la fuga de Brandon McNulty, pero no hubo rival ayudará.
Para el originario de Ensenada, ya no es suficiente cruzar la meta, Del Toro buscó alcanzar la gloria. Y es que como el propio ciclista lo dijo: “Satisfecho por el esfuerzo, pero no contento con el resultado”. Isaac no sólo quiso competir, la selección buscó ganar.
Isaac mejoró su posición respecto al Mundial pasado, en Ruanda, donde finalizó séptimo. El mexicano dio grandes pasos, se ganó la etiqueta de favorito. Supo lidiar con ella y demostró de lo que es capaz. Buscó y marcó un cambio de mentalidad que, como él explicó, se dio “otro avance en las ambiciones”.
Especialistas del deporte y periodistas ya no lo vieron más como un espectador, lo definieron como “un contendiente”. Un joven de 22 años que está listo para tomar la batuta. En la zona técnica, las cámaras apuntaron a él, Isaac se convirtió en esa personalidad que busca el lente.
Durante la carrera, jaló cuando nadie más quiso. No quisieron darle el cambio y lo tuvieron bajo la mira. El ciclista del UAE Team atacó y se exigió, seguramente cometió errores como él mismo lo reconoció. Pero dejó atrás a pedalistas que aún contaban con equipo, a figuras como Remco Evenepoel, y le ganó una batalla más a Paul Seixas, ciclista con el que apunta será la próxima gran rivalidad del ciclismo. Isaac ya no es el futuro, es el presente. Y el pelotón lo sabe.
Y no, no sólo en los circuitos sigue sumando. En el cariño de la afición, lo hizo aún más. Isaac ya es un ídolo. El deporte mexicano tiene rostro y los otros países voltean a verlo.
A Montreal viajaron cientos de aficionados desde México y de otras partes del mundo, algunos residentes en Canadá, otros recorrieron miles de kilómetros. Pero todos con una sola misión: Apoyar a su nación y a “su Torito”.
Más tarde, esa ola mexicana fue ese bálsamo que alivió un poco el dolor de Del Toro. Y es que como le gritaron y entonaron: “Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones”.
Al Campeonato Mundial de Ciclismo, Isaac Del Toro llegó siendo uno y se va con el reconocimiento de la afición y el pelotón. Se va cargando la etiqueta de candidato y la acepta. Se marcha con un enorme cariño de la afición, pero, sobre todo, con la misión y hambre de hacer suyo el arcoíris.
