*Nota del editor: Esta historia se realizó en colaboración con ESPN.com y la puede leer en inglés.
Hay una vitrina de cristal en la sala de estar de la casa de 5,500 pies cuadrados (510 metros cuadrados) que Mikey García compró el año pasado, anidada en el medio de un extenso terreno de 11 acres (4,5 hectáreas) en lo alto del Moreno Valley, a unas 60 millas (96 km) al este de Los Ángeles.
Estaba en la casa, y García no se sintió con ganas de retirarla después de mudarse el pasado abril. No estaba seguro de qué poner en la vitrina cuando comenzó a decorar la casa. Lo único que parecía tener sentido mientras observaba los cinco estantes de cristal era exhibir los tres cinturones de campeón que había ganado, dejando dos estantes vacíos que representarían sus metas de este año.
"Hay lugar todavía para algunos cinturones más", dijo García mirando el espacio vacío. "Planeo ganar mi tercer título en mi tercera categoría de peso el próximo sábado y también planeo ser el campeón de la siguiente categoría de peso al final de este año, lo que me convertiría en campeón de cuatro categorías. Todo eso se agrega a tu legado y a tu estatus como campeón".
García, quien es muy popular entre los aficionados mexicano-americanos del sur de California, disputará este sábado una pelea por el título por primera vez en tres años, cuando se enfrente con el campeón mundial de peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo, Dejan Zlaticanin, en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. García, que ostenta un récord de 35-0 con 29 nocauts, regresó al ring en julio pasado, luego de un receso de dos años y medio, mientras resolvía una disputa legal con su anterior promotor, Bob Arum y Top Rank.
Durante ese tiempo, su cinturón de peso liggerojunior (vacante) de la WBO, junto con sus cinturones de peso pluma de la WBO y peso pluma de The Ring, acumulaban polvo lejos de los ojos del público.
"Los puse en una bolsa y los dejé en algún lugar del gimnasio de mi hermano", dijo García. "Una vez, creí que los había perdido. No sabía donde estaban, pero realmente no me importaba. Me imaginé que aparecerían en algún lugar y luego comprobé que alguien los había guardado dentro de la casa. Si la vitrina no hubiera estado aquí, probablemente ahora estarían en mi garaje.
"Ahora no es tanto por los cinturones por lo que peleo, sino por la sensación que tengo cuando estoy arriba del ring peleando ante mi público. Extrañaba eso".
El camino para que García se convirtiese en boxeador parecía haber estado preparado para él mucho antes de que tuviera la edad suficiente para subir a un cuadrilátero. Su padre, Eduardo, fue un boxeador aficionado y entrenador, y su hermano mayor, Robert, fue el campeón peso liviano junior de la FIB y luego se convirtió en uno de los mejores entrenadores de boxeo. Mikey sabía que en algún momento intentaría probar suerte en ese deporte, pero no esperaba que ello ocurriera cuando tenía solo 13 años y se encontraba eentre el público para ver a su sobrino, Javier "Pelos" García, competir en una pelea de aficionados.
"Uno de los muchachos de su gimnasio no tenía un adversario y mi hermano me anotó para que subiera al ring", "Yo no estaba entrenando. No tenía ningún equipo. No había ido allí a pelear. Estaba allí para ver a mi sobrino. Tuve que pedir prestado el calzado, los guantes, los pantalones, todo. Robert me anotó y estuve bastante bien. Y así comenzó todo para mi. No estaba apasionado todavía, pero ese fue el comienzo".
Aunque García tenía el linaje suficiente para ser un boxeador, su padre no quiso forzarlo a subir al ring simplemente porque lo llevara en la sangre. Necesitaba ver por sí mismo si Mikey tenía las virtudes necesarias. No le tomó mucho tiempo a Eduardo darse cuenta de que el adolescente que estaba parado en el ring frente a él no solo tenía talento, sino el potencial de ser el mejor que la familia hubiera producido.
"Lo primero que tenía que hacer era comprobar si tenía las cualidades para lograrlo", dijo Eduardo. "Si no iba a poder lograrlo, se lo iba a decir. Pero tan pronto como comenzó, supe que podía tener éxito y que podía ser especial".
García disfrutó de un éxito casi inmediato como boxeador aficionado. Ganó una medalla de plata en los Campeonatos Olímpicos Juveniles Nacionales en 2003, en la categoría de 125 libras, con solo 10 peleas en su haber, según Robert. Luego, Mikey ganó la medalla de oro en 2004 an los Campeonatos Juveniles Nacionales Golden Glove en la categoría de 125 libras.
"Tan pronto como se convirtió en profesional y comenzó a llamar la atención de los promotores, entrenadores y medios, nos dimos cuenta que Mikey podría llegar a ser el próximo suceso en el boxeo, pero dependía de él. ¿Realmente quería eso? dijo Robert.
Mikey no solo ganó sus primeras 21 peleas como profesional noqueando a 17 de sus rivales, sino que cada una de esas victorias por nocaut se produjo en los cinco primeros asaltos. Sin embargo, todavía no aparecía su pasión por el deporte. Estaba boxeando porque era bueno en ello y porque su padre y hermano eran sus entrenadores, pero el amor estaba ausente, dijo Mikey. Todo cambió cuando él viajó al Boardwalk Hall de Atlantic City el 26 de marzo de 2011, para pelear contra el invicto Matt Remillard por los títulos de peso pluma de la NABF y OMB-NABO en HBO. García ganó por KOT después del 10° round.
"Yo nunca había estado en un evento de HBO antes, pero había visto a otros peleadores combatir por el campeonato en la cadena de televisión y ahora era parte del espectáculo, y fue entonces que supe que esto era lo que quería hacer", dijo García.
García ganó su primer título principal dos años más tarde, cuando derrotó al campeón peso pluma de la OMB y primero en el ranking de The Ring, Orlando Salido. Sin embargo, García fue despojado del título después de presentarse con dos libras de sobrepeso para su defensa del título contra Juan Manuel López, pero ganó la pelea con un nocaut en el cuarto round. García volvió a ganar el título el 9 de noviembre de 2013, cuando derrotó por nocaut a Rocky Martínez para ganar el cinturón de peso liviano junior de la WBO y defendió con éxito el título dos meses más tarde contra Juan Carlos Burgos en el Madison Square Garden, por HBO.
García estaba en camino de convertirse en una súper estrella del deporte, pero se estaba generando un problema subyacente que terminaría por descarrilar su carrera.
"Comencé a notar un patrón en la manera en que las negociaciones comenzaron a bajar [con Top Rank] después que derroté a Orlando Salido", dijo García.
García declaró que Top Rank no le pagaba a él la totalidad de los montos negociados después de varias peleas, pretextando que la reducción de las bolsas se debía a sus oponentes.
"Siempre terminaba peleando con ellos. Aguanté un descuento de $100,000 en la paga por la pelea con Rocky Martínez y recibí unos $150,000 menos de lo que me habían prometido en la pelea siguiente. Todo comenzó a sumarse", afirmó García.
Aunque García estaba muy descontento con Top Rank, suponía que su contrato con la compañía expiraría el 27 de febrero de 2014 y él podría elegir a otros promotores. Sin embargo, Top Rank le informó que su contrato se renovaba automáticamente después de obtener un título o de defender exitosamente un título, lo que García dijo que lo mantendría indefinidamente bajo un contrato anticuado que había firmado en 2009. En consecuencia, García demandó a la compañía el 8 de abril de 2014 y el caso se demoró dos años en llegar a tribunales. Durante ese período, García hizo varios intentos infructuosos de resolver el asunto con Top Rank, mientras seguía inactivo y ayudaba a su hermano y padre en el gimnasio.
Luego de una audiencia judicial desfavorable, Top Rank estuvo más dispuesto a negociar un arreglo y, finalmente, acordó liberar a García de su contrato sin ninguna compensación en abril último. García aceptó el trato luego de negarse a la solicitud de confidencialidad que planteó Top Rank.
"Yo no creía haber hecho nada mal, pero estaba dispuesto a pagar para rescindir mi contrato, y así retomar mi carrera pero ellos nunca estuvieron interesados", dijo García. "Pensé que el proceso tomaría un año, pero después que el primer año pasó ya estaba muy comprometido como para no llegar al final. Después de las declaraciones, ofrecieron venderme mi contrato, pero ya era demasiado tarde para eso. Yo no estaba dispuesto a pagar nada. Iba a demostrarles que este pequeño mexicano no iba a ser alguien que se dejaría atropellar y que no permitiría que hicieran lo que quisieran".
Cuando Top Rank fue consultado acerca del caso, ellos desviaron las consultas a su abogado Harrison Whitman quien declaró, "[García] demandó a Top Rank en 2014 por millones de dólares y dos años más tarde decidió desistir de la demanda sin reclamar ningún tipo de compensación. Desde nuestro punto de vista, consideramos que todos los reclamos que hizo en la demanda carecían de mérito y por eso él desistió sin ninguna compensación".
García, que técnicamente es un agente libre y que explorará sus opciones después de la pelea del sábado, dice que ha dado vuelta la página con Top Rank, independientemente de la manera en que ellos consideran el acuerdo que le permitió retornar finalmente al ring.
"Podrán decir lo que quieran y, sí, me perjudicaron, pero no se quedarán con lo mejor de mi carrera", "Lo mejor de mi carrera está por venir ... Ellos no obtuvieron nada de mi. Esa fue su pérdida".
Colgado en la pared del gimnasio de Robert García, en Riverside, hay un anuncio tipo estandarte que le envió Showtime con una imagen de Mikey García junto a la frase, "Lo mejor está todavía por venir".
Se ha convertido en el latiguillo de García cada vez que habla de su regreso luego de un receso de dos años y medio, y lo que piensa lograr en la segunda fase de su carrera. De muchas maneras, García considera que el tiempo de inactividad ha sido una bendición disfrazada.
"Si hubiera estado peleando durante todo ese tiempo, ya estaría pensando en retirarme", dijo García. "Antes de mi receso de dos años y medio estaba totalmente enfocado en el boxeo. Festividades, cumpleaños, nada importaba. Estaba entrenando y estaba boxeando. Hubo muy pocas vacaciones. Se estaba convirtiendo en algo aburrido, redundante y cansador ... Estaba por llegar al punto en que deja de ser divertido".
Robert García conoce esa sensación. Se retiró del boxeo a los 26 años, después de perder el impulso de levantarse temprano todas las mañanas y entrenarse para la próxima pelea. Él se convirtió en entrenador de boxeadores y durante su carrera formó a 10 campeones mundiales, pero ninguno con la destreza y el potencial de su hermano menor. Pero siempre estuvo en la mente de Robert la sensación de que el deporte consumiría también a su hermano, aunque el receso aparentemente volvió a encender un fuego que estaba comenzando a apagarse.
"En los principios de la carrera de Mikey siempre nos preguntábamos si él realmente quería estar tan arriba", dijo Robert García. "Nunca estuvo realmente apasionado por el deporte pero ahora que ha retornado después de estos dos años y medio, parece que estuviera con hambre de triunfos. Creo que en los próximos dos a tres años, Mikey será el mejor peleador del mundo".
Mientras Mikey se prepara para una sesión con un sparring antes de la pelea del sábado contra Zlaticanin, se sienta junto a su padre y hermano mayor fuera del ring. Sus entrenadores lo conocen desde que nació y virtualmente todos los que lo rodean en el gimnasio son familiares, desde su sobrino, Robert García Jr., que ha estado dirigiendo su campamente, hasta su madre, Virginia, que se sienta en el "ringside" durante la mayoría de sus sesiones con sparrings.
"Me conocen mejor que nadie", dijo García. "Yo sé exactamente lo que están pensando. Cuando algo sucede durante un round y tengo que hacer ajustes, yo sé exactamente lo que me van a decir cuando llegue al rincón. Es una relación perfecta".
Es una relación que García vislumbra que florecerá en el ring en el próximo año ya que planea pelear tres o cuatro veces y convertirse en un nombre popular antes de celebrar su 30° cumpleaños en diciembre, luego de agregar al menos dos cinturones de campeonato mundial a la vitrina de su salón de estar.
"Quiero que mi nombre figure junto al de los grandes boxeadores", dijo García. "Creo que puedo hacer eso en esta próxima etapa de mi carrera. Tengo planes. Quiero ser recordado como uno de los mejores y eso comienza con mi próxima pelea. Como dije, lo mejor está por venir".
