DETROIT - No cabe duda que el anhelo más grande de Víctor Martínez es ganar un anillo de Serie Mundial con los Tigres de Detroit. Pero ahora a sus 37 años, su enfoque al arrancar su temporada número 14 en Grandes Ligas es uno solo: permanecer saludable.
"Nunca me he propuesto metas de números. Nunca", dijo Martínez a ESPN Digital. "Siempre he dicho que si estoy sano, sé lo que puedo hacer. La gran meta es mantenerme sano".
Los últimos cinco años de la carrera del estelar toletero venezolano han sido una verdadera educación sobre lo impredecible que puede ser el béisbol.
Sólo un año después de la que había sido hasta esas alturas la mejor temporada de su carrera, bateando para un promedio de .330, y para .404 con hombres en base en 2011, Martínez se desgarró el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.
El bolivarense tuvo entonces que someterse a una severa cirugía de micro fractura para reparar el menisco medio y lateral, y no jugó ni un solo partido de la temporada 2012.
Es así como siempre quedará la interrogante de qué podría haber logrado Detroit ante los Gigantes de San Francisco en la Serie Mundial, si el triple coronado Miguel Cabrera hubiera recibido el apoyo de quien es considerado uno de los bateadores más difíciles en la alineación de cualquier equipo.
La de 2013 marcó la séptima temporada en Grandes Ligas para Martínez bateando para un promedio de al menos .300, y su anhelado regreso a playoffs, donde Detroit cayó de forma dramática ante el equipo al que le dedicó dos años de su carrera, y los eventuales campeones, Medias Rojas de Boston.
Pero dos años después de una cirugía de la que muy pocos pensaron podría regresar con éxito, Martínez volvió a ser el toletero que él sabía podría volver a ser.
En 2014, Martínez terminó segundo en la votación para Jugador Más Valioso de la Liga Americana tras batear para .335 con 32 jonrones y 103 carreras impulsadas, aunque con la decepción de que los Tigres fueron barridos en playoffs por Baltimore. Su excepcional año le mereció una extensión de contrato de cuatro años y $68 millones de dólares.
Pero la temporada 2015 volvió a ser una jugarreta del destino. Martínez se vio limitado a 120 partidos por dolor crónico en su rodilla reconstruida.
El venezolano tuvo las peores estadísticas de su carrera, acumulando apenas 11 cuadrangulares y 64 carreras impulsadas, con un promedio de bateo de .245. Fue la primera vez que bateó para menos de .283 tras jugar una temporada completa en Grandes Ligas. A la par, después de cuatro banderines consecutivos, Detroit terminó en el sótano divisional.
"Así le dije a mi esposa el año pasado, 'que cómico es este juego', porque vine de tener el mejor año de mi carrera y lo seguí con el peor año de mi carrera", sentenció. "Pero esa es la pelota".
Martínez arrancó la temporada 2016 por todo lo alto, literalmente. Hizo historia al conectar cuadrangulares en cada uno de sus dos turnos como bateador emergente en dos partidos de interliga en Miami, algo que no había sido logrado en más de un siglo.
Ahora, habiendo regresado a su rol habitual de bateador designado para su primera estadía en casa, "V-Mart" se niega a mirar atrás, a sus pasadas glorias, que incluyen ocho temporadas con promedio de .300 o más (tercera mayor suma entre peloteros activos), cinco Juegos de Estrellas, el premio "Edgar Martínez" al mejor Bateador Designado, dos bates de plata y 566 hits para extrabases.
"Lo importante es el trabajo", puntualizó. "En este juego hay que trabajar mucho, porque no nos estamos poniendo jóvenes y nos toca competir con una pila de muchachos que te ponen la cosa más difícil".
"Nadie dijo que esto iba ser fácil, especialmente cuando te están cayendo los años encima", continuó. "Trato de mantenerme físicamente en buen estado para poder competir, ya que he tenido par de años que han sido bien difíciles. No me queda de otra que seguir trabajando".
Los Tigres habían discutido utilizar a Martínez en primera base para mantener su bate en la alineación, pero una lesión en el tendón de la corva durante la pretemporada descartó esa idea. Es así como es probable que alinee como emergente de nuevo la próxima semana, cuando los Tigres disputen dos partidos en Pittsburgh contra los Piratas.
Pero después de todo lo que ha superado en su carrera, una lesión leve en la corva no detendrá a Víctor Martínez.
"Lo que pasó en spring training es una cosa que le pasa a todo el mundo. Un tirón de hamstring es algo demasiado común. Ya si dices otras cosas que me han pasado, como tres operaciones de rodilla, eso es otra cosa", señaló.
"Estaba en los planes [jugar primera base], pero mala suerte. Pasó lo que pasó en la primavera y ya. Pero sí sigue estando en los planes. Y mientras yo pueda, en lo que yo pueda ayudar al equipo, estoy dispuesto a hacer lo que sea".
