Rays firmó una sobresaliente temporada 2026, aunque Brewers fue el obstáculo para coronarla con el título de Serie Mundial
SAN PETERSBURGO, Florida — La tristeza, como era de esperar, se apoderó del clubhouse local en el Tropicana Field pasada la medianoche del jueves. Los Tampa Bay Rays aún asimilaban la derrota en la Serie Mundial ante los Milwaukee Brewers en cinco juegos. Un recorrido de más de ocho meses —que comenzó con un celebrado regreso a su estadio y que transcurrió desafiando pronósticos, forjando una cohesión tan fuerte como la que puede alcanzar un equipo profesional— llegó repentinamente a su fin tras la derrota por 4-1 el miércoles.
Hubo dolor. Hubo lágrimas. Pero, sobre todo, hubo orgullo.
"La verdad es que siento orgullo", comentó Bryan Baker, pitcher cerrador de los Rays y seleccionado al Juego de Estrellas. "Me siento orgulloso de formar parte de este grupo".
Baker fue uno de los siete lanzadores de los Rays que subieron al montículo el miércoles, con la temporada en juego. Completó una octava entrada sin permitir carreras, tras haber lanzado dos innings —algo que no había hecho en todo el año— en la victoria de Tampa Bay el martes, la cual se decidió en 12 entradas y mantuvo viva la temporada. Su participación formó parte de un plan de pitcheo que la directiva de los Rays tuvo que improvisar después de que Nick Martínez, el abridor designado para el quinto juego, fuera requerido para lanzar dos entradas desde el bullpen durante el cuarto encuentro.
La estrategia comenzó con Drew Rasmussen, el as del equipo, subiendo al montículo con sólo tres días de descanso, algo inédito en su carrera como abridor a tiempo completo. Tras haber realizado 89 pitcheos en 3.2 entradas durante el segundo juego el sábado, se le preguntó a Rasmussen, después del cuarto juego, si estaba dispuesto a abrir el encuentro. Aceptó el desafío. El manager de los Rays, Kevin Cash, le advirtió a Rasmussen —quien ha sido sometido a tres cirugías importantes de codo en la última década— que existirían limitaciones estrictas: cuatro entradas o 60 lanzamientos, lo que ocurriera primero.
"Esta organización es, sencillamente, la mejor", dijo Rasmussen. «Siempre velan por mí. Hicieron todo lo posible por protegerme; lamentablemente, mi mayor enemigo soy yo mismo».
Rasmussen limitó a Milwaukee a una sola carrera en cuatro entradas, utilizando apenas 48 lanzamientos. Se mostró sólido y bien podría haber continuado lanzando más tiempo. Pero Cash —seis años después de la polémica decisión de retirar a Blake Snell en la sexta entrada del Juego 6 de la Serie Mundial de 2020— se mantuvo fiel al plan. Sustituyó a Rasmussen por el lanzador derecho Kevin Kelly al comienzo de la quinta entrada.
"Fue la decisión más sencilla del mundo: sacarlo del juego", comentó Cash. "Hemos trabajado muy duro con todos nuestros lanzadores y nos enorgullecemos de hacer lo correcto por ellos".
Kelly permitió tres sencillos consecutivos —con un outmen la pizarra— ante los bateadores 7, 8 y 9 de Milwaukee. El tercera base de los Brewers, David Hamilton, conectó el tercer imparable —un rodado hacia el lado derecho, con el cuadro interior jugando adelantado—, lo que permitió anotar a Cooper Pratt y duplicar la ventaja de Milwaukee. Los Brewers sumaron dos carreras más en la sexta entrada frente a Garrett Cleavinger y Tyler Wells, sentenciando prácticamente el encuentro —su undécima victoria en 13 juegos de postemporada—, mientras que Jacob Misiorowski, el gran favorito para ganar el premio Cy Young de la Liga Nacional, junto con otros tres relevistas de Milwaukee, mantuvieron a los Rays sin anotar hasta la novena entrada.
"Es el mejor equipo contra el que he jugado en las Grandes Ligas", afirmó Rasmussen. "Creo que ésta es mi sexta o séptima temporada; es el mejor equipo al que me he enfrentado".
Tampa Bay, tras haber terminado dos veces consecutivas en el cuarto lugar de la División Este de la Liga Americana, era señalado por muchos para finalizar quinto en 2026. Desde fuera, parecía que la 'magia' de la organización —capaz de competir con un presupuesto limitado— estaba atravesando un proceso de reajuste, tras cinco clasificaciones consecutivas a la postemporada entre 2019 y 2023. Según los pronósticos, la División Este de la Liga Americana pertenecía a los clubes de grandes mercados: Nueva York, Boston y Toronto.
Sin embargo, a finales de junio, los Rays se hicieron con el mejor registro de la Liga Americana y no lo soltaron; terminaron la temporada regular con 98 victorias, barrieron a los New York Yankees en la Serie Divisional y derrotaron a los Cleveland Guardians en seis juegos durante la Serie de Campeonato de la Liga Americana. De regreso en el Tropicana Field, el equipo se convirtió en una fuerza imparable, tras haber disputado sus juegos como local durante la temporada 2025 en las instalaciones de entrenamiento primaveral de los Yankees, debido a que el huracán Milton dejó el estadio techado en ruinas.
Las claves de su éxito fueron una sólida rotación de abridores —con Baker reforzando la parte final—, una capacidad inigualable para presionar a sus rivales y el aporte de los tres bateadores que encabezaban su alineación.
Rasmussen y Martínez fueron seleccionados al Juego de Estrellas como parte de la rotación. Freddy Peralta, adquirido cerca de la fecha límite de cambios, lanzó a un nivel estelar en la recta final de la temporada. Por su parte, Baker se consolidó como uno de los mejores relevistas de todo el beisbol.
A la ofensiva, los Rays registraron la tasa de contacto más alta y la menor cantidad de ponches en todas las Grandes Ligas. Fueron el equipo que más recurrió al toque de bola y terminaron segundos en bases robadas. Junior Caminero, Yandy Díaz y Jonathan Aranda aportaron la mayor parte de la potencia al ataque. Cada jugador conocía su rol y lo desempeñaba a la perfección; se enorgullecían, sobre todo, de no cometer errores que les costaran juegos.
La falta de precisión de Tampa Bay en los tres primeros juegos de la Serie Mundial resultó sorprendente. Los Rays cometieron varios errores poco habituales, tanto a la defensiva como en el corrido de bases, lo que los dejó en una desventaja de 3-0. En el cuarto encuentro, lograron una remontada improbable en 12 entradas —impulsada por la parte baja de su alineación— que les permitió seguir con vida un día más. Sin embargo, ningún equipo ha logrado jamás remontar una desventaja así en una Serie Mundial, y los Brewers demostraron ser demasiado fuertes como para permitir que eso ocurriera.
"Creo que jugaron un buen beisbol, un beisbol muy bueno, realmente un gran beisbol", comentó en español Caminero, el tercera base de los Rays, seleccionado al Juego de Estrellas a sus 23 años. "Dimos lo mejor que pudimos, pero las cosas no salieron como queríamos".
Caminero —quien se perfila como el segundo lugar en la votación para el Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Americana— terminó de 4-1 el miércoles, tras haber agravado en el cuarto juego una lesión en el pie izquierdo con la que venía lidiando desde hacía meses. Al finalizar el encuentro, sus compañeros y coaches se despedían a su alrededor; se felicitaron, se abrazaron, hubo lágrimas y también se brindó con cerveza.
"Me siento destrozado, decepcionado", confesó Cash. "Pero es más fácil de sobrellevar gracias a lo que significamos los unos para los otros a lo largo de esta temporada, y especialmente durante este último mes de octubre".
Fue un grupo que estrechó sus vínculos —muchos afirmaron que fue el equipo más unido en el que han estado—, en gran medida gracias a Martínez. El lanzador derecho de 36 años se convirtió en un líder dentro del vestuario tras firmar un contrato de un año, apenas unos días antes del inicio de los entrenamientos de primavera. Su iniciativa de organizar una cena de equipo en cada ciudad que visitaban fue, según sus compañeros, un factor clave para fortalecer la química del grupo.
Durante ocho meses, aprovecharon esa camaradería y su estilo particular de juego para superar las expectativas, alcanzando así la tercera Serie Mundial en los 29 años de historia de la franquicia. Al final, tras lograr un récord de 106 victorias —sumando la temporada regular y los playoffs—, se toparon con un rival implacable que, sencillamente, jugó mejor. "Hicieron todo lo posible por ganar la Serie Mundial", dijo Baker. "Fue una exhibición impresionante de beisbol".
